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martes, 17 de mayo de 2016

Desfachatez y artistas muertos

Ricardo Villegas:

Belén Esteban dijo que había escrito un libro. Mario Vaquerizo, dos. El fin de semana pasado terminé asustado viendo el festival de Eurovisión. Hay un elefante que dibuja con la trompa y colaron un cuadro de un mono en un museo de arte moderno. Lo único que une todos esos conceptos es la puta desfachatez. Desfachatez y desprecio por los que hacen las carreras de Bellas Artes, por los que tiran a la papelera folios llenos de historias y por los que buscan un acorde nuevo o un sonido diferente. A veces, ni siquiera es diferente, sino bueno. Aceptable. Cualquier cosa de la que sentirse orgulloso. Ahí reside otro problema: el orgullo. No puede tener orgullo el cantante de Polonia, ni Eduardo Inda si uno se llama a sí mismo artista y el otro periodista. No pueden tener orgullo Pdro o Pablo; hacen marketing indigno hasta para los ¿creativos? de MediaMarkt. No pueden creer que lo hacen bien Mariano y Albert porque uno no acepta que lo puede hacer mejor y el otro se ha subido, con el beneplácito de Pablo, a un pódium tras un campeonato que ni siquiera han permitido que empiece. No puede ponerse la medalla de director de cine Santiago Segura, porque tendríamos que asumir que Woody Allen y él, “8 apellidos vascos” y “El apartamento”, son lo mismo. Van Morrison y Pitbull. Cervantes y Mari Cielo Pajares.

¡Qué gran cantidad de insultos!
¡Qué miserable autoestima desequilibrada!
¡Qué puto mundo de despropósitos y egos desmedidos!


Y hay quien dice que todo es arte, pero una mierda de perro en medio de la acera no es una escultura de Rodin. Un post no es literatura. Un grito no es un cantante (salvo que la que grita sea Beth Hart).



En algún lugar se quedó la vergüenza. Y los locos rellenan de mentiras sus tarjetas de visita. Los que siguen a los locos son aún más locos.

Los artistas de verdad se mueren. Con las manos gélidas.

Ignorados.

jueves, 9 de abril de 2015

Resiliencia, familia y diversión

— En el alféizar de mi ventana siempre tengo una pila …
— … de nidos colgados de oscuras golondrinas —continúa el mayor, lleno de la pasión propia de su edad; alentada por un alma de poeta.
— … de comida, para alimentar a gatos abandonados y solitarios —apostilla el mediano, de corazón sensible, preocupado por los que siente indefensos.
— … ¿qué es un alféizar? —pregunta el pequeño, con la curiosidad que le caracteriza.
— Una repisa que tienen las ventanas, por el lado exterior, pero también en el interior que es donde, decía, tengo siempre una pila …
— … de libros, molestando, obstaculizando el movimiento oscilante (y el batiente) e impidiendo que la superficie esté limpia, llenando todo de cosas —rezongó ella, cargada de más razón que paciencia.
— Ya. Los quitaré —traté de sentenciar, asumiendo ambos que era un propósito que me iba a costar llevar a cabo.


*****

El cuarto de baño: un espacio sin puerta (en nuestra casa) que aprovecho para lecturas improvisadas, a la vez que me alivio.

Todos agradeceremos que no entre en detalles.

Nina NesbittStay out



*****

Hoy, en uno de los libros que contenía la pila colocada en la parte interior del alféizar de la ventana del cuarto de baño que utilizo por la mañana, he leído lo siguiente:

“En psicología existe una antigua historia sobre un anciano jubilado que estaba encolerizado porque unos niños jugaban de manera ruidosa junto a la ventana de su pequeño apartamento en el primer piso. ¿Los alejó a gritos? No. Eso no hubiera sido inteligente. Salió y dijo que le encantaba oír a los niños jugando debajo de su ventana y que les daría un cuarto de dólar a cada uno si jugaban allí. Los niños estuvieron encantados. Les pagó un cuarto de dólar cada día durante una semana. La segunda semana salió después de que hubieran estado jugando y les explicó que como era muy pobre, sólo podía darles diez centavos a cada uno. A los niños no les gustó la reducción del pago. Algunos abandonaron, pero la mayoría continuaron allí. Al comienzo de la tercera semana, el hombre jubilado salió y les explicó que era tan pobre que sólo podía pagar un penique para cada uno al día. Los niños se marcharon diciendo que no jugarían debajo de aquella ventana por un penique. La estrategia del anciano para solventar su problema refleja una comprensión detallada de cómo sus acciones afectarían a los muchachos”.

Al Siebert: “La resiliencia. Construir en la adversidad”

*****

— Es curiosa la historia.
— Sí. Me llamó la atención. Por eso quise compartirla contigo.
— Gracias.
— Ahora estoy pensando cuándo podré encontrar la posibilidad de poner en práctica la estrategia. Se me ocurrió pagar a los niños para que, progresivamente, vayan reduciendo su nivel de ruido.
— Adelante.
— Pero he encontrado un problema.
— Sabía que serías capaz de hacerlo.
— No sé cómo hacer para pagarles.
— ¿Perdón?
— Que hay un problema de conversión de monedas.
— No te sigo.
— Te explico: primero, el jubilado, empieza con un cuarto de dólar; más tarde, pasa a ofrecerles diez centavos y no sorprende que rechacen su oferta final.
— Era lo que buscaba. Les ofreció una cantidad ridícula.
— El jubilado que no salía de su casa en esa antigua historia que existe en psicología quería que se fueran a jugar a otro sitio. Pero, ofreciéndoles un penique, los niños no encontraron la cantidad ridícula, sino que les pareció absurda y, por eso, se fueron.
— Lo que él quería.
— Que no. ¿Cómo iba un jubilado anciano, que apenas sale de su casa más que para arengar a unos niños que juegan de manera ruidosa debajo de su ventana, orquestar un plan en el que, mientras apacigua su cólera y reprime su deseo inicial de amedrentarlos con el bastón para hacerlos callar, les aturde ofreciéndoles moneda extranjera —¡peniques!— para que comprueben su grado de locura, se aturdan y se vayan?
— ¡Mira que tienes gana de sacarle punta a las cosas.
— Todo es culpa de la reducción de costes y la forma de hacer libros, fabricándolos como si fueran en serie.
— Deliras.
— Que no. Que te digo yo que todo este sinsentido se debe a cómo trabajan ahora las editoriales, que encargan los trabajos de traducción a becarios, que no aparecen acreditados y a los que descuentan una cantidad fija de dinero por cada coma empleada.
— ¿Has tomado la pastilla?
— Voy a mirarlo.
— …
— ¿Ves? Mira la página de créditos:

 (Alienta Editorial. Planeta DeAgostini Profesional y Formación, 2007)

— Ninguna mención al traductor. Ni siquiera indican el título original de la obra, ni su año de publicación.
— ¿Es importante?
— Para gente con ideas propias, no. Pero, para los que cumplen los protocolos, es tremendamente relevante. Hay una forma de trabajar establecida que debería seguirse.
— Ya.
— Pero, ¿qué puedes esperar de unos tíos que vienen del planeta Agostini?

Queen & David BowieUnder pressure



*****

Más tarde, en el coche, camino de las ocupaciones diarias:

— Ayer estuvieron en el colegio para presentar el proyecto de “arambé”.
— ¿“r n’ b”?
— No. “Aranvé”.
— No te entiendo, hijo. ¿“R&B”?
— Arrambé.
— También estuvieron en mi clase.
— Y en la mía.
— Era para pedir dinero.
— ¡Déjame contarlo a mí!
— ¡Empecé yo!
— Sí, pero quiero seguir yo.
— Vino el profesor …
— … y luego nos dijo …
— … podíamos ayudar …
— … hablando yo …
— ¡Callaos!
— ¿No os dieron un folleto, o algo, que explique el proyecto?
— Sí. Pero era para toda la clase.
— Pues me gustaría saber en qué consiste.
— Trataré de enterarme.
— Mejor. ¿No sabes cómo se llama y busco yo en internet?
“Arramblé”.
— ¿Podrías deletrearlo?
— A – R – A – N …
— … es con M.
— A – R – A – M – B – E.
— ¡Listo!
— Luego lo miro.

Al final, resultó que llevaba “H”: www.harambee.es/

Ten Years AfterI’d love to change the world



*****

— ¿Qué ruido es ése?
— Una canción que me ha mandado ...
— Pues suena de pena.
— … mi hermano.
— Ya. La vi antes. Suena fatal.
— Sí. Debe ser porque están encerrados en un coche.
— Nosotros también.
— Y son cinco.
— Como nosotros.
— El sonido reverbera.
— Será eso.
— Suena de vicio.
— Sí.
— A mí también me gustan.

DVICIOEnamórate



*****

— Ahora hay trece signos.
— ¿De puntuación?
— No.
— ¿En dónde?
— En el horóscopo.
— ¿Qué ha pasado? ¿Por qué lo han cambiado? ¿Han puesto o han quitado uno?
— Han puesto.
— Antes eran doce.
— No tenía muy claro cuántos eran. Sabía que era un número par…
— Ya es algo.
— Explica eso.
— La vara de Hermes.
— El caduceo.
— Cadúceo.
— Caduceo.
— ¿Qué es eso?
— La vara de olivo que Apolo le regaló a Hermes.
— ¿Pero cómo va a ser un signo del zoodiaco?
— Sí, porque han descubierto una nueva constelación y le han puesto nombre.
— ¿Pero no se supone que en el zoodiaco deben ser animales o cosas así?
— Ahora son trece.

Ohio PlayersHeaven must be like this



*****

— … llegaron los españoles y les preguntaron a los que estaban allí, cómo se llamaba aquello.
— … exterminadores.
— ¿Por qué dices eso?
— Arrasaron con todo. Lo contaron en clase.
— Bueno, seguro que no fue exactamente así.
— … y como no entendieron lo que les decían…
— … porque no hablaban en cristiano…
— … contestaron: “yu-ca-tan”.
— Yucatán.
— Lo que acabo de decir.
— No. Tú dijiste: “yu-ca-tan”, como si fueran tres sílabas.
— Sigue con la historia.
— Porque “yu-ca-tan”, en el idioma que hablaban ellos, significa: “no te entiendo”.
— Como “canguro”, que les pasó a los que llegaron a Australia.
— ¡Qué curioso!
— A mí me lo contó éste.
— Yo lo le leí en Gerónimo Stilton.
— Todo está en los libros.

Robert CrayGreat big old house



*****




Es mucho más complicado hacerlo si te encuentras solo.

*****

Ayer hablaba de la diversidad en las familias.
La nuestra es, además, enormemente divertida.

William DeVaughnBe thankful for what you’ve got



Estoy profundamente agradecido a los cuatro.
Mi décimo tercer signo.

*****

Llevar un montón de música en el coche,
programada en modo random,
produce agradables combinaciones.


viernes, 19 de diciembre de 2014

¿Ja QUÉ?

De joven, leía las tiras de Mafalda. Quino siempre mostraba situaciones con las que podía identificarme.

Recuerdo cómo, siendo niño, me retaba andando por la calle.

No pisar rayas.
Evitar las alcantarillas.
Hacer cuentas con las matrículas de los coches.

Y, muy a menudo, acelerar el paso para llegar a la esquina antes que el gordo.


"Miguelito gana al gordo" Tira: Quino

*****

Hoy, unos cuantos años después, el gordo soy yo.
Y también llevo sombrero.
Y sé que, aunque los jovencitos me adelanten, en trayectos largos les terminaré superando.
Soy capaz de mantener una constante velocidad de crucero.
Y no me detengo.
Repentinamente.


*****

Ahondando en mi comportamiento viejuno, sólo cruzo cuando el semáforo lo permite. No aprovecho para mirar mi dispositivo y enredarme en una consulta que siempre dura más de lo que preveía.

Me permite llegar antes.

¡Ja!

¿Ja QUÉ?


Jaque mate

miércoles, 29 de enero de 2014

Un día lleno de emociones

Ayer estuve la mar de liado.

El intercambio de correos, mensajes privados en fb y la lectura de los comentarios que muchos amigos han dejado como consecuencia de mi nominación en los premios para elegir la mejor Web de Asturias, me han tenido entretenido y lleno de satisfacción.

Francisco, Brizeida, Lucía, Nacho, Ángel, Albana, Tere, Chusina, Antonio, Montse, Borja, Cova, Humberto, Pedro, Nacho, David, Iñaki, Amaya, JOMA, Eloy, Luisa, Chals, Berna, Anabel, Fernando, Antonio, Nacho, Beatriz, Silvia, Maria, Ana, Alina, Juan Carlos, Ángel, Gonzalo, Luis, Quique, Orestes, Pedro, Belen, Elías, Lucía, Marta, Anina, fueron cariñosos y debo mostrarles mi gratitud, esperando no olvidar a ninguno, porque los recuerdo a todos.

Aunque agradezco no estar enganchado a twitter, ni al WhatsApp; hubiera sido excesivo.

*****

"Un día duro"

El día empezó con la noticia del sexto aniversario del blog, de una reciente incorporación a mi universo virtual, Molinos, que regenta con chispa un espacio en el que detalla las Cosas que (le) pasan, del que me estoy empezando a considerar adicto. En todo caso, dado que estamos en esa fase timorata en la que parece que prefieres atisbar, más que decidirte a mostrar, en ese juego en el que se cae cuando a uno le atrae la forma que tiene alguien para plantear sus cosas, andando con tiento, le pregunté por la canción que daba fondo sonoro a un vídeo lleno de energía y buenrollismo (algunas características destacadas en la autora —Molinos es una mujer— que conjuga con un humor ácido y una forma pimpante de aprovechar el tiempo). Amable, me dijo que eran Pete Yorn & Scarlett Johansson, cantando Relator.


Más tarde, salgo a pasear a Z y me cruzó con el comentarista de TV más lúcido y poliédrico del espectro nacional, que desde hace casi 30 años conjuga elementos de psicología experimental o filosofía clásica para explicar la realidad de la TV (y la vida), desde un punto de vista batracio (cada vez más caliente, cada vez más amodorrada). Es Antonio Rico, con el que llevo la mitad de mi vida cruzándome y, en ese momento, me envalentoné y estreché su mano y le felicité por el certero análisis en el artículo en que animaba a Coca-Cola a sacar pronto su anuncio, con el que sustituir a aquel de “veo una vida nueva y tú no estás en ella”. Un brillante escrito que, como muchas veces me ha pasado, me hubiera gustado firmar a mí y que recomiendo leer con detenimiento.

Anuncio Coca-Cola - Despedido


Sigue el día y entro en contacto telefónico con un fumador empedernido al que conozco desde hace tiempo, pero con el que nunca había cruzado palabra; cumplimos el proceso inverso al descrito por la canción que sirvió para iniciar las emisiones de una cadena que ahora se ve abocada al final de sus días, aplicando el axioma de que, si se le caía la M, se convertiría en una TV más, extraordinariamente ordinaria, carente de interés. Buggles hicieron sonar música, por primera vez, el 1 de agosto de 1981, para avisar que el vídeo acabaría con la radio. No es una partida de piedra, papel y tijera; la imagen ganará siempre (como siempre perderá la lectura). Las píldoras serán cada vez más pequeñas (y mucho más numerosas). Pero, más allá de aquella bravata, cierta entonces, fuimos capaces de poner voces a rostros (que ya identificábamos, incluso alterados), avanzando en nuestra relación, que ha madurado y se adentra, también, en el ámbito de lo comercial, convencido de que ayudaría a evitar convertirme en un gilipollas moderno.



Tuve que invertir mi papel, con gusto de nuevo, y mientras ella terminaba de resolver asuntos, calenté la comida y realicé faenas domésticas, con la música de fondo (y el PC encendido). Una canción me atormentó y estuve danzando con ella parte del día. Esa sensación de que tengo un hueco en mi cabeza, que están tratando de averiguar lo que pienso, que surgen ideas que me cuesta conectar pero que sé que, de alguna forma, están entrelazadas.



A pesar de que mi cerebro parezca cada vez más un queso (fundido y lleno de agujeros), mis sinapsis deben hacer mal contacto y, me sucede a veces —creo que he leído mal el nombre de la etiqueta dónde han guardado mis fármacos— me quedo atrapado en un sinsentido. Otra vez, no ¡por favor!. Te-tener que tra-trasbillarme y a-tra-tran-trancarme pro-pronunciando pa-palabras. Me costará transcribir mi conversación. Con JJJ, culpable de que haya vuelto al cine.

    Fundamental para mi bienestar.
    Podías usarlo para esperar en la cola de la farmacia, mientras se ocupan de sellar las recetas y hacer el cálculo de cuánto van a tener que pagar.
    Pues casi mejor. Empezaré a hacerlo. No como el otro día.
    ¿Qué te pasó?
    Tenía las ingles escocidas, de jugar al paddle. Fui a que me dieran un bálsamo reparador. Se me pusieron mucho peor.
    No me digas.
    Tengo las pelotas al rojo vivo. Un dolor del carajo.
    Estarás rascándote de continuo.
    Fíjate. El otro día se quejó mi contrincante de que por qué me ponía a hacerle gestos obscenos. Y yo sólo trataba de aliviarme.
    ¿Pudiste?
    ¡Qué va! Tengo las ingles más en carne viva que la mano de Nadal.
    ¡No me jodas!
    Para eso sí que no estoy, ahora.
    Yo creo que en el ungüento que te dieron, de uso tópico, debía poner escrito, bien grande: “muestra sin valor”.
    Ya te digo. Pero sí que necesitaría valor para mostrar mis pelotas en público. Especialmente en este estado.
    Menudo cabrón el que dijo que el deporte era bueno para la salud.
    Mucho mejor, escuchar música.

Oscar Isaac: Hang me, oh hang me


Mi amiga Fe, Miss Loretta, explicó la realidad de un mundo apoyado en emociones, la importancia de racionalizar lo que experimentamos por los sentidos y me hizo darme cuenta de lo maravillosa que es.

Loretta: The wonder that you are.


Hablé también con Carmen, amiga querida, pieza fundamental en el puzzle de mi vida y, mientras yo recordaba una conversación, y la música que sonaba de fondo, ella me regaló un montón de fichas de póker y me recordó la importancia de compartir.

Elvis Costello: She


Tuve que ir a la reunión del colegio. Nos pusieron dos tiras de Quino. A La primera sigo dándole vueltas; todavía no he sido capaz de comprenderla. La segunda, la adjunto.



Quiero suponer que explica el miedo de los padres a que los hijos crezcan. Olvida que los que son, verdaderamente heroicos, son ellos, nuestros hijos, por enfrentarse a un mundo que desconocen lo que les va a deparar.

Volviendo a casa, el reproductor de música, programado en posición random, contribuyó a aumentar mi alarma, conduciendo en una noche oscura y lluviosa.

María Salgado: Sólo por miedo


Y cuando llego a casa, me cruzo con Y, que baja a Z a dar su paseo. Aprovecho para hablar con ella de la reunión del colegio, temas tratados, balance nocturno et al. Mientras charlábamos, se empezó a escuchar un sonido, como el del trino de un pájaro. Nos recordó a una de esas pipas que se llenan de agua y que imitan el canto de un jilguero. También empezamos a oír golpes continuados, en un diálogo sonoro “fli-fli-fli”, “pom-pom-pom”, “fli-fli-fli”, “pom-pom-pom”, “fli-fli-fli”, “pom-pom-pom”, que, tras comprobar que no correspondía a los otros dos presuntos, imaginamos que procedían de otras casas, en las que alguien hacía ruido y otro le increpaba golpeando con la escoba.

Error.

Era Y que se había quedado encerrado en el ascensor.

50 minutos después era rescatado.

Fontella Bass: Rescue me


*****
Esta mañana, en el desayuno, X, la pandillera que convive con nosotros desde hace un tiempo, arrancó la copia de La Constitución y dejó rastros por toda la casa.

Y lo tuvo claro:
— Es un golpe de Estado.

L no estaba de acuerdo:
— Una revolución.

MC recordó una canción y un vídeo y se puso a bailar.

Kings Of Convenience: I’d rather dance with you


Un poco más tarde, en el aseo, planificando el día con ella:

— ¿Qué tal? ¿Tienes mucho, hoy?
— Tí.

Esos días, en los que ella contesta con un tí, entrañan una complejidad que no se percibe en su apariencia minimalista. Los años ayudan a descubrir que, tras esa brevedad —como cantar acompañada por un ukelele y unas simples palmas— se encierra años trabajando en la destilación de un método para afrontar lo que será, sin duda, un largo día.

Basia Bulat: Before I knew


*****

Hoy será un día más. Pero no será un día cualquiera.

Jo. Y yo mañana tengo una cita, ineludible, con la historia.


viernes, 30 de agosto de 2013

Toro no se sienta (y además es Tonto). “El llanero solitario” desmontado

El cine siempre ha estado necesitado de ideas.
De proveedores de ideas.
Podían ser escritores a los que los estudios ponían en plantilla para que dedicaran su tiempo, en exclusiva, a crear tramas y personajes para ellos.

La fuga de guionistas a la TV —mucho más rentable e influyente— dejó huérfano al star system. Los productores ocuparon ese espacio y diseñaron un plan bien simple: la realización de adaptaciones cinematográficas de obras que, habiendo triunfado en otros formatos, podían alcanzar éxito vía Hollywood.

Musicales de Broadway, libros clásicos (o modernos), obras de teatro. Todo podía constituir un filón.

También los comics, claro.

*****

Ahora llega “El llanero solitario”, avalado por el sello de los productores de “Piratas del Caribe”. Una película que acabo de ver, como parte de un plan familiar.

Y que ha conseguido enervarme, porque recuerdo los tebeos que leía de niño y, más tarde, la serie de TV, cuya presentación concluía:

“Con su fiel compañero indio, Toro, el audaz e ingenioso jinete enmascarado de la llanura inició su lucha por la ley y el orden en el temprano oeste de los Estados Unidos. En ninguna de las páginas de la Historia se puede encontrar a un mayor campeón de la justicia. Vuelven a nosotros ahora esos emocionantes días de ayer. ¡Desde el pasado viene como un trueno el galope del gran caballo Silver! ¡El llanero solitario cabalga de nuevo!


"Defensores de la ley y el orden. Y la justicia"

Entiendo que haya sido preciso actualizar la imagen de los protagonistas. Es probable que el skijama azul celeste no suponga un look actual. Y que el dos-piezas con flecos, de color ocre, y la escueta cinta en el pelo, careza de una apariencia suficientemente étnica (no puede parecer salvaje sin llevar la cara pintada).

Pero se han pasado.

Han traicionado el espíritu de sus aventuras conjuntas y han transformado su carácter, con el único objetivo de mostrarse irreverentes; esa actitud que hoy se considera tan divertida.

"Kemo Sabay es, en la nueva entrega, 'hermano equivocado'. Con un par"

Sólo recuerdo haberme indignado tanto, cuando, leyendo las aventuras de Mafalda, Felipe —con el que siempre me identifiqué— se encuentra con Susanita, que, de forma fulminante, le hace bajar de su mundo fantástico y toparse con la cruda realidad (y la ordinariez).

"Quino: un verdadero genio"

*****

Lo más extraño de la película es que, en su inicio, se hace un homenaje al cine del oeste: al paisaje, a los figurantes, a la escenografía y al atrezzo del género.

A lo accesorio.

Pero, por lo demás, se utiliza la burla, el anacronismo y la inexactitud al servicio de un espectáculo que termina resultando grotesco (y molesto para los que habíamos seguido y respetábamos las etapas precedentes).

Esteve Polls es dibujante del tebeo desde hace cuatro años y no le gusta el tratamiento que se ha dado a los personajes. Está decepcionado.

Como le pasa a cualquiera, viendo lo que han hecho.

*****

PERSONAJES

El llanero solitario

Soy capaz de asumir el contrasentido de anunciar como solitario a un tipo que siempre viaja en pareja (pese a que no hayan explotado la posible atracción mutua; tantos precedentes me tenían con la mosca detrás de la oreja).

Originalmente era un ranger de Texas, una especie de guardabosques. No un marshall, o un sheriff, los que necesitaban llevar una estrella.

Tenía gran puntería, cabalgaba con destreza y se enfrentaba a todos sin miedo, oculto tras un antifaz, con el que evitaba tener que presentar cuentas ante nadie.

Montaba a Silver, al que jaleaba al grito de “Hi-yo, Silver! Away!”. El caballo se encabritaba y, misteriosamente, una orquesta comenzaba a tocar la Overtura Guillermo Tell, de Rossini.

Siempre utilizaba balas de plata.

Toro

Era un indio, parco en palabras, con el rostro cetrino (aunque sin asomo de pinturas; ni de guerra, ni de ninguna otra clase). Su único tocado era una cinta y una larga trenza, que en ocasiones recogía en un moño.

Montaba, siempre, un caballo marrón y blanco al que, con astucia, había llamado Pinto.

En USA se llamaba Tonto, aunque en Hispanoamérica y España se la bautizó de nuevo como Toro, tratando de evitar el contenido peyorativo de su nombre original.

Johnny Depp aporta al personaje los rasgos que habían hecho célebre a Jack Sparrow y se utiliza, ahora sí, la carga negativa de su nombre, convirtiéndolo en alguien que, más que tonto, tiene la cabeza a pájaros. Para que resulte evidente, se le plantifica un cuervo en la cocorota (al que alimenta, en una relación irreal).

Un completo majadero.

*****

ERRORES, ANACRONISMOS, INEXACTITUDES

La ceremonia del Golden Spike, que sirvió para colocar el remache que finalmente uniría el tramo realizado por la Union Pacific (avanzando hacia el oeste) y el realizado por la Central Pacific (hacia el este) se realizaría en Promontory Summit (Utah), no en Texas, que ni siquiera estaba cerca del recorrido.

El magnate Latham Cole califica a su intento de acaparar las acciones del Ferrocarril como una OPA.

Se menciona la batalla de Gettysburg, ante un regimiento de caballería comandado por un tipo que recordaba a Custer.

El psicologicismo del jefe de la tribu y la aparición de un nuevo tópico, inédito hasta ahora, con la mención del Wendigo.

Las locomotoras inician una persecución imposible, mientras desarman la tarima donde se había emplazado la orquesta a tocar el himno nacional.

*****

Constituye una nueva demostración del elogio de lo inverosímil.

Como acepto que en el proyecto han invertido recursos suficientes para documentarse de forma apropiada, la única explicación es que se trata de algo intencionado. Me saltaré la opción de esperar a comprarme el DVD [edición coleccionista] para que me expliquen, en uno de los discos, las razones concretas por las que el director, Gore Verbinski, o el productor, Jerry Bruckheimer, encontraban gracioso burlarse de valores, principios o iconos reconocibles, mientras homenajeaban a lo accesorio.

Esta idea de ridiculizar al héroe, socavar la integridad de sus valores, justificando su atrevimiento como una forma aceptable de irreverencia, se ampara en la ignorancia de los espectadores.

Su principal excusa es que sólo tratan de entretener. Lo cierto es que la mayoría se tronchaba, entretenida, sin darle más importancia a lo que sucedía. Pocos descubrían los ardides y, ninguno, se ocuparía de desmontarlos.

Y, aunque lo hiciera, no le importaría a nadie.

*****

Salvo que la burla se emplee, de forma intencionada, contra los poderosos.

El artista asturiano, Toño Velasco, ha sufrido el acoso de los que le ordenaron retirar el cuadro titulado “Sobre todo, Bárcenas.

"Cerraremos el sobre entre los dos; ni que fuera por lengua"

Pero nadie pedirá responsabilidades a la factoría Disney, que deja su sello al inicio de la proyección.

Aun así, como las cosas siempre podrán ir peor, Ben Affleck ha anunciado que será el nuevo Batman (y mucha gente se ha animado a firmar una petición en contra).

Aunque irán a verla.
Si tienen mucha suerte, como parte de un plan familiar. Nunca es tarde para descubrir que tiene sentido disfrutar junto a tus hijos.

*****

Termino con la versión de 1981: La leyenda del Llanero Solitario


Esa incierta edad [el libro]

A veces tengo la sensación de que llevo toda la vida escribiendo este libro. Por fin está terminado. Edita Libros Indie . Con ilustracio...