miércoles, 2 de noviembre de 2011

Marino Pérez Álvarez: El mito del cerebro creador

Marino es psicólogo y Catedrático en la Universidad de Oviedo, en el área de conocimiento “Personalidad, evaluación y tratamientos psicológicos”. Tiene una prolongada dedicación a la docencia que ha manifestado en su dilatada trayectoria como profesor y, para deleite de sus seguidores, ha sintetizado en sus singulares libros, dotados de un sello personal que se concreta en lo acertado del objetivo que se plantea y en el surtido de recursos, metodológicos y argumentales, que siempre despliega.

Vengo, por tanto, animado y respetuoso, a enfrentarme a una compleja tarea: reseñar el libro de un autor, estimado en lo personal, respetado en lo profesional y, en definitiva, forjador del espíritu de muchos estudiantes, futuros psicólogos, entre otros el propio reseñador, describiéndome aquí, sin que espero suponga una losa para él, como discípulo suyo.


El libro “El mito del cerebro creador” se presenta, como suele conseguir siempre Marino, de forma oportuna, relevante y necesaria:

ü      Oportuna, porque, como el mismo autor señala, asistimos a una tendencia, el cerebrocentrismo, consistente en reducir las actividades humanas a procesos fisicoquímicos en los que el cerebro desempeña un papel central, desplazando a la conducta y la cultura de las explicaciones “pseudo” –científicas.

ü      Relevante, porque presenta argumentos que clarifican lo que, al fin y a la postre, puede considerarse que corresponde a una moda, un mito y una ideología.

ü      Necesario, porque aporta elementos para reformular o reconfigurar el espacio que debieran mantener las ciencias sociales y, en cualquier caso, la persona, relegada en la literatura actual a un segundo plano, sometida al relumbrón que se le ha (con)cedido al cerebro como motor y explicación de los asuntos humanos.


Es un libro recomendable, pero que debo acotar, para que, quienes piensen acercarse a su lectura, estén avisados:

ü      Es una obra académica, lo que implica que está vertebrada por las virtudes y los defectos de ese tipo de libros: las referencias están citadas, el manejo de documentación es exhaustivo, la utilización de fuentes originales es indispensable.

ü      Está dotado de rigor. Se manejan los argumentos con la solvencia de una base conceptual profundamente asentada.

ü      Tiene un carácter, en cuanto al conocimiento, no finalista. Busca la gestión del conocimiento como un medio, no como un fin en sí mismo. Eso implica, entre otras cosas que no es un libro para no iniciados: el saber es acumulativo y este libro no es el más adecuado para empezar de cero.

ü      Está plagado de ironía. El discurso de Marino utiliza siempre la ironía como recurso, lo que aporta un valor añadido a su lectura.

Superadas, o mejor todavía, aprovechadas las características del libro, su carácter lo transforma en imprescindible; una especie de salvaguarda erudita ante el cerebrocentrismo infantiloide que nos inunda.


Dejo a continuación una referencia bibliográfica —espero que completa— de obras anteriores del mismo autor.

1990 — Médicos, pacientes y placebos. El factor psicológico en la curación. Pentalfa
1992 — Ciudad, individuo y psicología. Freud, detective privado. Siglo XXI
1993 — La superstición en la ciudad. Siglo XXI
1996 — La psicoterapia desde el punto de vista conductista. Biblioteca nueva
1996 — Tratamientos psicológicos. Universitas
2003 — Guía de tratamientos psicológicos eficaces I. Adultos. Pirámide
2003 — Guía de tratamientos psicológicos eficaces II. Psicología de la salud. Pirámide
2003 — Guía de tratamientos psicológicos eficaces III. Infancia y adolescencia. Pirámide
2003 — Las cuatro causas de los trastornos psicológicos. Universitas
2004 — Contingencia y drama. La psicología según el conductismo. Minerva
2007 — La invención de trastornos mentales. ¿Escuchando al fármaco o al paciente? Alianza (con Héctor González Pardo)
2009 — Manual de psicología de la salud. Pirámide (con Isaac Amigo Vázquez y Concepción Fernández Rodríguez)
2011 — El mito del cerebro creador. Cuerpo conducta y cultura. Alianza

martes, 1 de noviembre de 2011

Estudiar

Todos queremos que los jóvenes estudien: sus padres, sus educadores y, también, el conjunto de la sociedad. ¿Quieren ellos lo mismo?

Foto: .lucy
Ya he defendido en otros artículos que, centrándose exclusivamente en el entorno académico y en los conocimientos adquiridos, se desenfoca el problema del futuro de la juventud; probablemente habría que prestar atención a otros ámbitos —singularmente, el deporte y su expresión artística— y destacar la relevancia de las habilidades sociales como demostración de la capacitación profesional y relacional de las personas.

Sin embargo, ello no obsta para reconocer la trascendencia del estudio y su especial influencia en la determinación del destino que les espera. Resulta evidente que deben escapar de la ignominia que supondría para ellos ser unos indocumentados o unos iletrados. Su única salvación es, pues, documentarse y acercarse a —profundizar en— las letras.

Determinante resultará para ellos aprender a aprender, un proceso que, sintéticamente, debe incluir la siguiente forma de trabajar conceptualmente:

ü      Comprender

ü      Memorizar

ü      Utilizar (relacionar y desarrollar la capacidad de establecer nuevas relaciones)

Foto: Pragmagraphr
El saber es acumulativo. Estudiar conduce a conocer los logros de nuestros predecesores: toda la Historia de la Humanidad no puede olvidarse, ni tampoco acumularse, sino que debe ejercitarse —en recuerdo de los que nos antecedieron, en nuestro propio beneficio y como legado a los que nos sucederán—.


En este cúmulo de información en que los jóvenes tendrán que (sobre)vivir, deberán ser capaces de manejarla sabiamente: seleccionar lo útil, desechar lo improcedente y utilizar el juicio personal para forjar fundamentadamente sus propias vidas.

Foto: radioher
Resulta pertinente y necesario reivindicar el poder de la lectura y la reflexión como bases de la creatividad y sustento para la definición de la propia identidad.

Reconocer que el éxito no sólo procede de lo académico: explorar las posibilidades que permite el mundo y explotarlas al máximo en el campo que cada uno haya decidido más adecuado para protagonizar su realidad personal.


Ser capaz de establecer relaciones constructivas con su entorno (personas, situaciones y cosas).


Para aprender a aprender, primero hay que aprender a estudiar. Es necesario que los jóvenes desarrollen un método sistemático de trabajo que, empiece antes de las clases y termine después de los exámenes. Consistirá en técnicas que, vía su repetición, se interiorizarán para convertirse en hábitos.

Deberá trabajarse con los jóvenes desde una triple perspectiva (reservándose para ellos la parte más dura del trabajo: su ejecución permanente):

ü      Social — modelo educativo

ü      Familiar — hábitos

ü      Escolar — técnicas


Desarrollar tareas, en el entorno escolar, que faciliten la adquisición de técnicas de estudio. Los educadores, conocedores de las características de sus alumnos y expertos en el desarrollo de metodologías didácticas, orientarán a los jóvenes en la práctica diaria repetida del método sistemático más adecuado para favorecer el aprendizaje.

En el ambiente familiar, los padres cuidarán de que los hijos entiendan las ventajas de fragmentar el trabajo, desarrollar tareas diarias y cotidianas que, a la larga, terminen caracterizando a la persona adulta y se hayan fraguado en la etapa de crecimiento. Los hábitos así adquiridos y desarrollados serán consistentes en el tiempo y no requerirán esfuerzo para su desempeño real.

El entorno social deberá propiciar un modelo de educación comprometido por todos sus estamentos. Se deberá lograr un pleno acuerdo basado en los principios esenciales del esfuerzo, la individualidad y la responsabilidad colectiva.


En la base del deseo de aprender se deberá encontrar el afán de saber. Los jóvenes que busquen la felicidad por medio del esfuerzo, deberán asimilar —mejor pronto que tarde— el gusto por la sabiduría; ese momento en el que quieres seguir ampliando tus conocimientos —y desarrollando tus habilidades— sin que nadie te lo pida, sino respondiendo a una exigencia personal. Se convertirá en tu principal motivación.

Ése será el camino que, en cuatro pasos, conduzca a la excelencia.

Foto: j.o.h.n. walker


En el origen de este artículo se encuentran conversaciones mantenidas con Juan Carlos Calzón, Rubén Aristayeta y Luis Alberca, a quienes presento mi agradecimiento públicamente.

Como apoyo para el método sistemático de estudio, he consultado, utilizado y recomiendo ahora el libro “Aprender a estudiar. ¿Por qué estudio y no apruebo” (Pirámide, 2007) de Concepción Fernández e Isaac Amigo.

Resumen octubre 2011

Foto: alykat
Hola:

Un nuevo mes queda atrás y, con su marcha, te envío como siempre resumen de la actividad del blog. Han sido 13 artículos, algunos extensos, pero también los hubo concentrados. Estuve alternando el tono: desde el academicismo más clásico a la ironía. No sé que te parece, pero me gusta moverme en el terreno de la sorpresa. Sé que si el blog empezara a convertirse en predecible, dejaría de atraerme de la forma que lo hace.

Agradezco las aportaciones de todos. Tengo unos seguidores verdaderamente entusiastas, encabezados por algunos activistas que me provocan y me ponen a prueba. Ése es el principal aliciente de este espacio abierto y público: generar intercambio de opiniones y alentar la inquietud de quien se asome. En algunos artículos reservo parte del material para los debates que se generan en los comentarios. Este mes se han incorporado seguidores de mucho interés y alto nivel de actividad. No mencionaré aquí ningún nombre, para no dejar a nadie en el olvido, y también porque publicaré este escrito como artículo, de manera pública.

Gracias a todos y os dejo a continuación la lista de artículos del mes:

Liderazgo (31/10/11) [Desarrollo personal, Formación, Habilidades sociales]

Las nueces (30/10/11) [Costumbrismo social, Creatividad, Formación]

Jà vérais vu (29/10/11) [Costumbrismo social, Creatividad, Oviedo]

Los librepensadores (23/10/11) [Costumbrismo social, Creatividad, Desarrollo personal]

Alineados (20/10/11) [Costumbrismo social, Creatividad, Desarrollo personal]

Juicio (19/10/11) [Creatividad, Desarrollo personal, Habilidades sociales]

Las ideas (19/10/11) [Costumbrismo social, Creatividad, Desarrollo personal]

Multitarea (18/10/11) [Creatividad, Desarrollo personal, Habilidades sociales]


Las cerezas (11/10/11) [Costumbrismo social, Desarrollo personal, Habilidades sociales]

La actualidad (10/10/11) [Costumbrismo social, Creatividad, Desarrollo personal]

Voto accesible (8/10/11) [Costumbrismo social]

Taxi (1/10/11) [Atención al cliente]

Resumen septiembre 2011 (1/10/11) [Resumen mes]

lunes, 31 de octubre de 2011

Liderazgo

Nos encontramos ante una habilidad: es decir, una capacidad para hacer algo de una determinada manera.

Foto: Chris JL
Se manifiesta en un contexto social; necesita de la interacción.

Es una habilidad finalista y, debido a ello, puede analizarse o describirse conforme a los resultados que posibilita alcanzar.

Es determinista: su presencia implica la sutil distinción entre grupos y equipos. También es determinante: condiciona el establecimiento de relaciones sociales, establecidas dentro de grupos que actúan como equipos, orientados a la consecución de resultados.


No es, por el contrario —pese a que es una creencia extensamente generalizada— una característica de personalidad. No se explica por la aparición de un carácter dominante que subyuga a los demás y les obliga a hacer —contra su voluntad— cosas que, por si solos, nunca hubieran hecho. No es sugestión, ni tampoco carisma. No es un poder omnímodo. No deviene de la tenacidad de su poseedor, ni está codificado en el ADN. No es una cualidad innata, ni una forma de deslumbrar a incautos o no iniciados. No es necesario ejercerlo entornando los ojos en una torva mirada, ni hace falta poner la voz grave.


Ésta puede ser la buena noticia del día:
Se puede liderar sin parecer siniestro


La principal conclusión, por ahora, es que el liderazgo no se posee, sino que se ejerce.


Los humanos nos asociamos en grupos, de diferente naturaleza, atendiendo a diversos focos de interés. Los grupos se dotan —o poseen— un grado de complejidad interno que depende de su estructura y de las reglas por las que se rigen.

Una empresa es un grupo, como también lo es la familia, la cuadrilla de amigos, un Estado, un Gobierno o un club deportivo.

Existen grupos formales, con estructuras claras y definidas y que poseen algún tipo de organización funcional jerarquizada.

También existen grupos NO formales, en los que, pese a plantear objetivos comunes —el principal factor de cohesión—, no existen reglas ni jerarquías sistematizadas.

Foto: rogilde - roberto la forgia
Los grupos se transforman en equipos cuando sus miembros actúan de forma coordinada y subordinan sus objetivos particulares a la consecución de los objetivos comunes.

Cuando los equipos se constituyen de forma organizada y se orientan hacia la consecución de sus objetivos comunes, necesitan de la intervención de sus líderes.


Debe considerarse la existencia de distintos tipos de líderes y diferentes formas de ejercer el liderazgo.

Debe distinguirse también entre líderes formales y NO formales. La diferencia se establece por la naturaleza de la asignación del papel de líder. Hay situaciones en las que un líder recibe explícitamente el papel que debe representar para el equipo. Todos los participantes del grupo conocen —y deben reconocer— la asignación del liderazgo. Pero en otras ocasiones se desarrollan líderes no formales: son quienes desempeñan esa función de forma tácita. No han recibido un nombramiento, no todos los miembros perciben esa realidad, pero realmente sucede: hay quienes, por encima de su responsabilidad nominal, ejercen su positiva contribución sobre el grupo.

Ésta es la característica fundamental del liderazgo: la contribución. Y ésta es la definición que aquí proponemos sobre el líder:

“Toda persona que contribuye activamente
a la consecución de los objetivos comunes

domingo, 30 de octubre de 2011

Las nueces

Agitas el nogal y las nueces que están maduras terminan cayendo. A veces, las que están secas y casi muertas, caen sin necesidad de agitarlo.

Foto: flydime
En esta época de cambios que, necesariamente, suceden a los tiempos de crisis, ocurre lo mismo en todos los sectores, para que todos parezcan llenos de nogales.

Pero todo tiene su excepción y la gran salvedad que encuentro está protagonizada por la Formación. Ahora, cuando muchas nueces secas se han visto desubicadas y han tenido que buscar otra ocupación, parece que han mutado en hongos y aparecen y proliferan, como plagas, extendiéndose por todas partes. Todo aquel que, sin percibirlo siquiera, ha visto como movían su silla y le desarraigaban, encuentra, cómo bálsamo salvador, la posibilidad remota de enseñar a otros lo que cree que sabe, lo que barrunta que, en sus años de experiencia, ha terminado aprendiendo.

Y desde la relativa comodidad de su propia casa, explicar a los demás lo que deben hacer para enfrentarse al presente.

Yo, el primero.

sábado, 29 de octubre de 2011

Jà vérais vu

Fenómeno paranormal, afortunadamente más bien escaso, consistente en experimentar la sensación de haber visto algo antes de que realmente haya ocurrido. No es una premonición, sino que se produce después de que el suceso realmente sucediera. Es como un déjà vu, pero, a posteriori, se explica de forma anticipatoria.

Foto: monteregina

Por ejemplo, ir con ella y escuchar repetidamente que vio un edificio caído a las 11, cuando el edificio no se derrumbaría hasta las 12.


Foto: loops

El caso más conocido y extendido ocurrió el 11–S. Muchas personas, que rememoran ese día y pretenden recordar “qué estaban haciendo cuando se enteraron de la noticia de los atentados”, afirman, plenamente convencidos, que vieron en directo por TV cómo el primer avión se estrellaba contra las torres gemelas. Naturalmente, es imposible: la TV empezó a emitir en directo, después del primer impacto, por lo que nadie pudo ver, en directo por TV, cómo se producía el primer impacto.

Es una evidencia de que la autosugestión existe.

domingo, 23 de octubre de 2011

Los librepensadores

La libertad es la capacidad de elegir. Tener alternativas y, entre ellas, optar por la que, cada uno, considere más adecuada a sus circunstancias particulares.

Foto: Maja_Larsson


Los librepensadores piensan por sí mismos: son independientes de los criterios de orden general; no siguen consignas y valoran las cosas según su juicio personal.

Parte de la libertad está condicionada por la asunción de responsabilidades: soy libre para decidir lo que quiero hacer, pero asumo responsablemente las consecuencias de mis actos.

Ser un librepensador no es una muestra de rebeldía; es una manifestación de responsabilidad.

Los librepensadores son seres eminentemente sociales: comprenden las consecuencias que sus propios actos acarrean sobre los demás; sufren en ocasiones la inconsecuencia de los que, ajenos a los que les rodean, se comportan de manera egoísta, atendiendo únicamente a sus deseos y pervirtiendo el sentido comunitario de la convivencia.


El librepensamiento se fundamenta en tres patas que le prestan su apoyo y fortalecen su firmeza:

ü      Libertad
ü      Raciocinio
ü      Responsabilidad


Es un camino en ocasiones solitario: supone una búsqueda de la propia identidad y la voluntad de afirmarla frente a quien quiera combatirla.

Es peligroso: convierte a sus practicantes en seres independientes, no alineados, difícilmente manejables e imposibles de encasillar.


El librepensamiento no es un fenómeno político, ni religioso, ni sectario: es un acto —simple y llanamente— humano.

Esa incierta edad [el libro]

A veces tengo la sensación de que llevo toda la vida escribiendo este libro. Por fin está terminado. Edita Libros Indie . Con ilustracio...