martes, 21 de enero de 2014

Bipolar

El mundo se está medicalizando, pero nadie se pregunta quién será el desmedicalizador que lo desmedicalizará, porque todos asumimos que la cosa va a ir a más.

Un signo predictivo de la proximidad del apocalipsis se encuentra al escuchar un razonamiento médico, en boca de quien no parece distinguir entre un diagnóstico, un pronóstico y un tratamiento.

Ahondando en lo personal (“revele su rollo”), fascina esa facilidad que tenemos para emplear el tamiz de lo psicológico como factor de explicación, con naturalidad creciente.

Preocupa sobremanera la ligereza para justificar el carácter dual de nuestros actos. Hace sólo cinco años nadie atendería, ni remotamente, a alguien que hablara de la bipolaridad de su comportamiento. Hoy, ha desarrollado raíces, encontrando acomodo en lo más remoto en el tiempo (la antigua Grecia) o el espacio (el lejano Oriente).


"La tragicomedia cotidiana"

"Yin y Yan. El Zipi y el Zape del taoísmo"

En la película de 1954, La noche del cazador, dirigida por Charles Laughton y protagonizada por Robert Mitchum y Shelley Winters, el reverendo Harry Powell se consumía internamente por la lucha entre dos pulsiones que se reflejaban en los tatuajes de sus nudillos.


Seis años más tarde, bajo la dirección de Alfred Hitchcock, un pobre diablo se envuelve en una manta y no quiere matar una mosca. Es Anthony Perkins, escindido en una lucha entre Norman Bates y su madre, en la inolvidable escena final de Psicosis.


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Sólo Señor Mostaza podría animar esta fiesta: Bipolaridad.

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Lo que antes era un trastorno, hoy se utiliza como excusa para aclarar los desmanes de la propia conducta.

“La impaciencia de la gente no hace más que alimentar mi lado bipolar”.

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Lo que en nosotros consideramos una singularidad, una pequeña salida de tono, se transforma en intolerable visto en los demás.

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En los discursos de mesa camilla, todo se resume en dos mandamientos (que mienten, más que mandan):

1 — “Yo soy yo (así)”

2 — “Lo que me ocurre es que, como digo yo, tengo mis días”

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Un chiste circula de forma reciente:

“— ¿Qué queréis?
— ¡Dejar de ser bipolares!
— ¿Y cuándo lo queréis?
— ¡Ya no lo queremos!”

[Una confusión extendida: creer que los indecisos deban considerarse trastornados]

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La maldición de tener que ocultar tu ocupación diurna (como conserje), de tus compañeros en las distracciones nocturnas (Ace Face, en la banda de moteros estilosos), parlando italiano y guardando en secreto tu futura dedicación como bajo y cantante solista en un trío post-punk de nombre comprometido, hacen que Sting desarrolle el caso de esquizofrenia escindida doblemente bipolar mejor documentado, en la justificación del título de la película de 1979 dirigida por Franc Roddam, cuyo accidentado final supone también la conclusión de esta entrega de:

(Imposible aburrirse en trayectos largos)


12 comentarios:

  1. Lo que pasa es que las cuestiones psiquiatricas vienen muy bien para eximirse de responsabilidades, y antes no coloaba tales arumentos pero hoy todo el mundo es gueno

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    1. Esa idea, alimentada por el cine, de la inevitabilidad del comportamiento, como eximente para asumir la responsabilidad, ha generado formas crecientes de personalidades patológicas.

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  2. http://vimeo.com/83716508


    Ultimo video de Señor Mostaza Salio hoy a la red Espero que te guste

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  3. Espero el comentario de Fernando que nos hicimos unas risas a costa de ello

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  4. Me encantan estos posts tuyos Alberto. Mira por donde hace poco pensaba que cada día tengo la sensación de que hay más bipolares y muchos muy bien camuflados. Aunque supongo que habrá grados, tampoco tengo suficientes conocimientos de psicología al respecto. Un abrazo.

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    1. Ya comentaba Bernardo que muchos la usan como forma de escudarse y no asumir lo que hacen.

      Abrazo. Gracias por seguir pasando y participando.

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  5. La bipolaridad es una enfermedad grave, ajena a todas estas frivolidades que se comentan, para desgracia de quienes la padecemos. Nada de lo que aquí se dice tiene que ver con el trastorno bipolar clínico. Es una enfermedad que aboca a los pacientes a vivir una buena parte de su vida sumidos en una depresión, y a atravesar estados maníacos, frecuentemente psicóticos, que pueden arruinar su vida, o la arruinan en la mayoría de los casos. El pronóstico es bastante bueno debido a la psicofarmacología actual, pero en todo caso el índice de suicidios de una persona con trastorno bipolar es del orden de 10 veces superior al resto. Por favor, no se banalice más con este tema. He visto gente tratada con Terapia Electroconvulsiva que no se ha curado, gente con una vida absolutamente disparatada debido a esto, y yo me debato entre la vida y la muerte a menudo, y trato de agarrarme con todas mis fuerzas a la estabilidad que, con mucha ayuda médica, se me presenta al alcance. Por otra parte, es cierto que la enfermedad tiene sus partes positivas: por lo que he podido ver, los enfermos bipolares son gentes sensibles, con capacidad especial para la introspección y para la empatía y comunicación de sus sentimientos, cuando están en la eutimia, amén de personas creativas, para ejemplos Hemingway, Churchill, Virginia Woolf, y muchos otros.... pero por favor, este es un tema clínico, no frivolizar con una enfermedad que cada año mata a centenares de personas. Un saludo.

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    1. Yo creo que no has entendido el sentido de la entrada. Por supuesto, el tratamiento era absolutamente frívolo. No pretendía burlarme de la enfermedad (ni de quienes la padecen). Precisamente, trataba de criticar a los que utilizaban (de forma impostada) la enfermedad a la ligera.

      Si se pretendía encontrar información científica en este blog, es que el título del mismo no resulta suficientemente explícito de mis verdaderas intenciones.

      Un saludo.

      PD - Quizá, con otro espíritu, pueda encontrar alivio con un poco de ligereza, lo de jo en sus manos. En todo caso, bienvenido (y gracias por el comentario).

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    2. De acuerdo, siento el tono enfadado. El caso es que la palabra "bipolar" se ha puesto de moda y rara vez se corresponde con lo que el trastorno es. Se bromea mucho con el tema, y al mismo tiempo la sociedad no acepta a las personas con enfermedades mentales, que vivimos en el mutismo por esa razón. Perdón por la susceptibilidad. Muy buen blog. Un saludo!

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    3. Gracias por mostrar, en público, una rectificación. Lo agradezco, no porque yo pretenda tener razón, sino por lo inhabitual de ese gesto.

      Gracias también por la valoración positiva del conjunto del blog. Espero contar, pues, con más aportaciones. Serán siempre bien recibidas (aunque muestren desacuerdo).

      Un saludo.

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