jueves, 12 de abril de 2012

Culturamas ocio: El protagonismo

En el suplemento Ocio de la revista digital de contenidos culturales, Culturamas, incluyeron ayer un artículo, El protagonismo, escrito por mí, en una colaboración que se pretende sea semanal.

Cita para los miércoles. Espero que la colaboración sea fructífera.



A continuación el artículo íntegro:

¿Te gusta ser el protagonista?

Una pregunta, dos formas de entenderla. Voy a repetirla y voy a hacer énfasis en un momento determinado:

“Me gusta ser el protagonista”.

Normalmente, la mayoría de las personas muestran su desacuerdo ante esta afirmación. Suelen apreciar una connotación negativa: entienden que se les pregunta si quieren ser el centro de atención, si quieren eclipsar a los demás. Les parece que demostrar su acuerdo les convertiría en un ogro egocéntrico que sólo se presta atención a sí mismo, que desprecia a los demás y que quiere destacar a toda costa. Es, hoy en día, un valor claramente a la baja.

Por descontado, existen algunos excéntricos, gente llamativa, socorridos para entretener durante un rato a la concurrencia, pero —como los bufones de antaño o los mimos de hoy— tremendamente cansinos a largo plazo.

“No, por favor, lo que quiero es pasar desapercibido”.

Vamos a hacer otro énfasis diferente:

“Me gusta ser protagonista”.

Quien así entiende la pregunta, suele tener más fácil expresar su acuerdo con tal afirmación. Entienden que quieren participar activamente en el rumbo que llevan en su propia vida, que pueden tomar decisiones que determinen su situación personal y la de otros. Personas que consideran que quieren cambiar su mundo, su sociedad, desde el ámbito de influencia que cada uno pueda mostrar. Dar un paso para hacer que las cosas cambien, comprometerse con sus ideas, pensamientos o creencias. Reconocer que una experiencia es mucho más intensa, memorable y gratificante cuando uno ha formado parte de ella, cuando la ha protagonizado.

Uno de los principales males de la sociedad actual, absurdamente incubado hasta la médula, es la flojera (No solamente atrapa a los jóvenes, pero en ellos es especialmente activo). Consumidos por el pecado más peligroso de todos —la pereza— desarrollamos una serie de conductas: la apatía, la indefinición, el conformismo existencial. No destacar, mimetizarse con el entorno, pasar desapercibido. Rechazar el compromiso, eludir el protagonismo, la individualidad y la particularidad. Sólo queremos ir donde van todos.

Si todos renunciamos a protagonizar nuestras propias vidas, el escenario quedará vacío.

O lo que es peor: otros ocuparán nuestro lugar y decidirán por nosotros. No renuncies a ser el protagonista de tu propia vida.


Resumen de enlaces:

La cabecera: Culturamas
El suplemento: Culturamas Ocio
El artículo: El protagonismo

15 comentarios:

  1. Sería bueno hablar de esa "flojera" juvenil y a qué es debida en la actualidad. Creo, personalmente, que el hecho de que los adultos sobreprotejan a los jóvenes es una de las causas.

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    1. Estoy convencido de ello, Pedro. Es una tentación creer que allanando las dificultades favorecerás el desarrollo de tus hijos, cuando es precisamente al contrario. El crecimiento necesita del sacrificio y, sin exposición, no se produce nunca.

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  2. Pedro, en esto que dices estoy muy de acuerdo pero me temo que el asunto va mucho mas allá de la sobre protección.Hablar de todo esto sí estaría bien pero pasar a la acción también, cada uno en su parcelita de vida.Voy a releer este buen artículo de Alberto y vuelvo a este sitio en el ciberespacio más tarde.
    Saludos,
    Nina

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    1. La protección impide la acción. Al procurar un amparo, se impide el aprendizaje por la propia experiencia.

      No hay lección más provechosa que una caída.

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  3. Enhorabuena por la colaboración con la revista. En mi caso lo que no soporto es el egotismo, manifestación en la libertad de otro del egoismo del primero

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    1. Gracias Jesús.

      El egotismo se podría considerar como un protagonismo exacerbado, en el que se pierde la consideración del próximo. Interesante apunte sobre el reverso tenebroso de la acción sin medida.

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  4. Eres todo un crack. Y como siempre, ofreciendo tu criterio tan ameno y ligado a la tertulia y debate

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    1. Muchas gracias, Juan Angel.

      Siempre recibo tus comentarios elogiosos con orgullo y agrado.

      Un saludo.

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  5. Esta Ud. muy equivocado Sr. Alberto. Esta muchachada de hoy dia no es distinta a la de generaciones anteriores. El problema radica en que se representa mas a menudo a la juventud apatica que a la proactiva. Cigarras y hormigas siempre hubo, pero es que la cigarra estaba mas definida desde la portada (sombrero de copa roto, un violin y pantalones cortos, perro flauta vamos)

    El que la gente parezca que se deje llevar por la corriente es solo un espejismo. Hay aspectos de la vida que son realmente importantes para cada individuo por los que lucha y le importa poco lo que haga el resto de la gente, pero otros que no son tan importantes y da mas beneficio el dejarse llevar que el escoger un camino alternativo que no aporta valor mas que el de ser diferente.
    No creas que hablo por hablar, el comportamiento de las personas se puede modelar en funcion a un valor de tolerancia a ciertos cambios y lo que haga la gente alrededor, Schelling's segregation model. Cada vez tenemos mas gente alrededor por lo que el valor de tolerancia tiene que ser mas alto para que tus convicciones se mantengan. Yo creo que de ahi vienen los tumultos de gente con antorchas y hogueras. En fin. Que no.

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    1. Nunca se me ocurrió catalogar a la apatía como un fenómeno exclusivo de la juventud. Tampoco creo que afecte a toda la juventud.

      Sí afirmo, me reafirmo en ello, que gran parte de la juventud actual adolece de una profunda apatía. Otra cosa es considerar dónde se encuentra la raíz del problema que, ya se apuntó aquí incluye, en parte, a los progenitores y, por elevación, al modelo social dominante que se impone, hay que recordarlo, de arriba hacia abajo.

      Pero hay una parte de la juventud (como siempre ha existido) llena de ímpetu y activa, con ganas de implicarse y de hacer que las cosas cambien; como debe ser su obligación (re)generacional.

      Siento disentir, pero ya está hecho.

      En cualquier caso, un saludo amistoso por la participación y la ayuda recibida.

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  6. Hola Alberto,! Enhorabuena por esa colaboración con la revista. Tu, donde llegas arrasas. Me ha gustado esa distinción entre "ser el protagonista" y ser protagonista. Un abrazo y Feliz Pascua de Resurrección aunque con unos dias de retraso. Besos.

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    1. Muchas gracias, Momentos.

      Esperando con ganas que retomes tu actividad. Me gustaría mucho.

      Un saludo muy cariñoso

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  7. Enhorabuena Alberto por tu publicación y por éste artículo que nos ha hecho considerar los dos vertientes de la palabra "Protagonista".
    El protagonismo, ser EL Protagonista, como bien dices es esa exacerbada necesidad de sentirse el centro de la atención social.La obsesión de ser reconocido como la persona más calificada,más indespensable del entorno en que se mueve independientemente de que tenga o no los méritos que lo justifiquen. Creo que de esta manera la persona se convierte en ser lo que en absoluto es.Lo que hace es llenar con ficción las carencias de su existencia. Creo que esto nos viene de pequeños desde el momento en que comenzamos a leer y ver la televisión y admiramos a los personajes ficticios que son super héroes, etc.

    Ser Protagonista "sin artículo" sin embargo es MUY importante, Protagonista de tu vida y Alberto NO está equivocado cuando hace referencia a la flojera que existe en los jóvenes. Es verdad que en general(y ya sé que generalizar no se debe, siempre hay excepciones maravillosas) nuestra sociedad es perezosa, lenta, atacada por la flojera.

    Seguimos a los demás cómo si fuéramos ovejitas y nos conformamos sin cuestionar nada. La ley del mínimo esfuerzo hace años que se instaló y en mi trabajo cuando hablo con la gente y sobretodo cuando hablo con los muy jóvenes, me convenzo de que lo que quieren es un puesto de trabajo, un salario pero NO trabajar. Y esto no es ahora sino hace ya muchos años que lo vengo notando. NO es culpa de lo los jóvenes del todo(aunque después de una cierta edad, uno es responsable de su vida) sino de nosotros, los adultos que hemos sobre protegido a nuestros hijos.No quieren ellos y no queremos nosotros ser Protagonistas de nuestras vidas, tenemos miedo de coger las riendas de nuestras propias vidas.
    Hoy por hoy, lo que debemos hacer es luchar contra nuestra pasividad, salir del letargo que tenemos encima porque eso os lleva...YA nos ha llevado a la mediocridad tremenda.Hoy, es momento de de lucha, de constante esfuerzo de constancia y perseverancia si queremos provocar este cambio tan absolutamente necesario en la sociedad que tenemos. De lo contrario nunca triunfaremos como personas, ni como una familia, ni como nación.

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    1. Muchas gracias Nina por tu apasionado comentario. En algunos pasajes, mientras lo leía, vibraba por la emoción que sé que le has puesto al escribirlo y, me consta, la que le pones al hecho sencillo de vivir.

      La implicación en la búsqueda de protagonizar tu propia vida, en gobernar el rumbo de tu propia nave, conduce a una sensación de plenitud de forma que te permita contemplar restrospectivamente tu existencia como una experiencia apasionante.

      La vida es tan corta que sólo merece la pena vivirla tratando de sacarle todo el jugo, todo el tiempo, todos los días.

      Gracias

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