Las Elecciones Generales del 20-N se acercan y el Ministerio del Interior ha iniciado, como es su obligación, una campaña institucional de información de diferentes aspectos del proceso electoral. En esta ocasión me ha llamado poderosamente la atención la denominada “Voto accesible”. A continuación os dejo enlace al anuncio de TV.
http://www.elecciones.mir.es/generales2011/Campanas_institucionales/Voto_accesible_TV_castellano.htm
Ya lo he visto emitido en diferentes ocasiones, aunque no recuerdo en qué canal. [Supongo que sería en un canal privado; sé que se acordó que la TV estatal no emitiría publicidad. Entiendo la capacidad de cualquier órgano legislativo para interpretar a su antojo las leyes existentes y admito, a la fuerza, que una campaña institucional informativa pueda considerarse “un necesario servicio público”. Así que acepto que es posible que haya sido en La 2].
De todas maneras, creo que la forma de realizar el anuncio merece ser reseñada aquí.
El día empieza con nuestro protagonista, ciego, saliendo de casa acompañado por su perro guía. Por el contexto suponemos que va a votar. Pasa por delante de un bloque de apartamentos cercados por una verja. Atraviesa un parque situado sobre un montículo. Cruza una avenida. En otro parque se cruza con un ciclista. Una chica acaricia al perro guía. Unos jóvenes juegan al baloncesto. Y, tras otra calle más, termina llegando al colegio electoral.
Sin profundizar demasiado, se me ocurren dos posibilidades:
ü El perro guía le lleva dando un pequeño rodeo
ü El colegio electoral queda realmente lejos de casa
Tampoco pasa nada por hacer un poco de saludable ejercicio, pero no parece que, el colegio electoral, sea lo que yo llamaría del todo accesible.
He intentado adivinar el propósito de la campaña; antes de rematar el anuncio con el consabido “Ministerio del Interior, Gobierno de España” se afirma con rotundidad “puedes ejercer tu derecho al voto con autonomía y sin obstáculos”. Ésta es la clave de la cuestión: con autonomía. Intentan convencernos que, un ciego —o con discapacidad visual grave—, aunque necesite un perro guía que le acompañe, puede considerarse autónomo, pero si llega a tener que necesitar a una persona que le ayude, dejará de serlo. Adicionalmente, supongo, se podrían considerar mermados sus derechos, al perder la posibilidad de ejercer el voto secreto [ya imagino que no se podrá contar con que haya ni un alma caritativa, que pueda echarle una mano, sin que se le escape una miradita cotilla para ver qué ha elegido].
El procedimiento parece ciertamente absurdo: los electores ciegos, o con discapacidad visual, inscritos en el Censo Electoral, que sepan utilizar braille y tengan reconocido un grado de discapacidad igual o superior al 33% —o sean afiliados a la ONCE— y, naturalmente, deseen utilizar el procedimiento de voto accesible, deben llamar a un número gratuito.
¿En qué consiste el procedimiento? En poner a disposición de los solicitantes del mismo, y que cumplan las condiciones descritas, un kit/maletín accesible [sic] el día de las elecciones, en su Mesa electoral. No te lo envían a tu domicilio. No. Deberás presentarte en tu Mesa electoral y decir algo así:
- Hola, soy el ciego que solicitó el kit.
En ese momento te entregan el ansiado kit —no un paquete— que incluye:
ü Material de votación estándar o normalizado
- Un sobre del Congreso
- Un sobre del Senado
- Una papeleta de cada una de las candidaturas al Congreso
- Una papeleta del Senado
ü Documentación complementaria en braille
- Guía explicativa de cómo utilizar la documentación contenida en el kit/maletín —en tinta y en braille—
- Una plantilla troquelada (por las dos caras), dentro de la cual estará la papeleta electoral estándar correspondiente a las Elecciones al Senado.
- Un listado, en braille, con los nombres de los candidatos y candidatas al Senado.
- Un sobre grande que incluirá un sobre pequeño (tamaño cuartilla) por cada candidatura que concurra a las Elecciones al Congreso de los Diputados. Cada uno de esos sobres pequeños tendrá pegada una etiqueta en la que constará, en tinta y en braille, la denominación de la candidatura cuya papeleta electoral (estándar, no en braille) está dentro del sobre.
El sobre grande irá identificado con una etiqueta que tendrá el siguiente texto rotulado en braille e impreso en tinta: “Elecciones al Congreso de los Diputados”.
Cada uno de los sobres de tamaño cuartilla antes citados contendrá la papeleta normalizada de votación correspondiente a una candidatura proclamada. Con el fin de que el elector pueda conocer el contenido de cada sobre, se adherirá en cada uno de ellos una etiqueta que, en braille y también en tinta, especificará el nombre y las siglas de la candidatura cuya papeleta esté dentro del sobre.
La cosa está así de difícil. Voy a tratar de explicarlo. Llamas a un teléfono gratuito, solicitas el kit/maletín accesible, te presentas en la mesa y te entregan un maletín que incluye el kit descrito con anterioridad. Ahora, puedes solicitar a la Mesa electoral que te faciliten el acceso a un espacio, ubicado lo más cerca posible de la Mesa electoral, para que puedas manejar allí la información contenida en el kit de votación accesible, con garantías de privacidad. Vamos, que te ceden el despacho del decano para poder manejarte a solas. También te dejan llevarte el kit fuera del local electoral y regresar más tarde a emitir tu voto, pero ya hemos visto en el anuncio que tu casa no te queda precisamente a mano. Un poco de ejercicio es saludable, pero tampoco quieren cansarte.
Voto al Congreso
En el sobre grande viene un sobre pequeño (tamaño cuartilla) por cada candidatura que se presente. Cada uno de los sobres llevará pegada una etiqueta que identifique —en tinta y en braille— la papeleta incluida en el sobre. ¿Por qué en tinta? ¿No se supone que todo el proceso era para garantizar la autonomía de una persona ciega o con discapacidad visual grave? Si no va a poder leer la inscripción en tinta, ¿para qué incluirla? ¿O es para ayudar a la persona que acompaña al ciego que, de repente, ha dejado de ser autónomo?
En cualquier caso, el elector elige la candidatura deseada y quiere introducirla en el sobre del Congreso. ¿Cuál? La relación de contenidos del kit/maletín no incluye una pegatina —en braille— que identifique cada uno de los dos sobres —blanco y salmón— correspondientes al Congreso y el Senado. ¿Cómo hará el ciego para distinguirlos? Que avise a alguien de la Mesa electoral.
Voto al Senado
Vistas las dificultades del voto al Congreso y vislumbrando la complejidad del sistema de la plantilla troquelada (por las dos caras), apuntamos aquí la iniciativa que circula, extendida por la red, en cuanto a la votación al Senado:
¿Qué pasaría si, en las próximas elecciones, al abrir las urnas, aparecieran vacíos todos los sobres de los votos para el Senado?
La interpretación lógica sería que los españoles ¡¡¡no queremos senadores!!! y, por lo tanto, desaparecería y nos ahorraríamos el innecesario Senado.
No es que yo secunde esta idea, pero imagino que, conociendo las dificultades por las que ha tenido que pasar nuestro protagonista, ésta puede parecer una razonable alternativa.
Se incluye una recomendación sobre el material sobrante, que me parece deliciosa:
Después de la votación, se recomienda al elector o electora que se lleve consigo el kit de votación accesible, junto con todo el material sobrante, a fin de asegurar el secreto del voto emitido.
Nada de reciclaje. Sólo privacidad.
La guía explicativa del kit de voto accesible está disponible en la página del Ministerio del Interior en castellano, català, balear, euskera, gallego y valencià. No lo está en otras lenguas locales —bable, leonés, andaluz—, ni tampoco en braille.
La accesibilidad, para el Ministerio del Interior, ha dejado de ser una lucha por la supresión de barreras arquitectónicas. Para que sea más accesible emitir el voto no debe orientar sus esfuerzos para facilitar el acceso a las personas con movilidad restringida, dependientes necesariamente por su edad y condición, colocando rampas o ascensores que faciliten el paso a los discapacitados físicos. Simplemente, con entregar maletines a los ciegos que los soliciten, habrán cumplido.
El anuncio se cierra con la imagen que incluyo:
Derecho al voto
Sin obstáculos
Y el elector se planta delante de una escalera en la que no hay ni una mísera rampa.
Con subtítulos.
¿Para quién? ¿Para el sordo que no puede estar sin saber lo que hace el ciego?
Con intérprete de lenguaje de signos.
¿Para quién? ¿No resulta redundante y confuso para un sordo contemplar a la vez a una intérprete de lenguaje de signos y el texto subtitulado? Si oigo a dos personas leyendo el mismo texto, personalmente me siento confundido; siento una excesiva exposición al ruido. El anuncio tiene el pernicioso efecto de no subsanar ninguna carencia sensorial, pero hace el ruido accesible a los sordos.
¿Se compromete el Ministerio del Interior, Gobierno de España a facilitar, después de las elecciones, el número de ciegos que se acogieron a tan singular iniciativa?











