La
nueva reina del rockabilly es
española. Acaba de publicar su segundo LP y es un espectáculo que no debes
perderte si tienes suerte de que toque cerca de ti.
Un
verdadero milagro: una banda, liderada por Jaime
Jiménez Fleitas, originario de las islas Canarias, que ha conseguido —grabando
nada menos que en los estudios FAME, en Muscle Shoals, Alabama— sonar
verdaderamente bien.
*****
Sentado
en el porche delantero mirando salir el sol
Todavía
emocionado por el show de anoche
Un
montón de gente sonriendo como en los buenos tiempos
Si
no tuviéramos que irnos, la fiesta seguiría en marcha
Clémence
Quélennec, Sasha Got, Marlon Magnée, Sam Lefèvre, Noé Delmas & Clara Luciani
*****
El
cuarto disco de este combo parisino que hace psych-punk-pop se define como una Odisea española porque, cruzan
los Pirineos y destripan todos los tópicos de nuestra tierra patria con un
salero y una gracia completamente hipnóticos.
Y
ya verás como, si oyes esta canción, te acompañara su soniquete durante toda la
jornada (al menos).
Siempre tuvieron un sonido compacto, apoyado en la guitarra de Jorge Martínez, en unos años en que la movida iba más de actitud que de talento.
Y, frente a los centralistas capitalinos, ante los que se daban
ínfulas de artistas de inspiración extranjera, contra los que se postulaban
como seguidores de la moda, el reducto asturiano consiguió producir un grupo
que quería y sabía hacer rock. Recurrieron a la provocación, pero es la primera
lección que se aprende en la búsqueda de la fama y el éxito (porque es la más fácil)
y hoy la practican ya hasta los hippys.
Las elecciones
generales del 28 de Abril merecen (otro) análisis (más).
Desprovistas las
ideologías de contenido, los partidos políticos son menos que rostros; sólo
son colores.
Colores
primarios.
*****
Con el recuerdo
de la magnífica película de 1998, “Primary
Colors”, dirigida por Mike Nichols,
protagonizada por John Travolta y Emma Thompson, basada en la novela
homónima de Joe Klein, una roman á clef de las primarias en el
Partido Demócrata que conduciría a Bill
Clinton a la Casa Blanca en 1992, el comentario enunciado por su
antagonista en un dramático momento de la película flota presente como argumento
esencial de la (nueva) política:
“La
mayoría de nosotros no detestamos a nuestros oponentes.
Qué demonios, ni
siquiera nos conocemos.
No tenemos las enormes diferencias ideológicas de
antaño.
Simplemente montamos el número porque no sabemos qué otra cosa hacer.
No conocemos otro modo de movilizaros, de hacer que salgáis a votar”.
*****
Una intuición
nos lleva a buscar en las canciones las claves de los resultados.