jueves, 10 de octubre de 2019

Amazing Grace


El pasado viernes, 4 de octubre, se estrenó en España el mejor documental musical que vaya a poder ver en muchos años.
Llega con casi 50 años de retraso.

Es Aretha en estado puro, en el momento más brillante de su carrera.
Un documental sobre el rodaje de los dos conciertos que ofreció el 13 y 14 de enero de 1972 y constituyen la base de su celebrado Amazing Grace (su disco más vendido).








Ella, que había nacido integrada en su comunidad, que desde niña cantaba gospel en la iglesia donde su padre ejercía de predicador, había alcanzado el éxito popular y el refrendo de la crítica.
Había encadenado una insuperable secuencia de once #1.

Respect
Think

Y sentía que debía volver a los inicios, a su esencia, a lo que le resultaba natural porque era su identidad.
Quería dar gracias a Dios por su éxito, por su talento, por las personas que le ayudaron en el proceso de creación (productores, músicos, compositores, ingenieros, vocalistas), dar gracias por su familia.
Quería compartir su agradecimiento con la comunidad, porque la gratitud es verdadera cuando se comparte.


Su destino: New Temple Missionary Baptist Church, Los Angeles.
No era una elección al azar.
La iglesia está en el barrio de Watts, núcleo de los disturbios raciales de 1965.
Aretha quería llegar a la comunidad. Era el lugar más propicio para hacerlo.


Quería dar gracias a Dios. Estaba exultante de felicidad. Y de agradecimiento.
Era conocedora de lo que ella y su comunidad habían sufrido.
Sabía cuanta discriminación padecían.
Tenía constancia de la desigualdad del entorno en que vivían: un país que se erigió alzándose contra la tiranía, pero que construyó la libertad de unos arrebatándosela a otros.


Pero Aretha estaba dichosa y radiante y quería dar gracias a Dios.


Todo fue orquestado por Jerry Wexler, su productor desde que fichó por Atlantic, un hombre que entendió que la grandeza de Aretha se encontraba en su descomunal talento, que supo comprender que no precisaba de artificios, que encontró en el profundo Sur (Muscle Shoals, Alabama) la profundidad del mensaje de la artista: había sido bendecida con un don, una asombrosa gracia que provocaba gozo en quien la escuchaba cantar.


Y, rodeada de su congregación, con el Reverendo James Cleveland oficiando, el Southern California Community Choir, un elenco de músicos ilustres —Cornell Dupree (guitarra), Chuck Rainey (bajo), Bernard Purdie, (batería)— y un público entregado —en la segunda sesión están presentes Mick Jagger y Charlie Watts, que acababan de terminar las sesiones de grabación para Exile on Main St. y estaban fascinados— llevan a cabo una experiencia que sólo puede considerarse como religiosa.


Sydney Pollack (que acababa de terminar “Jeremiah Johnson” con Robert Redford) quiso grabar un documental sobre ese evento único. Pero tuvo el fatal error de no programar la grabación con claquetas, lo que hizo imposible la sincronización de las grabaciones de audio y vídeo.
El proyecto tuvo que cancelarse.
Las cintas se guardaron en un cajón.


Pollack nunca había olvidado el proyecto. Cuando enfermó de cáncer de próstata, convenció a Alan Elliott para que comprara los derechos y se encargara de rematarlo. La muerte de Pollack en 2008 llegó antes de que Elliott fuera capaz de resolver los problemas técnicos.
Y las reticencias de Aretha —de la que no se conservan muchas grabaciones anteriores— recelosa de remover el pasado, se acabaron el 16 de agosto de 2018. El camino quedaba expedito para que, por fin, este documento diera fe del éxtasis colectivo que se produjo entonces y que se produce en cada nueva proyección.


Porque no importa que alguien no sienta lo mismo que los que estaban presentes en aquella pequeña iglesia. Lo que se manifiesta completamente cierto es que cualquiera percibe lo que experimentaban los que estaban allí.


Y, esto es irrebatible, resulta imposible asistir a esa manifestación tan fervorosa sin que sus emociones te atraviesen. Puede que las lágrimas no hayan llegado a correr por tus mejillas, pero ten la certeza de que la mayoría de presentes en la sala habrán sentido el poder de una fuerza irresistible.
No lleves pañuelos de papel. Mejor lleva una toalla.

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No está programada su proyección en Asturias
Me resulta inconcebible
Espero que esta reseña convenza a alguien
Quizá necesitemos más muestras de pasión para salir del letargo

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Más información:

10 minutos del montaje final para hacerte una idea más precisa de lo que te estás perdiendo.




Una biografía detallada que escribí hace 6 años.

La reseña de Bernardo de Andrés.


2 comentarios:

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