domingo, 21 de abril de 2013

Influir (y ser influido). Apuntes personales a la lectura de “La escoba del sistema”, de David Foster Wallace


La influencia (ser influyente) vendría a ser la posibilidad de condicionar, con actos o ideas propias, el comportamiento ajeno.

Ser influenciable es la permeabilidad a los comportamientos de otros, tomados de forma individual (adoptando modelos) o colectiva (siguiendo modas).

Todos somos influyentes. Todos somos influenciables. El asunto está en la medida, en el rango.

*****

Acabo de terminar “La escoba del sistema”, primera novela de David Foster Wallace que, a pesar de la importancia de su autor se mantenía inédita, hasta su reciente publicación por la independiente Pálido Fuego. Supongo que, si esto fuera una crítica, una reseña o un comentario al uso, yo debería hacer una semblanza biográfica de DFW, explicar la trama, analizar la estructura o dedicarme a entresacar citas de los momentos más brillantes.

Incluso recomendar o desaconsejar su lectura.

No era esa mi intención.

Sí quisiera detenerme, brevemente, en una escena, a mitad de la novela (pp. 258 y siguientes), cuando, en el Flange se conocen Rick Vigorous y Andy ‘Wang-Dang’ Lang. Ambos habían vuelto, intentando recuperar fugazmente su pasado y, en una conversación que se prolonga, tienen tiempo para ir encontrando coincidencias en sus experiencias y en su vida. De alguna manera, van descubriendo las múltiples conexiones que les unen y, en una repentina inspiración, deciden establecer otra más, nueva.

No sé si alguien más ha tenido una de esas conversaciones, normalmente bajo la influencia del alcohol, en la que una charla intrascendente con un desconocido se convierte poco a poco en un dejà-vu en el que da la sensación de estar conectado con ese otro, desconocido hasta ahora, una relación cósmica, que trasciende los límites de la propia comprensión, a la que, en la nebulosa etílica, se le concede una relevancia desmedida.

En el libro la escena se narra espléndidamente.

Porque DFW escribe muy bien. Maravillosamente bien.

Hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto leyendo.

*****

Algunas modas se propagan con increíble rapidez. No sólo se extiende, casi al instante, lo que se debe ver, oír o leer.

No sólo la moda está de moda. También la estupidez.

Y las obsesiones personales se contagian.

*****

Si la carta que abre el libro de DFW, fechada el 28 de septiembre de 1985, es cierta, el libro fue escrito en mi etapa universitaria, cuando estaba en una fase decisiva en la definición de mi propio carácter. Descubrir hoy, con más de 25 años de retraso que, simultáneamente, alguien estaba escribiendo sobre asuntos que me preocupaban, me obsesionaban y que yo consideraba de ámbito personal —mencionaré tres que me sorprendió cómo eran tratados en el libro y que yo, entonces, percibía como exclusivos: a, prótesis, b, comportamiento imitativo inducido y c, terapias psicológicas—, me produce una entendible congoja.

Me abruma pensar lo que hubiera sucedido si hubiera leído el libro, en la Universidad, cuando era más influenciable y si, entonces, en lugar de quedarme con “La conjura de los necios”, de John Kennedy Toole, como libro para citar como favorito y —evitando pararme en exceso en las evidentes coincidencias entre ambos libros, atendiendo al universo interconectado en el que se producen, en el que una escoba y una cacatúa cobran protagonismo, y el desdichado final—, hubiera hecho propia esta obra y hubiera interiorizado matices diferentes a los que, de la forma que fuera, aquel libro dejó en mí y elucubrar sobre cómo lo hubiera hecho éste.

*****

Todos somos influyentes. Todos somos influenciables.

Pero en este mundo fugaz, instantáneo, hiperconectado, de acontecimientos de alcance planetario, la preocupación recurrente es que, más que poder llegar a cualquier sitio, pueden llegar hasta ti, desde cualquier lugar.

O la tremenda preocupación de que nunca podrás estar verdaderamente solo.

En su momento descubrí la utilidad a llevar la contraria, eligiendo por lo común, el camino menos transitado. Hoy me veo contemplando con asombro las rarezas de los demás.

*****

Escribo esto llevando puesta mi camiseta de color naranja en la que se lee: “Soy una leyenda urbana”, que alguien me regaló porque pensó que me iba bien.

viernes, 19 de abril de 2013

Buscando motivos


UNO

El mero hecho de hacer algo no implica que uno sea consciente de lo que hace, de cómo lo hace y de por qué lo hace. Estar inmerso en un frenesí trepidante, del que en parte somos responsables pero que, sin remedio, nos rodea y nos envuelve sin que podamos hacer nada para evitarlo, dota de un sentido insólito a quien, por las razones que fuera, decide pararse y ponerse a pensar.

Eso tan viejuno. Pararse y ponerse a pensar.

No en una escala en la que la reflexividad se hipertrofie y se convierta en patológica (tal como muestra Marino Pérez Álvarez, de forma certera, en “Las raíces de la psicopatología moderna”), sino más bien, de forma esquemática, en el establecimiento de una mediación que sirva de análisis, pausa o sosiego y que impida un encadenamiento instantáneo, tipo acción–reacción.

Normalmente, en caso de producirse, este tipo de reflexiones suelen tender a resolver una pregunta, “el quiz de la cuestión”.

Se busca un por qué.

Es, por lo común, el intento de ofrecer (a uno mismo o a otros) una explicación de los motivos para hacer las cosas de una determinada forma. Una vista hacia atrás, podría decirse, para averiguar qué justifica que se haya hecho algo.

A toro pasado.

A posteriori.

*****

DOS

Paso parte de mi tiempo escribiendo. También paso parte leyendo. Leo libros y leo blogs. De asuntos diferentes, variados, diversos. Que, por la razón que sea, me interesan. En ocasiones picoteo y en otras puedo llegar a obsesionarme.

Cambio de plan o de idea. No tengo rutinas establecidas, fijas, inalterables. Debo amoldarme a los intereses de otros, con los que convivo y a los que, no siempre, concedo mayor importancia que mis propios intereses particulares.

A veces improviso.

Y vagueo mucho.

En ocasiones descubro que determinadas circunstancias concurren simultáneamente e imagino que las coincidencias resultan aleatorias. A veces, creo conocer el motivo de que algunos asuntos se propaguen y que no respondan al azar, sino más bien al exceso de información y a la sincronía que propicia el que todos parezcamos estar permanentemente conectados.

Pero hay también otros temas, cuya recurrencia no se agota en su propia concurrencia, sino que pueden ser tomados como si fueran atemporales.

Escribir, por ejemplo. No recuerdo que nadie me haya preguntado por qué escribo (imagino que tratando de huir de una explicación que intuyen fastidiosa), pero, de forma reciente, he llegado a varios discursos de seres humanos que se empeñan en explicar sus razones para hacerlo.

En parte se deben a las historias de las que habla Carlos González Peón en La Medicina de Tongoy. Yo le considero mi amigo; me entretiene con sus ideas, me atiende si le planteo dudas y, básicamente, estimula mis deseos de hacerme preguntas. Públicamente le agradezco por, en cierta ocasión, ubicar mi encanto, con su taimado juicio, en mi particular exceso. Ya le hice llegar una píldora, absurdamente excesiva, que comprendo que no tiene cabida aquí.

Un artículo suyo despertó mi delirio. Él no tiene la culpa, claro. Pero su mirada persistente a lo que se cocina en la actualidad del mundillo editorial y que la temática de gran parte de los libros se centre, machaconamente, en un mundo autorreferenciado, una visión ombliguil, una metaliteratura del proceso de la escritura, resulta tremendamente cansino.

En el artículo (y en el debate suscitado en los comentarios) se da vueltas a los motivos de un autor; sucintamente los resumo en el uso de la escritura como catarsis.

*****

"Escribiendo" (Foto: Fortimbras)

TRES

Tomando un café, mientras esperaba que un hijo terminara su entrenamiento, escribí lo siguiente.

“Sobre la exasperante manía de buscarle sentido a todas las cosas que se hacen y, una vez encontrado, suponer que es exactamente el mismo que movió a otros, ajenos, completamente distintos, a hacer cosas en apariencia similares”

Busco, en mí mismo, motivos para escribir, y encuentro:

1.      Dotar de orden a un mundo (y el comportamiento de otros) que percibo caótico.

2.      Alejar de mí ciertas preocupaciones interiores que —de no hacerlo— me torturarían.

3.      Facilitar, a los que conviven conmigo, una existencia más llevadera, evitándoles compartir algunas preocupaciones que me asedian.

4.      Propiciar la posibilidad de compartir inquietudes con otros que libremente quieran hacerlo.

5.      Mostrar mis ideas de forma que más personas —e incluso yo mismo— puedan conocer las conexiones que en determinado momento he creído establecer.

6.      Incentivar mi creatividad.

7.      Ocuparme de forma productiva.

En diez minutos he dibujado siete motivos diferentes (algunos opuestos entre sí) que se me ocurren para dejar cosas por escrito... y mostrarlas en público.

*****

Y quiero preguntar: ¿alguien más piensa como yo?

En particular, ¿alguien más cree que la diversidad y la pluralidad —y por tanto que otros tengan opiniones diferentes, incluso contrarias a las propias— debe ser algo deseable y enriquecedor y que debe ser alentado por parte de todos, evitando un mundo gris y monótono, profundamente aburrido, en el que cuando se plantea una pregunta, todo el mundo sabe cuál es la respuesta correcta (la suya) y cree que debe imponer a los demás, a machamartillo, su propia visión reduccionista del mundo?

*****

CUATRO

Plantear preguntas que atienden a la búsqueda de un por qué, despiertan el instinto de justificar el pasado; explicar lo que hemos hecho.

Preguntarse para qué, atiende a razones finalistas, plantea la duda sobre cómo hacer algo, antes de haberlo hecho, intentando establecer un objetivo.

Por adelantado.

A priori.

He escrito este artículo para ayudarme a buscar un motivo finalista, un objetivo para seguir alimentando mi blog (mi ego).

*****

CINCO

“Todo cambio abre un camino: lleva desde lo cómodo hacia lo desconocido

lunes, 15 de abril de 2013

Dobles de Nicholson


Quiero completar la entrada dedicada a Jack Nicholson, indicando los títulos de las películas, traducidos, y añado la identidad de los dobladores (hasta donde he sido capaz de localizarlos).

Es entretenido comparar la voz y el trabajo de los (diversos) actores de doblaje con el original (y entre ellos, comprobando que, por su abundancia, podían formar una asociación).

"Nicholson" Foto: Cowgirl111

Hay 18 películas que no aparecían en el artículo anterior

1 1958: Jimmy Wallace — The cry baby killer (Jus Addiss)
[Sin datos]

2 1960: Wilbur ForceThe little shop of horrors (Roger Corman)

3 1963: Rexford Bedlo The raven (Roger Corman)
El cuervo (Ángel Egido)

#NEW 1963: Andre Duvalier — The terror (Roger Corman)
El terror (Nacho Martínez [1988] / Armando Carreras [1995])

#NEW 1966: Billy Spear — The shooting (Monte Hellman)
El tiroteo (Juan Antonio Gálvez)

#NEW 1967: Wes — Ride in the whirlwind (Monte Hellman)
A través del huracán (Juan Antonio Gálvez)

4 1967: Poet — Hells angels on wheels (Richard Rush)
[Sin datos]

5 1969: George Hanson — Easy rider (Dennis Hopper)

#NEW 1970: Tad Pringle — On a clear day you can see forever (Vincente Minnelli)
Vuelve a mi lado (Manuel Cano)

#NEW 1970: Bunny — Rebel rousers (Martin B. Cohen)
Rutas de violencia (Juan Lombardero)

6 1970: Robert Eroica Dupea — Five easy pieces (Bob Rafelson)
Mi vida es mi vida (Juan Antonio Castro)

7 1971: Jonathan FuerstCarnal knowledge (Mike Nichols)
Conocimiento carnal (Javier Dotú)

8 1973: Billy ´Bad Ass’ Buddusky — The last detail (Hal Ashby)
El último deber (Juan Logar)

9 1974: J. J. ‘Jake’ Gittes — Chinatown (Roman Polanski)
Chinatown (Manuel Cano)

#NEW 1975: David Locke — The passenger (Michelangelo Antonioni)
El reportero (Luis Porcar)

#NEW 1975: Oscar Sullivan a/k/a Oscar Dix — The fortune (Mike Nichols)
Dos pillos y una herencia (Luis Porcar)

10 1975: Randle McMurphy — One flew over the cuckoo’s nest (Milos Forman)

#NEW 1976: Tom Logan — The Missouri breaks (Arthur Penn)
Missouri (Manuel Cano)

#NEW 1976: Brimmer — The last tycoon (Elia Kazan)
El último magnate (Arsenio Corsellas)

#NEW 1978: Henry Lloyd Moon — Goin’ south (Jack Nicholson)
Camino del sur (Luis Carrillo)

11 1980: Jack Torrance — The shining (Stanley Kubrick)
El resplandor (Joaquín Hinojosa)

12 1981: Frank Chambers — The postman always rings twice (Bob Rafelson)
El cartero siempre llama dos veces (Rogelio Hernández)

13 1981: Eugene O’Neill — Reds (Warren Beatty)
Rojos (Camilo García)

#NEW 1982: Charlie Smith — The border (Tony Richardson)
La frontera (Rogelio Hernández)

14 1983: Garrett Breedlove — Terms of endearment (James L. Brooks)
La fuerza del cariño (Rogelio Hernández)

15 1985: Charley Partanna — Prizzi’s honor (John Huston)
El honor de los Prizzi (Manuel Cano)

#NEW 1986: Mark Forman — Heartburn (Mike Nichols)
Se acabó el pastel (Rogelio Hernández)

16 1987: Daryl Van Horne — The witches of Eastwick (George Miller)
Las brujas de Eastwick (Rogelio Hernández)

#NEW 1987: Bill Rorich — Broadcast news (James L. Brooks)
Al filo de la noticia (Rogelio Hernández)

17 1987: Francis Phelan — Ironweed (Hector Babenco)
Tallo de hierro (Luis Carrillo)

18 1989: Jack Napier / Joker  — Batman (Tim Burton)
Batman (1989) (Rogelio Hernández)

#NEW 1990: J. J. ‘Jake’ Gittes — The two Jakes (Jack Nicholson)
Los dos Jakes (Rogelio Hernández)

#NEW 1992: Eugene Earl Axline a/k/a Harry Bliss — Man trouble (Bob Rafelson)
Ella nunca se niega (Ramón Langa)

19 1992: Col. Nathan R. Jessep — A few good men (Rob Reiner)
Algunos hombres buenos (Camilo García)

20 1992: James R. ‘Jimmy’ Hoffa — Hoffa (Danny DeVito)
Hoffa: Un pulso al poder (Juan Miguel Cuesta)

21 1994: Will Randall — Wolf (Mike Nichols)
Lobo (Rogelio Hernández)

22 1995: Freddy Gale — The crossing guard (Sean Penn)
Cruzando la oscuridad (Rogelio Hernández)

#NEW 1996: Alex Gates — Blood and wine (Bob Rafelson)
Sangre y vino (Rogelio Hernández)

#NEW 1996: Garrett Breedlove — The evening star (Robert Harling)

23 1996: President James Dale — Mars attacks! (Tim Burton)
Mars attacks (Rogelio Hernández)

24 1997: Melvin Udall — As good as it gets (James L. Brooks)
Mejor... imposible (Rogelio Hernández)

#NEW 2001: Jerry Black — The pledge (Sean Penn)
El juramento (Rogelio Hernández)

25 2002: Warren R. Schmidt — About Schmidt (Alexander Payne)
A propósito de Schmidt (Rogelio Hernández)

26 2003: Dr. Buddy Rydell — Anger management (Peter Segal)
Ejecutivo agresivo (Rogelio Hernández)

27 2003: Harry Sanborn — Something’s gotta give (Nancy Meyers)
Cuando menos te lo esperas (Rogelio Hernández)

28 2006: Francis ‘Frank’ Costello — The departed (Martin Scorsese)
Infiltrados (Arsenio Corsellas)

29 2007: Edward Cole — The bucket list (Rob Reiner)
Ahora o nunca (Arsenio Corsellas)

30 2010: Charles Madison — How do you know (James L. Brooks)
¿Cómo sabes si...? (Arsenio Corsellas)

*****

¿Qué prefieres? ¿Doblaje o versión original?

*****

Más entretenimiento con JN:


The shining (El resplandor):



Tanto escribir no puede ser bueno...


Caras de Jack

“Nicholson” Foto: blueroy


Analizando la carrera de un artista esencial, Jack Nicholson, viendo su cara en escenas destacadas de 30 de sus películas.


1958: Jimmy Wallace — The cry baby killer (Jus Addiss)
1960: Wilbur ForceThe little shop of horrors (Roger Corman)
1963: Rexford Bedlo The raven (Roger Corman)
1967: Poet — Hells angels on wheels (Richard Rush)
1969: George Hanson — Easy rider (Dennis Hopper)
1970: Robert Eroica Dupea — Five easy pieces (Bob Rafelson)
1971: Jonathan FuerstCarnal knowledge (Mike Nichols)
1973: Billy ´Bad Ass’ Buddusky — The last detail (Hal Ashby)
1974: J. J. ‘Jake’ Gittes — Chinatown (Roman Polanski)
1975: Randle McMurphy — One flew over the cuckoo’s nest (Milos Forman)
1980: Jack Torrance — The shining (Stanley Kubrick)
1981: Frank Chambers — The postman always rings twice (Bob Rafelson)
1981: Eugene O’Neill — Reds (Warren Beatty)
1983: Garrett Breedlove — Terms of endearment (James L. Brooks)
1985: Charley Partanna — Prizzi’s honor (John Huston)
1987: Daryl Van Horne — The witches of Eastwick (George Miller)
1987: Francis Phelan — Ironweed (Hector Babenco)
1989: Jack Napier / Joker  — Batman (Tim Burton)
1992: Col. Nathan R. Jessep — A few good men (Rob Reiner)
1992: James R. ‘Jimmy’ Hoffa — Hoffa (Danny DeVito)
1994: Will Randall — Wolf (Mike Nichols)
1995: Freddy Gale — The crossing guard (Sean Penn)
1996: President James Dale — Mars attacks! (Tim Burton)
1997: Melvin Udall — As good as it gets (James L. Brooks)
2002: Warren R. Schmidt — About Schmidt (Alexander Payne)
2003: Dr. Buddy Rydell — Anger management (Peter Segal)
2003: Harry Sanborn — Something’s gotta give (Nancy Meyers)
2006: Francis ‘Frank’ Costello — The departed (Martin Scorsese)
2007: Edward Cole — The bucket list (Rob Reiner)
2010: Charles Madison — How do you know (James L. Brooks)
*****

Deja un comentario eligiendo tu preferida.

sábado, 6 de abril de 2013

Atasco


Un viaje y unas vacaciones escolares (claramente mal planificadas) me han impedido pasar de un número que se mantiene redondo.

Leyendo el texto que intitulaba el escrito precedente, se puede imaginar un sentido oculto que nunca llegó a existir. Pero la imaginación es libre y, cuando se espolea por la ociosidad, se obtienen frutos impredecibles...

"Algunas ideas" (Foto: bitzcelt)

En cualquier caso, ando ahora liado, tratando de organizar los temas sobre los que trabajo para escribir un artículo, que se amontonan en desorden en el lugar donde los anoto; un completo caos. Necesito aplicarme una lavativa: trataré de sistematizarlos, apuntando título provisional, resumen sucinto del argumento y estado de la situación en que, en este momento, se encuentra el artículo.

Seguro que me procurará alivio.

*****

De crónicas y de previas. (20/100)

El periodismo (en especial el deportivo) se centra, de forma alarmantemente creciente, en presentar los acontecimientos que van a suceder, más que en analizar, en profundidad, lo que ya ha ocurrido. En determinados medios (radio) o formatos (tertulias) se nota el aumento de la improvisación; una preocupante ausencia del uso del guión como forma de articular (más que encorsetar) los contenidos. Cuando existe (el guión) se utiliza como patrón de lectura. Se propone el uso intencional de las radios amateur como taller para las personas que tienen interés en desarrollar sus habilidades para hablar en público. Y se denuncia, de paso, el abandono actual del medio, más allá de los fines estrictamente comerciales.

El efecto “Rear window”. (90/100)

La película de Hitchcock, “La ventana indiscreta”, presenta, de forma singular, el efecto de sentirse observado (que aprecian exclusivamente los que son, a su vez, voyeur declarados). Un inolvidable resumen visual.

Encapsular. (75/100)

Frente a la formulación más extendida —que presenta a los niños sobreprotegidos como amparados bajo una burbuja— se propone un modelo alternativo, de mayor alcance, articulado en torno a cápsulas. Una revolución conceptual.

Sobre la legitimidad. (10/100)

La eterna discusión, irresuelta en el prisma que dibujan las nuevas relaciones sociales (y el acceso indiscriminado a la elaboración y consulta de información que resulta de las nuevas tecnologías), acerca de quién presenta credenciales suficientes para resultar solvente en el análisis en profundidad. Duelo de titanes (independencia vs. relevancia).

Móviles, NO. (60/100)

Manifiesto ideológico contra el uso extendido (e inadecuado) de los móviles. Propuesta de un entrenamiento asertivo en el uso de la identidad personal (y la propia afirmación) como elemento combativo de adicciones presentes y futuras.

Hablar entre líneas. (10/100)

Una doble reivindicación: desarrollar una cortesía para las nuevas relaciones a distancia / recuperar la búsqueda de la doble intención, la sutileza perdida por la aplastante aparición de la instantaneidad y la literalidad.

Me gusta ser portero (de hockey sobre patines). (1/100)

¿Se puede trasladar a un corto de cine la épica inherente al deporte minoritario y altamente especializado?


Un anuncio de la serie de TV “El mentalista” presenta un acercamiento completamente desenfocado. Cómo mostrar las patrañas ocultas en los charlatanes profesionales.

Sonrisas y lágrimas. (80/100)

Un repaso al musical y a los formatos en que se ha presentado. Y se aprovecha para mostrar una antigua reclamación: la inconveniencia (y las inevitables consecuencias, a largo plazo) del doblaje.

Bagdad Café. (70/100)

Revisión (estrictamente personal) de una película de culto.

Me sacan los colores. (15/100)

Camaleones cambiando de aspecto: Banco Sabadell / McDonalds / Telefónica / Coca-Cola / Banco Santander / Bankia. La caradura de explotar las emociones de la audiencia.

El ventilador. (5/100)

Relato ficticio de las denuncias de un sistema del que NO hubiera tenido que ser partícipe.

El síndrome de Diógenes / Stendhal. (10/100)

Reacciones extremas ante la acumulación excesiva. Desmontando mitos mal asimilados.

¿Predecesor / antecesor? (0/100)

Lugares comunes. (15/100)

La extensión de algunos clichés está próxima a convertirse en epidémica. Se analiza su vida típica y se proponen alternativas para romper el círculo. ¿Por qué decir democratizar la cultura, cuando el propósito es universalizarla?

Alternativas como forma de libertad. (10/100)

La expresión de la libertad individual pasa, necesariamente, por la capacidad de encontrar alternativas viables. Reacción virulenta ante la restricción de oportunidades.

El compromiso. (30/100)

Defensa de una forma (anticuada) de afrontar proyectos vitales.

Natural. (80/100)

Análisis exhaustivo de la idea–fuerza de mayor calado en la publicidad televisiva actual.

Fantasías y fetiches. (15/100)

Incentivando la curiosidad (malsana).

Tratantes de ganado. (10/100)

La vuelta a hábitos abandonados. El apretón de manos. El pago en efectivo. Cumplir los compromisos. Madrugar. Trabajar duro. Recuperando la épica pastoral.

Maldito gurú. (20/100)

Me aburren los que creen que saben de todo (a veces la existencia solitaria puede resultar soporífera).

La vagancia. (25/100)

¿Cómo hacer pasar por creatividad la falta de productividad? Nuevas soluciones para retos antiguos.

Horarios españoles. (10/100)

Cambio de hora, ¿cambio de paradigma? La estandarización evitable.

Esa incierta edad [el libro]

A veces tengo la sensación de que llevo toda la vida escribiendo este libro. Por fin está terminado. Edita Libros Indie . Con ilustracio...