Antonio Caño (director de El País), con motivo del aniversario de la publicación del primer
número del diario que dirige, el 4 de mayo de 1976 (hace 40 años), afirmaba en declaraciones
concedidas a Gemma Nierga, en el
programa matinal Hoy Por Hoy de la
SER, que:
—“la publicidad es la mejor garantía de independencia para un periódico”.
![]() |
| "¡Viva la independencia!" |
Aclaraba
que, gracias a la publicidad, se evita la necesidad de depender de otros
agentes externos, que no sean los propios anunciantes;
[Pregunto: ¿qué tal los
lectores, en forma de suscriptores (fieles) o compradores (ocasionales)?]
Interrogado
sobre cómo veía el futuro, dentro de diez años, intentó zafarse y evitó pronunciarse
de manera clara, pues “resultaba difícil
de prever” (respuesta que cualquier escolar hubiera podido apuntar; volveré
sobre este asunto).
Nierga
le planteaba si veía al periódico de la misma manera, en formato papel (la
respuesta hubiera debido ser categórica: “NO”),
pero prefirió improvisar una magnífica perla:
—“lo más importante es que siga existiendo El País como la
plataforma de información que es hoy”.
[Traducido: “lo que es
bueno para mí, es bueno para El País;
lo que es bueno para El País, es
bueno para el país”]
Se
anteponen los fines —permanencia— a los
medios —apuesta por una información
veraz y una opinión plural—.
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Hace
unos días: Juan Luis Cebrián (presidente
ejecutivo, académico, primer director del rotativo, hombre en la sombra)
demandó a El Confidencial, la Sexta TV y Eldiario.es por insinuar que su esposa y una empresa vinculada a él
mismo, podían estar en la relación de nombres contenidos en los Papeles de Panamá, el mayor escándalo de
evasión fiscal a escala global. Enlazo la noticia
publicada en El Mundo.
Consecuencias:
—Despido de Ignacio Escolar (director de Eldiario.es) como analista en la
tertulia conducida por Pepa Bueno los
jueves en Hoy Por Hoy (SER,
recuerden, parte del Grupo Prisa del que Cebrián es Presidente Ejecutivo —“ejecutor”—). 20 minutos se hace eco de la noticia.
—Prohibición a los periodistas del Grupo Prisa (Rubén Amón, Joaquín
Estefanía, Miguel Ángel Campos, Luz Sánchez-Mellado) de acudir a las
tertulias de la Sexta TV. Vozpópuli informa
de la noticia.
*****
[Una utopía: imaginar una
tertulia de TV en la que la clave de su éxito se debiera a que no participaban
en ella periodistas, ni políticos; al contrario, debería desarrollarse en temas
monográficos y, los participantes, tendrían que ser acreditados expertos en el
tema a tratar, desde distintas perspectivas]
*****
Qué
significa la independencia para un periódico.
En
la oscarizada “Spotlight” lo
plantean de modo diáfano: un reducido grupo —miembros de la redacción de The Boston Globe, que actúan de manera
autónoma—, trabaja sin presiones (temporales o jerárquicas) para poder
investigar (a fondo, a largo plazo) lo que ocurre en determinado ámbito, más
allá de la búsqueda de un titular.
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El
periodista trabaja “en la sombra”
para sacar “a la luz” la realidad más
oscura.
Ahí
se encierra la utopía del periodismo; ése es su compromiso con el público; la idealista
forma de entender la obligación —más allá de la libertad— de informar.
Deberíamos
esforzarnos en recuperar las ideas como motor de la labor profesional.
En
lo patrio, los periodistas se enzarzan en luchas partidistas, entendiendo la
realidad de forma fragmentada, sin alternativa aparente, con un afán cinegético
en el que celebran como triunfos las cabezas que han hecho rodar —sus medallas—,
en lugar de vanagloriarse por hacer llegar un pedazo de verdad a sus lectores.
*****
Ayer
se celebraba el Día Mundial
de la Libertad de Prensa y varios medios —y colaboradores— se han mantenido
en silencio.
Radio Marca ve próximo su cierre. Los tres Matías Prats se vuelcan con “nuestra radio y, cada día, la de más gente”.
Noticia
y titular de elEconomista.es.
*****
Vuelvo
al principio: Miguel Yuste, 40.
Comparo
los dos números del 4 de mayo del diario madrileño:
—El 1 (1976) costaba 10 pesetas, tenía 48
páginas, no llevaba acento (EL PAIS), se subtitulaba “Diario independiente de
la mañana”, estaba dirigido por Juan
Luis Cebrián. Blanco y negro. Una foto: José María de Areilza.
—El 14.183 (2016) cuesta 1.50 euros,
tiene 52 páginas, incluye acento (EL PAÍS), se subtitula “El periódico global”,
lo dirige Antonio Caño, lo preside Cebrián (esa información ya no va en
portada; hay que ir a la página 12). Color. Se acompaña de una revista de 300
páginas.
*****
Termino
con el enlace del podcast
del programa Hoy Por Hoy, y
transcripción literal de los dos momentos con los que empezó este relato.
[10:15:05]
Gemma
Nierga — Y, señor Caño,
celebramos los cuarenta años con un ejemplar de El País en nuestras manos; cuando celebremos los cincuenta,
¿seguirá existiendo el periódico El País
como ahora lo entendemos, es decir, en formato de papel?
Antonio
Caño — Bueno, no lo sé,
eeh, ..., posiblemente sí, eeh, en diez años más, posiblemente siga existiendo.
No sé, eeh, no sé de qué manera; no sé qué espacio ocupará, eeh, ..., eeeeh,
cómo será su distribución, eeh, es difícil anticiparse a eso. No me parece lo
más importante, francamente; a mí lo más importante, para mí lo más importante
es que siga existiendo El País, eeh, como
la gran plataforma de información que es hoy, y eso sí que se lo puedo
asegurar, se lo puedo garantizar, porque, eeh, hoy El País, está con más energía y más salud que nunca.
[10:18:11]
GN — Qué importante es la publicidad, ¿eh,
señor director?
AC — Fundamental la publicidad; aunque a
algunos lectores le moleste encontrársela entre los reportajes y las páginas,
es la absoluta garantía de la independencia de un periódico. Eeh, cuanto menos
publicidad tiene un periódico, menos independiente es, porque menos posibilidad
tiene de mantenerse, eeh, por su propia cuenta, eeh, ..., sin necesidad de
contar con otros agentes externos que ayuden a la supervivencia. Así que es
que, eeh, yo, eeh, les invito a nuestros lectores que son los dueños y los
verdaderos, eeh, la razón de ser de un periódico, a que, eeh, soporten la
presencia de la publicidad como una garantía, de, de, de, de la independencia
del diario.
*****
Soy
capaz de recordar la
primera vez que nos encontramos.
Éramos
tan jóvenes (y tan independientes).








