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miércoles, 12 de julio de 2023

Jet — Are You Gonna Be My Girl


Jet
Are You Gonna Be My Girl

Get Born (2003)

Melbourne, Victoria (Australia)

Enlace

Nic Cester, Cameron Muncey, Chris Cester & Mark Wilson

*****

La verdad es que dieron un primer paso sensacional con esta canción, su single inicial en su LP de debut.

Un petardazo.

Y luego una carrera en la que sus siguientes lanzamientos se espaciaban cada tres años —Shine On (2006) y Shaka Rock (2009)— hasta que en 2012, tres después, deciden tomarse una pausa.

*****

Así que uno, dos y tres

Toma mi mano y ven conmigo

Porque te ves tan bien

Que realmente quiero hacerte mía

 

Grandes botas negras, largo pelo castaño

Ella es tan dulce con esa mirada que te devuelve

 

Bueno, podría verte en casa conmigo

Pero estabas con otro hombre

Sé que no tenemos mucho que decir

Antes de que te deje escapar

 

Así que dije, ¿quieres ser mi chica?

Anímate a dar el paso y pregunta

viernes, 7 de julio de 2017

Sembrar, cultivar, cosechar

¿Debemos sembrar?
¿Se necesita cultivar?
¿Es importante cosechar?

*****

El otro día asistía a un círculo en el que se planteaba un debate en estos términos.
En síntesis, nos preguntábamos si el dicho "el que siembra, cosecha" tiene sentido hoy en día; si -escépticos y desencantados- no resultaba más sencillo abandonar un modelo finalista.

viernes, 9 de septiembre de 2016

Old 97's — Question

Old 97'sQuestion
Satellite Rides (2001)

“Algún día,
Alguien te preguntará.

Una pregunta.
A la que deberías contestar que sí.
Una vez en tu vida.

Cariño.
Esta noche.
Tengo una pregunta para ti”.



Los que hemos hecho esa pregunta, no olvidamos dónde, cómo, cuándo y a quién.
Una respuesta que nunca olvidamos.

*****


Old 97’s es un conjunto de Dallas, Texas, organizados en torno a Rhett Miller, acompañado por Ken Bethea, Murry Hammond y Phillip Peeples.

jueves, 9 de junio de 2016

Rodriguez — I Wonder

RodriguezI Wonder
Cold Fact (1970)

Me pregunto cuántos planes han ido mal.
Me pregunto cuántas veces has tenido sexo.
Me pregunto si sabes quién será el próximo.
No dejo de preguntarme.

Rodríguez (de nombre Sixto), publicó un par de discos a finales de los ‘60s, cuando había tal abundancia de buen material, que pasaron desapercibidos.



Llegaron hasta Sudáfrica, donde se convirtió en leyenda, alimentando las esperanzas de quienes trataban de vencer al apartheid y desconocían la identidad del cantante.

El documental Searching for Sugar Man (2012), dirigido por Malik Bendjelloul, cuenta el proceso de búsqueda de un artista y de su reconocimiento.



Una espléndida reflexión sobre el sentido del éxito.

martes, 8 de octubre de 2013

Dieta baja en huevos

Adquieres compromisos y los mantienes, sabiendo lo que implican.

Aunque eso no suponga que no recuerdes a lo que has renunciado (y no tengas claro por qué lo has hecho).



Te haces mayor y los médicos deciden qué debes comer, qué ejercicios debes hacer, qué hábitos son saludables para ti, como si no fueras capaz de imaginar cómo está organizado el sistema.

Samsara


Sientes que formas parte de un grupo de gente que va con chándal y calzado deportivo. Te fijas y te das cuenta que no se trata de una maratón: es una excursión del Imserso.

Y ves a esos jóvenes, que creen que lo saben todo, que piensan que su juventud les durará siempre y que muestran desprecio hacia los que encuentran a su alrededor. En ocasiones, sientes ganas de darles una lección. A uno cualquiera de esos desconsiderados, esos patanes que creen que lo saben todo. Sientes que serías capaz de mostrarle que, a tus años, has tenido que acumular paciencia, teniendo que hacer lo que sentías que debías hacer.

Y para eso hacen falta muchos huevos.

DarondoDidn’t I


*****

Hall & Oates era una pareja que supo cantar al origen de los sueños. Aparece en 500 days of summer, la película con la mejor banda sonora imaginable.

“Samsara” es un documental que se adjunta completo y del que se ha extraído el corte dedicado a la industria de la alimentación. Merece la pena verlo en la versión íntegra.

David Foster Wallace escribió libros y artículos. Sólo pronunció un discurso, Esto es agua, brillante y esclarecedor.

William Daron Pulliam fue un cantante soul que, en los ‘70s, actuó en el área de la bahía de San Francisco, atendiendo al simple nombre de Darondo. Con un registro vocal similar a Al Green, pasó desapercibido, hasta que Jack Peñate versionó su tema Didn’t I, en una adaptación que se mantenía fiel a la sensibilidad de su intérprete original. En el final del 4º episodio de la 1ª temporada de “Breaking bad”, la canción original pone banda sonora a la frustración de Walt, en un incendiario final, en el que muestra su hartazgo, su desesperación y el desprecio por un imbécil, Ken, que no siempre gana.

*****

Voy entendiendo las preguntas a las que la serie hace enfrentarse.

martes, 16 de julio de 2013

La disociación

Todos conocemos personas dispuestas a, con prontitud, establecer modelos explicativos —denigratorios— del comportamiento humano, en el que caben todos, menos uno mismo.

Los hay que van todavía más lejos y se exculpan, de forma cobarde, recurriendo a un irrevertible carácter propio —al que denominan bipolar y que entienden como licencia personal e intransferible—, o justificándose, sin aceptar reproches, aludiendo soterradamente a deméritos ajenos como causantes de sus actos fallidos.


"Disociados. Dependen del color desde donde miren" Foto: Apallalu

Aquello de la paja y la viga.

Por descontado, formular una ley de la conducta humana y apartarse de su aplicación, no implica la percepción de sentirse marginado. Más bien, resulta al contrario; defienden su completa normalidad.

Pero se sienten excluidos de la norma. Ése es el fundamento de su bipolaridad.

*****

“El sentido común es el menos común de los sentidos”. Resulta sencillo mostrar acuerdo con el popular dicho.

Pero se vislumbra complicado aceptar que pueda ser uno mismo el que carezca de él; el que se comporte como un insensato (ya sea de continuo, o de forma aislada).

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He oído hablar del pentalfa del periodismo: la fórmula quinta sobre la que se establecen las preguntas que deben ser resueltas en una labor de investigación coherente. Cinco cuestiones elementales, que empiezan por la misma letra (en inglés): “Qué” [What], “Quién” [Who], “Cuándo” [When], “Dónde” [Where] y “Por qué” [Why].

Alguien se percató de que habían olvidado una sexta, que incluyeron —pese a incumplir la regla (de la) inicial—. Era importante saber “Cómo” [How].

Pero en esta sociedad instrumental, utilitaria, que evita el uso de la crítica aséptica para resultar deudora de filias y fobias, “conocemos algunos ‘porqués’ y muchos ‘cómo’, pero ignoramos los principales ‘para qué’ de nuestra existencia”, en palabras de Aurelio Arteta, Tantos tontos tópicos (p. 22).

Finalmente, los enanitos resultaron ser siete, aunque uno de ellos, el menor del grupo, pudiera pasar desapercibido por ser mudo y no llevar barba. Seguramente nos preguntaría "Para qué" [For what].

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En los ‘60s, cuando se buscaban los límites de la experiencia y se suponía que otra forma de sociedad era posible, Buffalo Springfield cantaban que “nadie tiene la razón si todos están equivocados”, aunque hay esfuerzos que valen la pena.

Buffalo Springfield — For what it’s worth


*****

Voy concluyendo.

Acabo de ver la película “Hannah Arendt”, dirigida por Margarethe von Trotta.


Una película irregular, orientada hacia un clímax en el que la filósofa se defendía de los que no habían entendido su postura en el juicio del nazi Adolf Eichmann, argumentando de forma vibrante, en una cita que hago de memoria: “El pensamiento no es útil para el conocimiento; lo es para aplicar criterios morales, para distinguir el bien del mal, lo feo de lo hermoso”.

Su criterio no gustó a nadie, porque, cuando el juicio depende de la persona a quien se dirige, se convierte en prejuicio. Y, aunque no suponga falta de honradez, es profundamente deshonesto.

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La ética de las excepciones (autoaplicadas) es irreconciliable con la exigencia (arrojadiza) de dimisiones.

Escasean los librepensadores.

viernes, 19 de abril de 2013

Buscando motivos


UNO

El mero hecho de hacer algo no implica que uno sea consciente de lo que hace, de cómo lo hace y de por qué lo hace. Estar inmerso en un frenesí trepidante, del que en parte somos responsables pero que, sin remedio, nos rodea y nos envuelve sin que podamos hacer nada para evitarlo, dota de un sentido insólito a quien, por las razones que fuera, decide pararse y ponerse a pensar.

Eso tan viejuno. Pararse y ponerse a pensar.

No en una escala en la que la reflexividad se hipertrofie y se convierta en patológica (tal como muestra Marino Pérez Álvarez, de forma certera, en “Las raíces de la psicopatología moderna”), sino más bien, de forma esquemática, en el establecimiento de una mediación que sirva de análisis, pausa o sosiego y que impida un encadenamiento instantáneo, tipo acción–reacción.

Normalmente, en caso de producirse, este tipo de reflexiones suelen tender a resolver una pregunta, “el quiz de la cuestión”.

Se busca un por qué.

Es, por lo común, el intento de ofrecer (a uno mismo o a otros) una explicación de los motivos para hacer las cosas de una determinada forma. Una vista hacia atrás, podría decirse, para averiguar qué justifica que se haya hecho algo.

A toro pasado.

A posteriori.

*****

DOS

Paso parte de mi tiempo escribiendo. También paso parte leyendo. Leo libros y leo blogs. De asuntos diferentes, variados, diversos. Que, por la razón que sea, me interesan. En ocasiones picoteo y en otras puedo llegar a obsesionarme.

Cambio de plan o de idea. No tengo rutinas establecidas, fijas, inalterables. Debo amoldarme a los intereses de otros, con los que convivo y a los que, no siempre, concedo mayor importancia que mis propios intereses particulares.

A veces improviso.

Y vagueo mucho.

En ocasiones descubro que determinadas circunstancias concurren simultáneamente e imagino que las coincidencias resultan aleatorias. A veces, creo conocer el motivo de que algunos asuntos se propaguen y que no respondan al azar, sino más bien al exceso de información y a la sincronía que propicia el que todos parezcamos estar permanentemente conectados.

Pero hay también otros temas, cuya recurrencia no se agota en su propia concurrencia, sino que pueden ser tomados como si fueran atemporales.

Escribir, por ejemplo. No recuerdo que nadie me haya preguntado por qué escribo (imagino que tratando de huir de una explicación que intuyen fastidiosa), pero, de forma reciente, he llegado a varios discursos de seres humanos que se empeñan en explicar sus razones para hacerlo.

En parte se deben a las historias de las que habla Carlos González Peón en La Medicina de Tongoy. Yo le considero mi amigo; me entretiene con sus ideas, me atiende si le planteo dudas y, básicamente, estimula mis deseos de hacerme preguntas. Públicamente le agradezco por, en cierta ocasión, ubicar mi encanto, con su taimado juicio, en mi particular exceso. Ya le hice llegar una píldora, absurdamente excesiva, que comprendo que no tiene cabida aquí.

Un artículo suyo despertó mi delirio. Él no tiene la culpa, claro. Pero su mirada persistente a lo que se cocina en la actualidad del mundillo editorial y que la temática de gran parte de los libros se centre, machaconamente, en un mundo autorreferenciado, una visión ombliguil, una metaliteratura del proceso de la escritura, resulta tremendamente cansino.

En el artículo (y en el debate suscitado en los comentarios) se da vueltas a los motivos de un autor; sucintamente los resumo en el uso de la escritura como catarsis.

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"Escribiendo" (Foto: Fortimbras)

TRES

Tomando un café, mientras esperaba que un hijo terminara su entrenamiento, escribí lo siguiente.

“Sobre la exasperante manía de buscarle sentido a todas las cosas que se hacen y, una vez encontrado, suponer que es exactamente el mismo que movió a otros, ajenos, completamente distintos, a hacer cosas en apariencia similares”

Busco, en mí mismo, motivos para escribir, y encuentro:

1.      Dotar de orden a un mundo (y el comportamiento de otros) que percibo caótico.

2.      Alejar de mí ciertas preocupaciones interiores que —de no hacerlo— me torturarían.

3.      Facilitar, a los que conviven conmigo, una existencia más llevadera, evitándoles compartir algunas preocupaciones que me asedian.

4.      Propiciar la posibilidad de compartir inquietudes con otros que libremente quieran hacerlo.

5.      Mostrar mis ideas de forma que más personas —e incluso yo mismo— puedan conocer las conexiones que en determinado momento he creído establecer.

6.      Incentivar mi creatividad.

7.      Ocuparme de forma productiva.

En diez minutos he dibujado siete motivos diferentes (algunos opuestos entre sí) que se me ocurren para dejar cosas por escrito... y mostrarlas en público.

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Y quiero preguntar: ¿alguien más piensa como yo?

En particular, ¿alguien más cree que la diversidad y la pluralidad —y por tanto que otros tengan opiniones diferentes, incluso contrarias a las propias— debe ser algo deseable y enriquecedor y que debe ser alentado por parte de todos, evitando un mundo gris y monótono, profundamente aburrido, en el que cuando se plantea una pregunta, todo el mundo sabe cuál es la respuesta correcta (la suya) y cree que debe imponer a los demás, a machamartillo, su propia visión reduccionista del mundo?

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CUATRO

Plantear preguntas que atienden a la búsqueda de un por qué, despiertan el instinto de justificar el pasado; explicar lo que hemos hecho.

Preguntarse para qué, atiende a razones finalistas, plantea la duda sobre cómo hacer algo, antes de haberlo hecho, intentando establecer un objetivo.

Por adelantado.

A priori.

He escrito este artículo para ayudarme a buscar un motivo finalista, un objetivo para seguir alimentando mi blog (mi ego).

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CINCO

“Todo cambio abre un camino: lleva desde lo cómodo hacia lo desconocido

lunes, 4 de febrero de 2013

El incidente Max Headroom


Edison Carter (Matt Frewer) es el periodista estrella del canal de TV Network 23. Su método de trabajo pasa por cargar con una cámara al hombro y dejar constancia (grabada) de sus pesquisas. En una de sus investigaciones, mientras escapaba de los corruptos —que querían limpiar todo rastro de sus fechorías—, sufre un accidente sobrecogedor, impactando, en un parking subterráneo, con la barrera retráctil que tiene impreso (en negro y amarillo) un apunte de seguridad, Max. Headroom 2.3 m (indicador de la altura máxima permitida para los vehículos que quieran franquearla). Como resultado del impacto, Carter pierde la conciencia, se integra definitivamente en la red digital, adoptando la personalidad virtual, de su alter ego, un tipo ocurrente (y con un ligero tartamudeo) nominado con las únicas palabras que es capaz de repetir Carter y que corresponden al aviso de la barrera, visto inmediatamente antes de su impacto brutal.

"M-M-M-M-M-M-Max"

Este es el resumen argumental de una trama, entonces futurista y que hoy suena, cuando poco, ingenua.

Max ya era conocido de antes. Su primera aparición se produjo en 1985, con The original Max talking Headroom show, seis dosis emitidas en UK, en el Channel 4, en las que hacía de Vee-Jay (concepto arcaico que, en plena era MTV, definía a un DJ presentador de videoclips).

Después vino 20 minutes into the future —donde se desarrolló la trama que dotaría de personalidad a Max— y que se convertiría en el piloto de la serie de TV que, entre marzo de 1987 y mayo de 1988 emitió en USA la cadena ABC y en España programó TeleMadrid.

Compartían el reparto de la serie los siguientes personajes:

Theora Jones (Amanda Pays) es controladora en Network 23 y colabora estrechamente, con Carter, el reportero estrella de la cadena [no con tanta proximidad como a ella le hubiera gustado, teniendo en cuenta su obsesiva (y mal disimulada) fascinación que, ni remotamente, se aproxima a una tensión sexual, ni resuelta, ni sin visos de resolver]. En cualquier caso, demuestra su esperanza en que las cosas lleguen algún día a cambiar, sacándole en cada episodio, de forma recurrente, las castañas del fuego.

Bryce Lynch (Chris Young) es un antiguo hacker y, en un destino personal predecible, transmuta en un genio (aprovechando su condición de niño prodigio), sin conciencia, ni moral, dispuesto a realizar cualquier intromisión en los círculos privados más restringidos. Él solito completa el staff del Departamento de Investigación (todavía no se había generalizado el concepto I+D+i) de la cadena.

Murray (Jeffrey Tambor) es el productor del programa; asume el papel del tradicional redactor jefe de un periódico convencional. Tiene que mediar entre los jefazos de la cadena y las chifladuras y desplantes que cometen (a medias) Max y Carter.

Ben Cheviot (George Coe). Tras el escándalo inicial en el que Edison Carter se escinde en dos personalidades (y que casi le cuesta la vida), en el que estaba involucrado el antiguo mandatario de la cadena, Cheviot es promocionado al cargo de nuevo preboste y debe mostrar su entereza ética, defendiendo a la pareja dual, frente a los deseos intervencionistas del consejo de administración de Network 23.

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Se haría tan reconocible que llegaría a protagonizar anuncios de TV, videoclips, e incluso sería entrevistado en el show de David Letterman. Y, a pesar de que eso no constaría como un precedente, permitió que Letterman le hiciera preguntas.

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El 22 de noviembre de 1987 en Chicago, USA se produjo el “incidente Max Headroom”. Alguien saboteó la señal de la WGN-TV, en prime time, durante el informativo “The nine o’clock news”, mientras informaban sobre el equipo local de fútbol americano, los Chicago Bears, sustituyendo la señal por una emisión en la que una persona bromeaba, con el rostro camuflado tras una máscara de látex de Max.

Más tarde, sobre las 23:15 se boicoteó la señal de la WTTW, que emitía un capítulo de la serie Dr. Who. La interrupción tuvo una duración mayor y permitió al intruso quitarse los guantes y la máscara (manteniendo el anonimato) y, en un acto absolutamente bizarro, bajarse los pantalones, poner el culo en pompa y permitir que una mujer le azotara las nalgas con una fusta.


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Entre 1984 y 1996 la TV británica emitió el programa Spitting image, que en España, Canal+ adaptó como Las noticias del guiñol.

Algunos pensamos que, detrás del muñeco, siempre hay alguien que mueve las cuerdas. Y que, si eres el muñeco, puedes terminar atrapado sin que te des (del todo) cuenta.

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El 2 de febrero fue el día de la marmota. Si Bill Murray lo tenía complicado, sintiéndose atrapado en el entorno de un único día, teniendo que encontrarse, día tras día, con Ned “Bing!” Ryerson, peor es sentirte atrapado como a Max Headroom le sucedió para siempre, en el ámbito de un aparato de TV, y descubrirlo ese mismo y fatídico día

No podía llegar a imaginar que la Revista Mongolia pudiera tener tanta razón.

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sábado, 19 de enero de 2013

Duelo de patriotas: JC I vs JH 2.0


Había oído hablar de la entrevista que el monarca había concedido a tve, después de muchos años sin protagonizar ninguna, pero no la había visto (todavía). Sus intervenciones en la TV siempre estaban pautadas —lectura del mensaje de Navidad—, marcadas por la agenda pública de su cargo —re-presentaciones, inauguraciones, encuentros, nombramientos, cónclaves, galardones, celebraciones, eventos (deportivos o no) y saraos varios— o por el comportamiento (público y privado) de su persona, su familia, o personajes de su entorno próximo. Pero, sobre todo, se echaba en falta una conversación distendida, mano a mano, con alguien que, aunque no pudiera ponerse a su altura, pudiera, sobre todo, transmitir la sensación de confianza y serenidad que, sobre todo, la persona (campechana) que se encuentra detrás del primero de los españoles, podía necesitar. Y, el pasado día 4, se produjo por fin.

Uno más de los múltiples aciertos que, sobre todo, supone esta muestra de sensatez y bonhomía que, sobre todo, ha caracterizado siempre las acciones reales, era que se aprovechaba, al tiempo, la oportunidad para comprobar que la versión de Jesús Hermida, 2.0, está a la altura de este episodio histórico en las vidas de los españoles que, sobre todo, ha causado profunda huella en todos y cada uno de los que, sobre todo, han seguido la vida y obra de este estadista.

Una dilatada trayectoria, aderezada de continuo por la lectura de brillantes discursos (atinados, oportunos y certeros), como dardos que vertebran la realidad nacional. Tantos años aferrándose a un guión, permiten depurar la figura de un hombre que, aunque regio, sea, sobre todo, una persona humana, alguien con inquietudes (nobles, pero sencillas) que, sobre todo, persigue el bien común.

Una pregunta y una respuesta permitirán saborear este duelo de patriotas.

"Frente a frente"

Jesús Hermida: Majestad, estamos en víspera de un día señalado: el día en que cumple 75 años. Permita que le felicite, ahora, como estoy seguro de que harán muchos, muchos, muchos españoles (en su pensamiento y en su corazón) mañana. Y permítame preguntarle: ¿qué tal se siente, en estos momentos?

Juan Carlos: Pues muy satisfecho. Pero, sobre todo, agradezco tu felicitación y agradezco, sobre todo, el apoyo que he tenido, durante tantos años, de los españoles que me han seguido, bien, para hacer lo que hemos hecho y a donde hemos llegado. Pero, sobre todo, me encuentro en buena forma, con energía, y, sobre todo, con ilusión, para seguir adelante y afrontar los retos que tenemos por delante, buscando el mayor consenso entre los españoles, para poder afrontarlos.

Si quieres comprobarlo.

martes, 11 de diciembre de 2012

Calendario maya


— ¿Tú crees que el mundo acabará el 21?
— Pregúntamelo el 22

"Plip" Foto: alifaan

— Tengo un amigo que dice que lleva el décimo premiado, seguro.
— Como todos los años.
— Ahora dice que sí.
— Menuda faena. 

sábado, 17 de noviembre de 2012

7 preguntas y un intento de esbozar respuestas (aplicables a los recortes)

Una fábula visual.

"Buscando al detalle" Foto: Flood
1 — ¿Qué?

Poda forestal.


Vale. Acepto que, probablemente se trate de una exageración denominar bosque a un par de arbolitos, aunque lo hago a regañadientes. Pero, para aquellos a los que los árboles no permiten distinguir el bosque, quizá puedan suponer que estoy tratando de plantear una argucia. Nada más alejado de mis intenciones.

En cualquier caso, la forma elegida (un cilindro truncado como se ve a la izquierda) demuestra la imprevisión del responsable del engendro moldeado; simplemente, cambiando el molde empleado y aplicando a la podadora instrucciones para que esculpiera un prisma troncocónico-piramidal se hubiera anticipado la silueta del árbol ornamental más famoso, insinuando un abeto navideño.

2 — ¿Quién?

Ya se atrevieron a perpetrar ataques frontales a la fauna local; ahora atentan contra la flora.

Son, por supuesto, los que sólo se acuerdan de nosotros cuando hay elecciones (y nos dejan como nos dejan). Son unos frescos, pero NO los del barrio.


3 — ¿Cuándo?

Viernes, 16 de noviembre de 2012.

Exactamente, a las 10:14 (AM).



4 — ¿Dónde?

En Oviedo, una pequeña ciudad del Norte de España.

En la calle Jovellanos.

Enfrente de una panadería.

A la vista de todos, a plena luz del día.


5 — ¿Cómo?

Edward estaba ocupado (en realidad, enrolado).

Tuvieron que pillar a uno que sabía usar una grúa de brazo retráctil.


6 — ¿Por qué?

Cuando empiezas con los recortes, resulta complicado parar. Se le coge gustillo.

También es tentador aplicar un modo estándar, uniforme, a todo lo que pillas por delante.

El clamor popular consiguió evitar que podaran las farolas.


Aprendieron. No notificaron sus planes de poda. Lo colaron por la puerta de atrás.

En el peor momento. He consultado a mi amigo, que sabe de esto, y me ha dicho que hay teorías, que depende de si es un árbol o un arbusto, que está en función del tipo de hoja, de si la poda es de formación, de mantenimiento o de perfilado (puro ornamento). En cualquier caso, para ese tipo de árbol, en una ciudad húmeda, atendiendo a las emisiones de gases y otros conceptos que me perdí en la charla, el mejor momento para la poda era el inicio de la primavera o inmediatamente antes del momento en que se quiera que luzcan con mayor esplendor (se ha ido el Príncipe y falta mucho para que lleguen los Reyes). Planificando sobre la marcha. Improvisando a largo plazo.

7 — ¿Para qué?

Para mantenernos alerta. Para demostrar que el ciudadano debe estar siempre ojo avizor.


No os pierdo de vista, amigos.

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La foto completa


Gracias a ella, la fotógrafa.
Y a él, el insomne, aunque (A Veces Duerme)

domingo, 8 de julio de 2012

Matemáticas sencillas: La relojería


Un ejercicio que utilizo habitualmente en sesiones formativas. Espero que sepas resolverlo.

Un hombre entra en una relojería a comprar un reloj de 300 €. Le paga al dependiente con un billete de 500 €. Como es muy temprano, el dependiente de la relojería no tiene cambio. Coge el billete y va a la farmacia que está al lado para que le cambien el billete de 500 € por billetes de 50 €.

Vuelve y le da el cambio al cliente.

Más tarde, después de que el cliente se haya ido, el dueño de la farmacia le dice al de la relojería: "Este billete de 500 € es falso"; el dependiente se disculpa, toma el billete falsificado y le da cinco billetes de 100 €.

Ahora bien, sin tener en cuenta el costo del reloj, ¿cuánto dinero perdió la relojería?

"Bin-Bin Laden" Foto: Canaltutoriales

Espero tu respuesta en comentarios. En unos días, daré la solución correcta.

viernes, 6 de julio de 2012

Se recupera el Códice Calixtino, sustraído de la Catedral de Santiago de Compostela: Analizando el tratamiento informativo


Ha sido noticia estos días. El 4 de julio la policía recuperó esta obra, un día antes de que se cumpliera un año, de la fecha en que los archiveros detectaran su ausencia y denunciaran el robo a las autoridades.


¿Qué pasó desde entonces y, especialmente, cómo se ha tratado la noticia en los medios de comunicación?

Desde su desaparición, la Policía Nacional —en concreto la Brigada de Patrimonio Histórico— inició una investigación que, paralelamente, se completó con las especulaciones populares: es fácil (y gratis) aventurar hipótesis, por lo que éstas abundaron. Un artículo publicado en 20 minutos el 22 de diciembre de 2011, firmado por D. Fernández, recoge el estado de la cuestión, a esa fecha, y nos sirve para esbozar nuestra primera conjetura: la cabecera del medio esconde el máximo de tiempo que un redactor puede emplear para documentarse, confeccionar y redactar cada uno de los diferentes artículos de los que debe ocuparse diariamente.

La noticia se tituló El ‘Códice Calixtino’ pudo ser robado para vengarse del deán. El artículo es impagable y se diseccionará aquí.

Entradilla

La Policía cree que el libro del siglo XII no ha salido de Santiago.
[Argumentativo]
Y que su sustracción busca perjudicar al deán de la catedral.
[Especulativo y finalista]
El códice tiene un valor incalculable, superior al millón de euros.
[Estupidez: tratando de realizar lo que se había afirmado imposible]

El artículo

El ‘Códice Calixtino’ descansaba en un cojín puesto sobre un atril, en un cuarto pequeño de tres por dos metros, que hace las veces de archivo. La habitación está custodiada por dos puertas, una de madera (siempre abierta) y otra acorazada con un mecanismo especial para abrirla, con unas llaves que solo tenía el deán de la catedral de Santiago de Compostela, José María Díaz.
[La descripción del escenario pretende aportar verosimilitud. Se hecha en falta mayor profusión de detalles, “...cojín de tafetán bermellón, con flecos y borlas de pasamanería antillesa, en tonos cereza”, “...sobre un atril, de madera de boj, fileteado en oro y con incrustaciones de esmeralda y alabastro, dibujando motivos ornamentales”,  “...dos puertas, una de madera (del siglo XVIII, tallada a mano en los reales talleres de O Carballeiro, de una sola pieza extraída del primer tamarindo que llegara de América en 1653)”]

El códice, que compartía sala con otros libros de igual o más valor, fue robado el 5 de julio. O quizás días antes. "No se sabe en qué fecha exacta desapareció, solo cuando se echó en falta", explica a 20 minutos uno de los responsables de la investigación. Han pasado ya más de cinco meses y la Brigada de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional estrecha el cerco sobre el ladrón. ¿Quién pudo entrar?, ¿estaba la puerta acorazada abierta?, ya que no se forzó la cerradura, ¿alguien se hizo con las llaves del deán? Preguntas que la Policía ha empezado a dar respuesta.
[Aventuramos que Fernández, el redactor, es un devoto lector de novelas de misterio. Creemos que podremos descubrir algunas, por las pistas que irá dejando]

"Estoy convencido de que el códice no ha salido de Santiago de Compostela y de que detrás no hay ninguna banda organizada ni ningún robo por encargo de algún coleccionista", señalan las mismas fuentes. La verdad es que en estos cinco meses la Policía se ha tenido que enfrentar a una investigación compleja y llena de pistas enrevesadas. "Con la Iglesia hemos topado", enfatizan las fuentes.
[Convicción no probatoria. El énfasis de unas fuentes anónimas que aseguran haber topado con la Iglesia, denota el carácter ilustrado del firmante, pero la redacción pretende atribuir la complejidad de la investigación y el enrevesamiento de las pistas a un ánimo torticero del conjunto de la Iglesia, lo que constituye una burda manipulación]

Una línea de investigación predomina sobre las demás: el robo del códice buscaba perjudicar a su guardián: el deán de la catedral. La Policía ha tenido que lidiar con el fuerte enfrentamiento que había entre los 22 canónigos que trabajan en la catedral y que están bajo las órdenes del deán. Hay dos bandos enfrentados, uno de ellos bajo la influencia del Opus Dei y claramente contrario al deán y a que continúe su labor en la catedral (su puesto vence en 2014).
[Ánimo conspirador no probado. Era esperable que la sombra de Dan Brown y su Código Da Vinci iba a terminar planeando sobre este asunto. La lucha intestina entre las facciones enfrentadas dentro de la Iglesia —una de ellas capitaneada por el Opus Dei— era un ingrediente difícil de evitar]

Ya en el pasado, el deán (que está en la catedral desde 1975), tuvo que afrontar calumnias sobre supuestos abusos sexuales que no tenían ni pies ni cabeza. Ahora hay otro enfrentamiento abierto porque los canónigos, cuando mueren, son enterrados en la catedral, pero ya no hay espacio físico para seguir haciéndolo y no se ha encontrado una solución.
[Los abusos sexuales que afectaron en el pasado al deán no son ni tangenciales en el asunto presente. Ello no impide que se conviertan en una referencia inevitable. A pesar de que se señala el carácter calumnioso de las acusaciones, “sin pies ni cabeza”, se sigue destacando el texto en negrita. La relación del fin que se da a los cuerpos de los canónigos, una vez muertos, con el asunto de los supuestos abusos sexuales (que Fernández ya señaló que eran inexistentes, pero a los que no retira su condición de supuestos) es falaz y altamente improbable. Ello no impide que se engarcen en un único párrafo para buscar un tono escandaloso]

Investigación

Incluso se llegó a extender el rumor de que un palestino con mucho dinero ‘compró’ a uno de los canónigos para robar uno de los libros sagrados del cristianismo. Dimes y diretes.
[Se inicia el capítulo dedicado a la investigación con un rumor, se sobreentiende que desmentido, y se cierra el párrafo con el que deberá ser, a partir de ahora, el título de la columna de Fernández en 20 minutos. Dimes y diretes: periodismo de profundidad (esto último, añadido por mí)]

La Policía ha investigado a los 22 canónigos, a dos investigadores del archivo, a los trabajadores de mantenimiento que conocen la sala donde se guardaba el códice, a empleados de la limpieza y a músicos de la catedral. El cerco se estrecha.
[Lector de la trilogía “Millenium”, de Stieg Larsson; se le nota en la búsqueda de una narración trepidante]

Uno de ellos protagonizó incluso un episodio rocambolesco digno de una película de suspense. Salió de la catedral con un bulto sospechoso, dos policías le siguieron. Vieron cómo entraba en la capilla de Las Ánimas, a menos de un kilómetro de la catedral, y volvía a salir sin el bulto.
[Seguidor de Hitchcock, Fernández muestra su amplitud de registro]

Al día siguiente, Don Santiago, retor [sic] de Las Ánimas, llamaba a la Policía informando de que alguien había devuelto un cofre robado hace dos años. "Lo dejaron en el altar de Santa Rita, sobre su manto negro. El cofre guardaba la llave de plata del sagrario. Han devuelto el cofre, pero no la llave", explica a este diario Don Santiago, el retor [sic].
 [El párrafo está metido a calzador y no tiene relación con el asunto Calixtiano. Da la sensación de una Miss Marple, la anciana investigadora ocasional imaginada por Agatha Christie, siguiendo una pista falsa, en el trasunto de una remozada “Muerte en la vicaría”, reconvertida ahora por Fernández en “Robo en la re(c)toría”]

De momento, el ladrón ha conseguido parte de su propósito: perjudicar al deán, que en octubre renunció a su cargo de archivero de la catedral. Ya ha sido sustituido, aunque seguirá como deán.
[A pesar de que el propósito de perjudicar al deán se aventuró de forma especulativa, se recoge ahora como hecho confirmado. La trama vengativa ha triunfado. Ni el padre Brown, de Chesterton hubiera sido capaz de manejarse en un enredo de tal magnitud]

El ‘Códice Calixtino’, del siglo XII, tiene un valor muy difícil de calcular, aunque algunos expertos lo han valorado en un millón de euros. Compuesto por cinco libros y dos apéndices, fue encuadernado en un tomo único en 1964. Mide 30 por 21 centímetros y se elaboró con el objetivo de propagar la devoción por el apóstol Santiago, una especie de guía para los peregrinos que querían hacer el Camino de Santiago.
[Se cierra el artículo con un párrafo final, de naturaleza mixta, en el que, a pesar de que se destaca lo complicado del cálculo del valor del Códice, Fernández ha encontrado tiempo, en los 20 minutos que tuvo que dedicar al artículo, para contactar con “algunos expertos” que, a tenor de lo leído, no han tenido dificultad en, aun siendo varios, llegar a un acuerdo sobre una cantidad que, ¡oh, milagro!, es una cifra redonda: un millón de euracos. Las dos frases finales son información (imaginamos que contrastada: habrá usado la wikipedia) y, precisamente por eso, se dejan para el final, ya que a nadie le interesa la información, pudiendo centrarse en la fabulación]

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Y, antes de que se cumpliera un año del momento en que se descubriera la ausencia del Códice, justo un día antes, aparece en un garaje. El asunto fue noticia en todos los medios de comunicación: TV, radio, impresos, digitales. Todos explicaron los detalles y no es objeto de este artículo dar cobertura al suceso. El propósito es analizar el tratamiento que se le ha dado.

Antes de empezar, se acotará el procedimiento y se entenderá que utilizaremos una generalización: no todos (no se busca ser exhaustivo) cometerán los mismos errores, pero —dado que muchos coincidirán en los mismos—, se colige que se podrán extraer algunas conclusiones. Éstas son:

1 — Ausencia del principio de presunción de inocencia. Aunque el detenido parece que finalmente ha terminado confesando, inicialmente se negaba a dar ninguna información. Ana Bravo Cuiñas firma en El Mundo un artículo que titula El ladrón del Códice Calixtino: ‘No lo sé, no me acuerdo’ y que, aun así, intitula “ROBO. El detenido guarda silencio”. El titular califica, sin lugar a dudas, como ladrón a quien, en todo caso, debería ser tratado como presunto. No importa que en el desarrollo del texto, algunos (quienes lo hacen, que no son todos) expresen la fórmula de anteceder el “presunto” al calificativo, lo cierto es que se informa de un hecho juzgado y sentenciado. En el caso del artículo citado, de Bravo Cuiñas, es sintomático que se señale que “el detenido guarda silencio”, mientras se entrecomillan sus palabras textuales.

2 — Se incluyen nombre y apellidos del detenido, su profesión, su relación con la Catedral de Santiago. Se insertaron fotografías. Se nombra a los miembros de su familia, supuestos colaboradores en el robo. Todo ello —en un asunto que suscitó una respuesta especialmente sensible en el entorno en que se produjo—, acarrea una situación de indefensión para el detenido que, los medios de comunicación, deberían haber intentado evitar.

3 — Se especula gratuitamente sobre la motivación para la realización del robo (más allá del lucro; se habla de un deseo de venganza por haber sido despedido). No puede confirmarse sin haber sido juzgado.

4 — Se incluyen detalles sobre los hábitos del detenido, que nada tienen que ver con el robo. En la mayoría de las noticias, se destaca que el detenido seguía yendo “a misa a diario a la Catedral, mañana y tarde, incluso festivos”. El tono costumbrista es sorprendente; especialmente cuando se detalla que iba a misa los festivos. Extraña que no hayan estrechado el cerco antes, dado el atípico y extravagante comportamiento del detenido.

5 — Las hipérboles son frecuentes en las noticias. La Vanguardia (en una noticia tomada de Europa Press) titula así: El presunto ladrón del Códice Calixtino sustrajo objetos de la Catedral ‘todos los días’ durante 10 años. Una pequeña cuenta (y suponiendo que todos los días se llevara sólo uno) da como resultado que en el garaje del detenido (o en el domicilio) debieron incautar un mínimo de 3.500 objetos (imagino que, en la cuenta, se debían incluir velas, porque, en caso contrario, extrañaría que no se hubieran percatado antes de las faltas).

6 — El tono evasivo de las respuestas del detenido responden al estereotipo del carácter gallego y no escapan de los comentarios ingeniosos de algunos periodistas. En el blog Luz de luna, de Malena Guerra y Ángel Moya, alojado en el portal de Telecinco, le sacan punta al tema y citaré frases textuales que me han llamado la atención. El electricista siempre estuvo nominado entre la treintena de sospechosos”. “...hoy relataba con sorna gallega el comisario...”. “Manuel fiel al estereotipo gallego no decía ni que sí ni que no”. “Los dos pisos los pago en metálico, billete sobre billete”. “En los libros, entre las citas para cambiar el aceite al coche o la lista de la compra, el electricista había apuntado al detalle cuanto dinero y de dónde robaba en cada ocasión”. “Manuel no quisó [sic] decir dónde estaba el Códice Calixtino, y cuando le amenazaron con la cárcel respondió ‘yo con un rosario y un misal me apaño en la cárcel’”. “...en un trastero de Manuel, envuelto en calzoncillos raídos y bolsas de plástico”. “La sonrisa de un policía y de un gallego que con su trabajo [...], ha devuelto a sus paisanos uno de sus bienes más preciados”.

7 — Se destaca la sorpresa de los vecinos y conocidos, que no podían sospechar que el detenido pudiera haber sido el ladrón. El efecto Warhol se contempló de forma abrumadora para Begoña Bravo y su marido Mauricio García. Estaban sentados en una terraza próxima al garaje y se les requirió para que hicieran de testigos del registro. La Razón titula pésimamente la noticia en que se relata el momento (obviando el uso de signos de puntuación) “Lloramos el códice estaba en perfecto estado” dice un testigo del hallazgo, aunque realiza un recorrido emocional por las vivencias que, sin duda, el matrimonio repetirá este verano (y toda su vida) a cualquier persona con la que coincidan de ahora en adelante.

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En La Nueva España de Oviedo, periódico que sufro diariamente (por estar suscrito), dedican atención en la edición de hoy, 6 de julio de 2012, a Antonio Tenorio Madrona, avilesino, primero, y, además, inspector jefe de la Brigada de Patrimonio Histórico de la Policía Nacional. Me gustaría haber incluido enlace a la noticia pero, por criterios empresariales, LNE ha decidido que, parte de sus contenidos, tengan acceso restringido a los suscriptores digitales y que ser suscriptor del periódico en formato papel no acarrea ninguna distinción. No puedo facilitar detalles (porque no quiero ponerme a copiar) de una entrevista plagada de tópicos y simplezas del firmante de la misma, Pablo Álvarez. Excuso al policía del tono folletinesco, porque sus respuestas han tenido interés, pero estaban condicionadas por las preguntas, de las que tomaré, a modo de muestra, la siguiente:

En el “ranking” de relevancia de los asuntos que ha tenido entre manos, ¿qué puesto ocupa el del Códice Calixtino?

Ya pueden ver que se trata —otro ejemplo más— de periodismo de raza.

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Y como final del asunto, adjunto enlace al artículo firmado por Luis M. Alonso, también en LNE de hoy, titulado Lo que se cuela por la red. (Es accesible; desconozco los criterios por los que se determina qué lo es y qué no).

La labor fundamental del periodista es ordenar para el lector la información que consigue por medio de sus fuentes o la que le llega por otras vías. Primero verificándola, segundo jerarquizándola en función de su importancia o interés. [...] los principios subyacentes para poder contar lo que pasa siguen existiendo: el primer deber del periodista, en cualquier caso, es la comprobación. Y eso no siempre parece estar claro para todos.

En el oficio periodístico, los hechos son sagrados. La información está destinada a mantener un equilibro entre novedad, oportunidad, exigencia y decencia. Por eso, los periódicos de siempre se han regido por editores que se encargan de garantizar, en la medida de lo humanamente posible, que se respeten los estándares éticos y no se incurra en difamación. El llamado periodismo ciudadano, practicado en las redes sociales y los blogs, se viene caracterizando, sin embargo, por lo fácil que resulta publicar cualquier cosa y de cualquier manera. Algunas piezas son de elaboración tan apresurada que no pasarían una prueba básica de gramática y redacción. Precisamente, uno de los peligros que acechan en estos momentos a las redacciones de los periódicos es el de contagio.

Gay Talese, maestro del reportaje del que estos días se publican sus memorias «Vida de un escritor», dijo no hace demasiado que sería trágico que el periodismo se quedara en las redes sociales o en los blogs, convertido en nada en medio del guirigay de internet. Ello y el empeño de los políticos en controlar la información son las dos grandes amenazas para un trabajo que a lo largo de décadas ha contribuido eficazmente a ayudarnos a entender la sociedad en la que vivimos y a denunciar los abusos del poder. Evidentemente, el periodismo de papel no siempre ha acertado en su misión, ha tenido mejores y peores páginas, pero al menos existe esa misión y en ella no está incluida publicar artículos atribuidos falsamente a personas que no los han escrito. Como escribió Walter Lippmann, el oficio de contar lo que sucede tiene que ser algo más que cantar en la ducha del baño o recitar monólogos en el desierto, por estupendos que resulten.

No sé. Tengo la sensación de que una lectura de las noticias destacadas aquí, no conllevaría la aprobación de Gay Talese o de Walter Lippman. Creo que, a pesar de provenir todas de medios “respetables”, tampoco cumplirían con la misión expresada por Luis M. Alonso.

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Página sobre el Códice: Codex Calixtinus (Liber Sancti Jacobi)
Para llevarte el Códice a casa (de forma legal): CodexCalixtinusfacsimil
Wikipedia: Codex Calixtinus

La Voz de Galicia: Códice Calixtino



Esa incierta edad [el libro]

A veces tengo la sensación de que llevo toda la vida escribiendo este libro. Por fin está terminado. Edita Libros Indie . Con ilustracio...