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sábado, 28 de febrero de 2015

Sobran las palabras

En la película "A few good men" ("Algunos hombres buenos", dirigida en 1992 por Rob Reiner y escrita por Aaron Sorkin) la progresión de la trama alcanza su momento culminante en el desarrollo del juicio, en el que participan, por orden de aparición: J. A. Preston, Kevin Bacon, Wolfgang Bodison, James Marshall, Tom Cruise, Demi Moore, Kevin Pollack, Xander BerkeleyJack Nicholson.



No se necesitan palabras para este delicioso sinsentido.

martes, 18 de noviembre de 2014

Si tú supieras (Lotería de Navidad 2014, II)

La campaña de la Lotería de Navidad avanza.
Tras el bar de Antonio, donde El mayor premio es compartirlo, una segunda entrega se centra en un recinto cerrado.


Una pareja baila, en la intimidad de la cocina.
¿Son moradores asiduos del Hotel en el que Jack Torrance permanecía atrapado para siempre?
Ya sabes.
Jack Nicholson, Shelley Duvall, un niño médium, Stanley Kubrick, “The shining” (“El resplandor”), 1980.
Allí también bailaban (y bebían) eternamente.
El tiempo parecía no avanzar.
No había preocupaciones.




*****



La luz verde, en serpentín, era una pista. Una botella abierta y dos copas flauta. Una pareja baila. No sabemos quiénes son. Aparentan felicidad.



Ella, Verónica Forqué, le rasca en el sitio donde, ayer mismo, él le decía hasta dónde estaba de ella. Aunque ya se sabe que el tiempo da y quita razones (como aligera coronillas masculinas de peso capilar).


La niña llega de la calle. Lleva un inmenso cartapacio azul y un tubo para llevar planos. Es evidente que su vena artística la descarta como autora del adorno navideño de la cocina, con espumillón verde rodeando el microondas y encima de la panera.


“Menudo día llevo”. Son las diez y veintisiete. De la noche. No hubiera podido decirlo si fueran de la mañana. Sus padres llevan diez horas bailando y bebiendo. Son inmunes a la adolescencia programada.


Belén Rueda no ha madurado. Lleva fatal lo de compartir coche con su hermano.


Arturo Pérez-Reverte, ahíto tras bailar (como una peonza) y beber (como un trompo) es capaz, por primera vez en años, de ahorrarse el improperio que le pasa por la cabeza y piensa para sí: “cosas de chicas”.


“Y, lo peor de todo, he tenido que ir en metro, como si fuera una paria”.


“¿Qué quieres? ¿Un teléfono móvil? Ni que fuera por pasta. Si tú supieras. Mamá te dejará su pelliza de la suerte”.

*****

El niño, que ya se mostraba obsesivo andando en triciclo durante el rodaje de la película, ha tuneado el coche y, con su dedo parlante, le dice nones a su hermanita.

Los padres, con el virus de la ilusión inoculado, creen que podrán parar las discusiones entre hermanos, acallándolas con un soborno.

“¿Cuál es el mejor premio?”.
“Compartirlo”.
“Pues toma, un coche nuevo para que ya no tengas que compartir el viejo con tu hermano. Y un teléfono móvil, que hemos aprendido las estrategias de los bancos, dándote más de lo que habías pedido”.

*****

Posiblemente, lo de que el mayor premio es compartirlo sea, simplemente, un eslogan. Quizá haya que buscar otra motivación.

Puede que haya un secreto, una forma un poco más compleja para resolver los problemas que disolviéndolos con dinero.

*****

La campaña sigue:

Episodio 2 – Si tú supieras
Episodio 3 – El secreto
Episodio 4 – Beautiful
Episodio 5 – Dilo bien
Episodio 6 – Llamada
Episodio 7 – Carpeta
Episodio 8 – No siempre se gana
Episodio 9 – No la pierdas
Extras – Traca final

*****

Continuaremos dentro de nada. Seguid viendo la TV.

lunes, 15 de abril de 2013

Dobles de Nicholson


Quiero completar la entrada dedicada a Jack Nicholson, indicando los títulos de las películas, traducidos, y añado la identidad de los dobladores (hasta donde he sido capaz de localizarlos).

Es entretenido comparar la voz y el trabajo de los (diversos) actores de doblaje con el original (y entre ellos, comprobando que, por su abundancia, podían formar una asociación).

"Nicholson" Foto: Cowgirl111

Hay 18 películas que no aparecían en el artículo anterior

1 1958: Jimmy Wallace — The cry baby killer (Jus Addiss)
[Sin datos]

2 1960: Wilbur ForceThe little shop of horrors (Roger Corman)

3 1963: Rexford Bedlo The raven (Roger Corman)
El cuervo (Ángel Egido)

#NEW 1963: Andre Duvalier — The terror (Roger Corman)
El terror (Nacho Martínez [1988] / Armando Carreras [1995])

#NEW 1966: Billy Spear — The shooting (Monte Hellman)
El tiroteo (Juan Antonio Gálvez)

#NEW 1967: Wes — Ride in the whirlwind (Monte Hellman)
A través del huracán (Juan Antonio Gálvez)

4 1967: Poet — Hells angels on wheels (Richard Rush)
[Sin datos]

5 1969: George Hanson — Easy rider (Dennis Hopper)

#NEW 1970: Tad Pringle — On a clear day you can see forever (Vincente Minnelli)
Vuelve a mi lado (Manuel Cano)

#NEW 1970: Bunny — Rebel rousers (Martin B. Cohen)
Rutas de violencia (Juan Lombardero)

6 1970: Robert Eroica Dupea — Five easy pieces (Bob Rafelson)
Mi vida es mi vida (Juan Antonio Castro)

7 1971: Jonathan FuerstCarnal knowledge (Mike Nichols)
Conocimiento carnal (Javier Dotú)

8 1973: Billy ´Bad Ass’ Buddusky — The last detail (Hal Ashby)
El último deber (Juan Logar)

9 1974: J. J. ‘Jake’ Gittes — Chinatown (Roman Polanski)
Chinatown (Manuel Cano)

#NEW 1975: David Locke — The passenger (Michelangelo Antonioni)
El reportero (Luis Porcar)

#NEW 1975: Oscar Sullivan a/k/a Oscar Dix — The fortune (Mike Nichols)
Dos pillos y una herencia (Luis Porcar)

10 1975: Randle McMurphy — One flew over the cuckoo’s nest (Milos Forman)

#NEW 1976: Tom Logan — The Missouri breaks (Arthur Penn)
Missouri (Manuel Cano)

#NEW 1976: Brimmer — The last tycoon (Elia Kazan)
El último magnate (Arsenio Corsellas)

#NEW 1978: Henry Lloyd Moon — Goin’ south (Jack Nicholson)
Camino del sur (Luis Carrillo)

11 1980: Jack Torrance — The shining (Stanley Kubrick)
El resplandor (Joaquín Hinojosa)

12 1981: Frank Chambers — The postman always rings twice (Bob Rafelson)
El cartero siempre llama dos veces (Rogelio Hernández)

13 1981: Eugene O’Neill — Reds (Warren Beatty)
Rojos (Camilo García)

#NEW 1982: Charlie Smith — The border (Tony Richardson)
La frontera (Rogelio Hernández)

14 1983: Garrett Breedlove — Terms of endearment (James L. Brooks)
La fuerza del cariño (Rogelio Hernández)

15 1985: Charley Partanna — Prizzi’s honor (John Huston)
El honor de los Prizzi (Manuel Cano)

#NEW 1986: Mark Forman — Heartburn (Mike Nichols)
Se acabó el pastel (Rogelio Hernández)

16 1987: Daryl Van Horne — The witches of Eastwick (George Miller)
Las brujas de Eastwick (Rogelio Hernández)

#NEW 1987: Bill Rorich — Broadcast news (James L. Brooks)
Al filo de la noticia (Rogelio Hernández)

17 1987: Francis Phelan — Ironweed (Hector Babenco)
Tallo de hierro (Luis Carrillo)

18 1989: Jack Napier / Joker  — Batman (Tim Burton)
Batman (1989) (Rogelio Hernández)

#NEW 1990: J. J. ‘Jake’ Gittes — The two Jakes (Jack Nicholson)
Los dos Jakes (Rogelio Hernández)

#NEW 1992: Eugene Earl Axline a/k/a Harry Bliss — Man trouble (Bob Rafelson)
Ella nunca se niega (Ramón Langa)

19 1992: Col. Nathan R. Jessep — A few good men (Rob Reiner)
Algunos hombres buenos (Camilo García)

20 1992: James R. ‘Jimmy’ Hoffa — Hoffa (Danny DeVito)
Hoffa: Un pulso al poder (Juan Miguel Cuesta)

21 1994: Will Randall — Wolf (Mike Nichols)
Lobo (Rogelio Hernández)

22 1995: Freddy Gale — The crossing guard (Sean Penn)
Cruzando la oscuridad (Rogelio Hernández)

#NEW 1996: Alex Gates — Blood and wine (Bob Rafelson)
Sangre y vino (Rogelio Hernández)

#NEW 1996: Garrett Breedlove — The evening star (Robert Harling)

23 1996: President James Dale — Mars attacks! (Tim Burton)
Mars attacks (Rogelio Hernández)

24 1997: Melvin Udall — As good as it gets (James L. Brooks)
Mejor... imposible (Rogelio Hernández)

#NEW 2001: Jerry Black — The pledge (Sean Penn)
El juramento (Rogelio Hernández)

25 2002: Warren R. Schmidt — About Schmidt (Alexander Payne)
A propósito de Schmidt (Rogelio Hernández)

26 2003: Dr. Buddy Rydell — Anger management (Peter Segal)
Ejecutivo agresivo (Rogelio Hernández)

27 2003: Harry Sanborn — Something’s gotta give (Nancy Meyers)
Cuando menos te lo esperas (Rogelio Hernández)

28 2006: Francis ‘Frank’ Costello — The departed (Martin Scorsese)
Infiltrados (Arsenio Corsellas)

29 2007: Edward Cole — The bucket list (Rob Reiner)
Ahora o nunca (Arsenio Corsellas)

30 2010: Charles Madison — How do you know (James L. Brooks)
¿Cómo sabes si...? (Arsenio Corsellas)

*****

¿Qué prefieres? ¿Doblaje o versión original?

*****

Más entretenimiento con JN:


The shining (El resplandor):



Tanto escribir no puede ser bueno...


Caras de Jack

“Nicholson” Foto: blueroy


Analizando la carrera de un artista esencial, Jack Nicholson, viendo su cara en escenas destacadas de 30 de sus películas.


1958: Jimmy Wallace — The cry baby killer (Jus Addiss)
1960: Wilbur ForceThe little shop of horrors (Roger Corman)
1963: Rexford Bedlo The raven (Roger Corman)
1967: Poet — Hells angels on wheels (Richard Rush)
1969: George Hanson — Easy rider (Dennis Hopper)
1970: Robert Eroica Dupea — Five easy pieces (Bob Rafelson)
1971: Jonathan FuerstCarnal knowledge (Mike Nichols)
1973: Billy ´Bad Ass’ Buddusky — The last detail (Hal Ashby)
1974: J. J. ‘Jake’ Gittes — Chinatown (Roman Polanski)
1975: Randle McMurphy — One flew over the cuckoo’s nest (Milos Forman)
1980: Jack Torrance — The shining (Stanley Kubrick)
1981: Frank Chambers — The postman always rings twice (Bob Rafelson)
1981: Eugene O’Neill — Reds (Warren Beatty)
1983: Garrett Breedlove — Terms of endearment (James L. Brooks)
1985: Charley Partanna — Prizzi’s honor (John Huston)
1987: Daryl Van Horne — The witches of Eastwick (George Miller)
1987: Francis Phelan — Ironweed (Hector Babenco)
1989: Jack Napier / Joker  — Batman (Tim Burton)
1992: Col. Nathan R. Jessep — A few good men (Rob Reiner)
1992: James R. ‘Jimmy’ Hoffa — Hoffa (Danny DeVito)
1994: Will Randall — Wolf (Mike Nichols)
1995: Freddy Gale — The crossing guard (Sean Penn)
1996: President James Dale — Mars attacks! (Tim Burton)
1997: Melvin Udall — As good as it gets (James L. Brooks)
2002: Warren R. Schmidt — About Schmidt (Alexander Payne)
2003: Dr. Buddy Rydell — Anger management (Peter Segal)
2003: Harry Sanborn — Something’s gotta give (Nancy Meyers)
2006: Francis ‘Frank’ Costello — The departed (Martin Scorsese)
2007: Edward Cole — The bucket list (Rob Reiner)
2010: Charles Madison — How do you know (James L. Brooks)
*****

Deja un comentario eligiendo tu preferida.

domingo, 28 de octubre de 2012

“A propósito de Abbott”, de Chris Bachelder

1 – El título


Leo el título y, con esa manía tan propia, intento traducirlo (a la inversa), tratando de imaginar cuál será el original y llego al convencimiento de que consistirá en “About Abbott” y que, a partir de esa eufonía intraducible, se pone al (posible) lector en situación del asunto a tratar: tres meses (con anotaciones diarias) en la vida de Abbott, correspondientes a los de sus vacaciones en la Institución en la que es profesor y las cosas que ocurren (algunas de ellas) en su convivencia cotidiana con su mujer embarazada y su hija.

Pero no.

El libro se titula originalmente “Abbott awaits” (algo así como Abbott espera o Abbott aguarda). La impresión es que se ha tratado de evocar la película “A propósito de Schmidt”, protagonizada por Jack Nicholson, basada en la novela de Louis Begley, en la que se asiste a la vida de un jubilado (y repentinamente viudo) que descubre atónito la verdad que se escondía tras lo que él creía que era su vida.

Es verdad que ambas (la película de Alexander Payne y el libro de Chris Bachelder) comparten un tono contenido por parte del protagonista, que asiste impávido (como si estuviera invitado) al desarrollo de su propia vida.

2 – La faja promocional

Libros del Asteroide, responsable de la edición, suele utilizar con mesura las fajas promocionales; se reservan para destacar alguna información que (ellos) consideran relevante (si se trata de la segunda o tercera parte de alguna trilogía, o si el libro ha recibido algún premio). En el caso presente, la faja reproduce íntegramente el diseño y colorido de portada y contraportada (como suelen hacer), pero, como único elemento añadido, replica, en la parte anterior, un fragmento del párrafo que cierra el comentario (no acreditado) de la parte posterior, destacando en negrita, con un tipo de letra casi igual al del mismo título:

Una desternillante historia sobre las pequeñas desventuras, agobios y alegrías de los que está hecha la paternidad

Pero no.

El libro no es desternillante. No lo es, al menos, en el sentido que el diccionario otorga a esa palabra. No es cómico, no es hilarante, no causa mucha risa.

Salvo que uno tenga un retorcido sentido del humor y se ría a carcajadas asistiendo a la amargura en que Abbott se encuentra sumido.

3 – La recomendación

Desconozco la escolástica de la crítica literaria, aunque supongo que, una parte de su sentido, será transmitir, a quien la lea, la conveniencia (o no) de aventurarse con el libro reseñado. Habiendo tantos, ¿debo ponerme con éste?

Esta es mi recomendación: no lo lean, especialmente si se trata de personas que:

        Tienen hijos.

        Están ocupadas en una tarea (interpuesta) distinta de la que llevan tiempo realizando, preparándose para realizar o, en general, diferente de la que están abiertos o predispuestos a desempeñar.

        Están casadas (o viven en pareja de forma más o menos estable).

        Tienen una cierta predisposición a la fabulación y, más que abandonarse a un tipo de pensamiento recurrente [envolviéndose en un círculo del que se es incapaz de salir, atendiendo a cuestiones del pasado, no resueltas (o sí, pero de modo inadecuado), o del futuro, inexistentes (por su propia naturaleza), pero generadoras de angustia por el carácter ineludible que, en ocasiones, se les asigna], se entregan al tránsito de rutas no exploradas y dejan que sus pensamientos vaguen por un curso inconexo y desconocido (de forma imaginaria, pero habitual).

        Manifiestan una disposición natural (o sobrevenida) que les dificulta para encontrar el lado alegre de la vida (cotidiana).

        Sienten que, lo que leen, les afecta; que cargan, para siempre, con el poso que ha dejado una lectura y les parece que, leyendo, son moldeados en su carácter de una forma no imaginada y, en ocasiones, determinante.

        Sean hombres.

4 – La clave

La primera letra de la última palabra del comentario incluido en la faja promocional.

En realidad, el libro trata asuntos cotidianos: la vida en pareja, las relaciones con los hijos, la convivencia familiar, la educación, el camino al que conducen las reflexiones interiores, los pequeños cambios que se producen de forma imperceptible.

Pero, si es cierto que hay alguna verdad inherente al hecho de ser madre, debe haberla también para el hecho de ser padre. Y Abbott se enfrenta (sin tener otra alternativa) al hecho de tener que vivir la experiencia (y meditar sobre ella).

5 – Algunas citas

Sobre la paternidad.

“La paternidad es un país lejano y peculiar con unas costumbres y un idioma propio”.

Sobre la felicidad.

“Pese a que habitualmente no es un hombre feliz (o quizá porque habitualmente no es un hombre feliz), Abbott reconoce la felicidad cuando la siente”.

Sobre la asignación de papeles.

“Esta noche se lo comentará a su mujer. Uno de ellos dirá que aquello es preocupante. El otro, que no hay nada de lo que preocuparse. Abbott todavía no sabe cuál de los dos será él”.

Sobre el paso del tiempo.

“Un hombre no sabe cuáles son sus actos postreros: la última vez que nada en el mar, la última vez que hace el amor. Sin embargo, a los treinta y siete años, quizá en el punto medio de su vida, la única que tiene, Abbott sabe que ha intentado dar su última voltereta”.

Sobre la apatía.

“A Abbott ya no lo domina (esta noche es evidente) la apatía. Lo dominan el aburrimiento, la rabia, la exasperación, las preocupaciones, la tristeza, el cansancio, el calor, el miedo, la satisfacción, pero no la apatía”.

Sobre su propia vida.

“...él vuelve a llegar a una paradoja. Las dos proposiciones siguientes son ciertas: (a) Si tuviera la ocasión, Abbott no cambiaría ni uno de los elementos fundamentales de su vida, pero (b) Abbott no soporta su vida”.

6 – Corolario

Una persona (Abbott) puede estar llena de amargura (y no ser un amargado).

Y, también, resulta ineludible estar abatido cuando a uno (a Abbott) le ahoga el abatimiento.

7 – Epílogo

Cómprenlo. Léanlo. Difúndanlo.

Pero no lo hagan porque esperen reírse. Háganlo porque es un libro fácil de leer, pero complejo de asimilar, alejado de una forma ligera de enfrentarse al mundo y empeñado en hurgar en las contradicciones y los sinsentidos a los que a veces conduce la rutina. En esas miserias que todos escondemos y a las que tememos enfrentarnos.

Ahora sí que nadie se anima

jueves, 19 de abril de 2012

Repoker

Pensé que estábamos jugando al tute, ese juego tan español, tan de hombres, tan tradicional, tan tabernario. Ese entretenimiento viejuno, casi de asilo, que se realiza en parejas, en el que se arrastra para quitar los triunfos y evitar que el rey y el caballo canten, que a la baza final se le suman diez de últimas y que se alcanza la victoria final si juntas en tu mano a los cuatro reyes.

"Cuatro Reyes"

Porque, en el tute, sólo hay cuatro reyes:



Espadas: Mundo cafre

Bastos: El regreso


Pero en este mundo globalizado, todo cambia, aunque terminen volviendo los de siempre. Y, claro, en está sociedad 2.0, el juego que mola es el poker.

Un juego en el que se utiliza la baraja francesa, se va de farol y la máxima jugada es la escalera real, a pesar de que, en determinadas variantes, se puede superar con un repoker. Eso se debe a la intervención del joker. En las películas y series americanas era el antagonista de Batman (interpretado, entre otros, por Jack Nicholson). Su traducción literal sería el bromista. En España, mucho antes de eso, ya le habíamos puesto nombre: el comodín, aunque visto lo visto deberíamos pensar en actualizarlo (propongo el comodón).

Pero jugábamos al poker y tengo que incluir la jugada final construida por las once palabras escuchadas ayer:

“Lo siento mucho. Me he equivocado y no volverá a ocurrir”.


Ya sé que la idea de que “todos somos iguales” es una ficción construida para nuestro engaño. Lo asumo, pese que no me gusta sentirme, además de cornudo, apaleado.

Me imagino en una tesitura similar (ya sé que podría parecer excesivo, pero tengo una imaginación paquidérmica) y, si hubiera traicionado la confianza de alguien a quien respeto, no me quedaría en una generalización imprecisa. Me sentiría en la obligación de explicar qué siento, en qué me he equivocado y qué no volverá a ocurrir.

Releo el artículo El (des)encuentro, de fecha 1 de abril, y noto matices que, leídos ahora, lo convierten en premonitorio. En particular me quedo con la siguiente afirmación: “el arrepentimiento, ennoblece; la terquedad, nubla el entendimiento”. Y, sin ánimo de ser rencoroso, afirmo:

1 – el rey ya es el máximo representante de la nobleza; por mucho que se arrepienta, no se ennoblecerá más.

2 – empeñarse tercamente en doblarse como lacayos nubla el entendimiento de la mayoría de analistas; escuchar cómo exageran el gesto para dotarle de un contenido de humildad, es absolutamente irreal y ha estado a punto de provocarme vómitos. ¡Qué vara de medir tan flexible y tan comprensiva con los actos de según quién! ¡Qué predisposición tan cortesana para empeñarse en no reconocer que va, sin tenerlas, permanentemente en pelotas! ¡Qué menos que afronte con gallardía las consecuencias de sus actos, y no poniendo pucheros que, se mire como se mire, solo dan lástima!

3 – ser rey, por la gracia di vino, exige firmeza y entereza. Y frases, para citar, que trasciendan lo que pueda decir hasta el más pequeño de mis hijos.

4 – está (no sé si se le espera), porque se le mantiene.

5 – construir un edificio de responsabilidad sobre las once palabras dichas, es una prolongación del pelotazo inmobiliario, caso “el güevazos nobiliario”.


Y paso página sobre este tema. Quiso mi mala suerte que mi convalecencia febril (y mi exposición a la radiación televisiva) coincidiera funestamente con este pedazo de vida real que me repugna.

Así que cierro ahora el asunto.


Salvo que, otro traspiés, me vuelva a agitar. Dejaríamos el poker, para pasar a otro juego, tan castizo como el mus—dejando la baraja francesa y volviendo a la española—. Un juego peligroso, pero que reúne tres características que lo hacen verdaderamente interesante:

1 – como todo buen jugador sabe (yo no lo soy, pero lo he oído), gana, no el más atrevido, sino el que mejor cuenta.

2 – los treses se cuentan como reyes y, a todos, se les conoce por cerdos.

3 – se puede terminar anticipadamente con un órdago.


Atención, SM, que estoy barajando.

Esa incierta edad [el libro]

A veces tengo la sensación de que llevo toda la vida escribiendo este libro. Por fin está terminado. Edita Libros Indie . Con ilustracio...