Christopher
Joseph Baio, o Chris Baio, o Baio (como elige para su trayectoria en
solitario), es bajista en Vampire
Weekend. Pero, está a la vista en la presente canción, sus habilidades
exceden del manejo de las cuatro cuerdas. En realidad, como todos los bajistas
(la gran mayoría; unos cuantos) tiene un desarrollado sentido del ritmo.
Suena
esta canción y se me van los pies.
Incluida
en el 2º de los tres LPs que ha entregado hasta ahora.
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Creo
que casi pierdo la cabeza en Turín
Mirando
hacia el abismo
Del
lío en el que estamos metidos ahora
Ten
la seguridad de que escucho cada gemido
Cada
vez que estamos sentados
Solos,
en una habitación tranquila
Dime
sólo lo que tengo que hacer
No
hay tiempo para la filosofía
Tienes
que llegar al meollo del problema que tenemos juntos
No
hay nada que prefiera hacer
Que
sentarme y hablar de filosofía
Pero
estoy pensando
Somos
como un barco que se está hundiendo
¿Podemos
volver a navegar como al principio?
A
veces te entiendo menos de lo que entiendo a Descartes
Es
categóricamente imperativo solucionar nuestros problemas
¿Debemos sembrar? ¿Se necesita cultivar? ¿Es importante cosechar?
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El otro día asistía a un círculo en el que se planteaba un debate en estos términos.
En síntesis, nos preguntábamos si el dicho "el que siembra, cosecha" tiene sentido hoy en día; si -escépticos y desencantados- noresultaba más sencillo abandonar un modelo finalista.
Un
profesor de filosofía está pasando una crisis existencial.
La
última película de Woody Allen, “Irrational man”, nos presenta a Abe Lucas (Joaquin Phoenix), recién llegado al Braylin College, en Newport,
Rhode Island, para tomar posesión
(la retórica universitaria me fascina) de su plaza, en el campus local.
Su
fama le precede; es recibido y alojado.
“Somos mayores. No somos para ti”
También
es acogido.
“Me bajo el whisky, la escalera y el vestido cuando quieras, chato”
Rita Richards (Parker
Posey) se muestra accesible.
“O sea, me encanta cómo piensas”
Jill Pollard (Emma Stone),
también.
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Las
cosas de los profesores de filosofía son así.
Se
enredan en disquisiciones morales sobre el significado de la existencia, mientras
olvidan que su responsabilidad está en las labores de las que se ocupan a
diario.
No
hace falta ir a la India para cambiar el mundo.
Abe se plantea qué hacer para dejar huella, y
considera a su remesa de alumnos otra colección de mediocres irrelevantes, similar
a los del resto de Universidades que ha dejado atrás, bebiendo whisky en su petaca, para dejarse dominar
por la lascivia y permitir que su único rastro se encuentre en las camas que
comparte, en un dilema profundo e inmoral.
Porque
se puede ser profundo y meditabundo y, con
ese agravante, ser inmoral. Lo que se dice un sinsentido.
Más
todavía al tener en cuenta que yace con una mujer casada…
“Te estoy mirando el escote”
…o
una alumna.
“Hazme tuya”
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Con
la característica verborrea de un profesor desencantado, fascina a la joven, aludiendo
al azar, la suerte o lo aleatorio; la ruleta aparece como metáfora: la rusa, en
un juego con sus alumnos en una fiesta a la que es invitado; o la de la
fortuna, eligiendo el número correcto en la feria local.
“Con ese aparato podrás entrenar tu suelo pélvico y yo contendré los
síntomas de mi incipiente erección”
Las
confesiones al borde del mar…
“Llévame a España, tío”
…son
el preludio de una charla postcoital.
“Siete letras: puedo tener más de uno; empieza por ‘or’ y termina por ‘asmo’”
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Cualquier
película de Woddy Allen contiene detalles que la hacen mejor que la mayoría de las
del resto de la cartelera.
Su
ritmo de trabajo y sus cambios de registro hacen que sus propuestas estén
siempre aderezadas por un riesgo añadido.
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Lo mejor: los vértices femeninos del triángulo: espléndidas
Emma y Parker. La selección musical: los tres temas de Ramsey Lewis, que suenan de forma recurrente, describen la
confusión del profesor.
Lo peor: Joaquin sigue lastrado por haber
tenido que lidiar con la voz de Scarlett
Johansson, y no con toda ella, en “Her”,
la película de Spike Jonze. Es
normal que no se recupere.
“Emma, ya lo sé: es un coñazo de antagonista”
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Dejémonos
de filosofía. Apliquemos la psicología (popular):
Llegando
a casa, en el coche, no sé si por azar o por suerte —pero sí sé que fue aleatorio—,
una canción sonaba: “You Can’t Have Bad Luck All
The Time” (“No puedes tener mala suerte todo el tiempo”). Es Jackie Greene.
Tener
a Bernardo
Dual como amigo es la mejor garantía.