En lo que a mí respecta, sería como si te perdiera
Ni siquiera deberías intentarlo
Venga, me estarías mintiendo
Vale, está bien, yo también me fui a Hammond
Hice lo que quise
No soy el único que tiene ese problema
¿Por qué no te enfrentas al hecho de que eres viejo?
Estaría bien si sólo te quedaras en tu sitio
No seas tonto
¿Hay una respuesta en sus ojos a esta canción mía?
Dicen que nos volveremos a encontrar en el límite
Pero, el límite ¿estará demasiado lejos?
Dime que estoy en lo correcto
Si vas a Hammond, nunca volverás...
Cinco minutos y cuarenta y seis segundos.
Eso dura la canción.
(((Si la oyes una sola vez; yo llevo un rato en bucle)))
*****
Las deliciosas armonías vocales de las hermanas Roche (Maggie, Terre y Suzzy) están
incluidas en su muy recomendable disco de debut, en el que participa Robert Fripp, produciendo, tocando la
guitarra y esos chismes que se inventó para King Crimson y a los que dio nombre (fripperies).
*****
Maggie y Terre dejan la escuela y empiezan a cantar juntas a
finales de los ‘60s.
Paul Simon las descubre y las recluta
para su tercer disco en solitario, There Goes Rhymin' Simon (1973),
donde hacen coros en “Was a Sunny Day”.
Un par de años después publican Seductive Reasoning, lo que
anima a su hermana pequeña a dejar la Universidad y unirse en el trío familiar.
Se convierten en habituales de los clubes en Greenwich Village y
Robert Fripp se convence de su potencial.
Yo no puedo estar más agradecido.
*****
La canción, escrita por Maggie, reflexiona sobre hacer lo que a uno
le da la gana, sin importar las consecuencias.
Todos lo hemos hecho alguna vez.
No siempre somos conscientes de cómo afecta eso a los que nos
rodean.
La historia de esta canción es lo suficientemente bizarra como para resistirme a ella.
Lo que sé es que me costará contarla (tengo que acordarme de borrar
este párrafo).
*****
La banda se formó en Australia, a finales de 1965, por una mezcla
de artistas de origen británico y local. Eligieron el nombre y, tras varios
cambios en la formación muy aburridos de relatar, el nuevo cantante dijo, con enorme
satisfacción:
Los nombres de
los grupos se están volviendo cada vez más ridículos. PLJ es el nombre
definitivo; el nombre que termina con todos los nombres.
Pero el éxito les era esquivo, a pesar de que machacaban el
circuito underground local.
Se separan, se desesperan, se trasladan y vuelven a intentarlo en
UK.
El DJ John Peel les
produce una sesión en la que graban tres temas. La voz no estaba yendo bien y
el cantante y compositor del tema, Dave
Bentley, acepta que le sustituya un desconocido Rod Stewart. Era 1968 y Faces
todavía no habían triunfado, así que le pagan con unas fundas nuevas para los
asientos de su coche (hay quien afirma que también se incluían alfombrillas; no
discutiremos por eso).
Pero la grabación queda en un cajón.
En 1970 se edita como single
y motiva la publicación de un LP en 1972 que recoge todo lo que habían ido
dejando desperdigado.
No pretendo ser exacto en este relato, pero hay una cierta
coincidencia con los hits en
solitario de Stewart (“Maggie May”) y
de Faces (“Stay with Me”): el
conocido efecto bola de nieve que
hace ya nadie quiera deshacerse de los descartes
(“prenso, luego insisto”).
Voy terminando: una canción que me gusta tanto que hace que por
momentos olvide a Rod preguntando si está sexy
(¡mierda!)...
Me paso todo el
tiempo
Bebiendo vino
y sintiéndome bien
Esperando
encontrar una señal
Que pueda
entender
La gente buena
está en la cama
Antes de las
nueve
Me siento
aquí, en mi habitación solitaria
No lleves tu
amor demasiado lejos
Sabes que tus
heridas ni siquiera dejarán una cicatriz
Viajo atrás en el tiempo y llegó hasta 1995 para recordar una
película estrenada ese año.
Un canadiense (interpretado por un norteamericano) viaja a París
pero su prometida, una norteamericana que ha solicitado nacionalizarse
canadiense (a la que da vida una muchacha de Connecticut) decide no acompañarle
por su intolerancia a los aviones y la lactosa (luego se sabrá que también a
los franceses). El canadiense descubre el amor en París y, pensando que antes
no le había pasado a nadie, decide casarse con su particular diosa. Su prometida, lejos de dejarlo
pasar, se pone en jarras, rompe la hucha y toma una decisión arriesgada (no es
su convencional modo de actuar): se va a París para luchar por su amor (en
lugar de darse cuenta del cretino que tenía por compañero). En el avión se topa
con un golfo francés (el actor que se pone en su pellejo es de Missouri) que la
utiliza y que le ayuda y que la acompaña mientras expulsa las variedades de
queso francés que la moza ha ingerido, olvidando situaciones similares previas.
Un policía amigo del francés de dedos largos interviene. No es Clouseau (desde
luego). Es un actor nacido en Casablanca, de nacionalidad marroquí (y
francesa), epítome del nuevo (entonces) cine galo. En algún momento, los
protagonistas se separan en la ciudad del amor y, ante una esquiva torre Eiffel
(que ella no logra ver), el director de la cinta decide ambientar el momento
con la canción de un italiano que repite el estribillo en inglés.
Para quien no se haya percatado debo decir que la película es “French Kiss”, dirigida por Lawrence Kasdan. El novio canadiense es
Timothy Hutton (de Malibú,
California); su prometida, aspirante a recibir la ciudadanía canadiense, es Meg Ryan (reina de la comedia
romántica, nacida en Fairfield, Connecticut); el francés buscavidas con el que
se va complicando es Kevin Kline (de
St. Louis, Missouri), el policía parisino es interpretado por Juan Moreno y Herrera-Jiménez, nacido
en Casablanca y nacionalidad marroquí (aunque también responda al nombre de Jean Reno y pueda mostrar un pasaporte
expedido en Francia).
Finalmente la música es de un italiano del Piamonte y, al parecer,
refleja muy bien el momento parisino.
El mundo global se asomaba con fuerza a finales del pasado
milenio.
La Batalla de los Estados® enfrenta
esta semana a Missouri y West Virginia.
Y
trataré de colar una trola.
En
la fase previa Missouri eliminó a Maine (61-57).
West
Virginia se vio favorecida por la retirada de Delaware, en el intento (logrado)
de concentrar sus esfuerzos para apoyar a Joe
Biden y llegar a la Casa Blanca.
El fundador de The Lovin’
Spoonful alcanzó algunos éxitos con su banda, pero en 1967 uno de sus
compañeros y cofundador, el canadiense Zal
Yanovski fue pillado con marihuana en una redada y, temiendo la deportación,
delató a su proveedor. Eso hizo que se produjera un rechazo al grupo,
en una muestra de omertà que hizo que
Yanovski abandonara el grupo, decisión que replicaría un poco más tarde
Sebastian.
En 1969, sin nada mejor que hacer, va al concierto de Wooodstock y
una lluvia torrencial previa a la actuación de Santana, hace que la organización tomara una decisión desesperada solicitando la participación de algún músico acústico que se encontrara presente
y quisiera actuar en tales condiciones.
El hombre era Sebastian, claro que sí y, sobreponiéndose a las
dificultades, actúa en solitario por primera vez con notable éxito.
Nacido John Benson Sebastian, titula John B. Sebastian el
que será su debut en 1970.
Su cuarto disco, Welcome Back toma el nombre de la serie de
TV “Welcome Back, Kotter” y el tema
de la sitcom sería un gran éxito,
llegando al #1 en listas.
También se incluye esta pequeña delicia, que dejo aquí:
Ella es sexy
Es encantadora, cualquiera puede verlo
Pero no es eso por lo que me hace suspirar
Ella es divertida
Es curioso cómo mis problemas vuelan
Cuando pienso en cómo me encuentro
Es curioso
Pero me parece que según pasa el tiempo
Me doy cuenta que lo que quería desde el principio
Era alguien curioso
Eso es lo que me hace suspirar
Ella es divertida
Lo que te complace
no siempre es lo mismo que lo que buscas
Película que vi el otro día y en la que me apetece detenerme.
Antes que nada: no voy a poner el tráiler. Acabo de verlo en
YouTube y destripa la trama.
Así que estás avisado: si vas a verla, huye de él.
Una producción de Blumhouse
(responsables de, entre otras, “La purga”),
protagonizada por una estupenda Betty
Gilpin, se trata de una película del género muerte y destrucción, habitual en los estrenos actuales.
El entonces presidente Trump,
tan amigo de pronunciarse públicamente, criticó la película antes de su estreno.
Además de ser una muestra de su preclaridad de ideas, suponía una confirmación
implícita de una de las tesis sobre las que pivota la cinta, pues incluía una
denuncia a la creciente polarización del país en dos bloques enfrentados
(azules y rojos, por los partidos Demócrata y Republicano).
Estaba previsto que se estrenara en septiembre de 2019, pero los
tiroteos de Dayton (9 muertos, 17
heridos) y El Paso (23 muertos, 23
heridos) los primeros días de agosto, hicieron que los planes se vieran
alterados.
Finalmente se estrenó el viernes 13 de marzo de 2020. Menos de una
semana después, los cines empezaron a cerrar a causa de la pandemia y la
película pasó a distribuirse online.
Todo este preámbulo para resumir la trama de forma sucinta: doce
personajes protagonizan un remedo de “Diez
negritos”, la novela de Agatha
Christie en la que tal número de personas enclaustradas van desapareciendo.
Sé que hay otros referentes modernos más ajustados (y reconocibles), pero llevo
un rato tratando de jugar al despiste.
*****
Y he pensado: ¿qué tal si uso la música, tal y como me gusta
hacer?
El tráiler preparado para el estreno programado en 2019 (recuerda,
¡huye de él!), incluía este tema que, sin embargo, no suena en la película.
Es la canción más famosa de una banda de dilatada trayectoria
(siguen tocando), importante en la definición de los cánones del southern rock. Se incluyó en su disco de
debut, cuyo nombre no corresponde a ningún miembro del grupo, sino que se trata
de un afinador de pianos, ciego, de Columbia, la capital del Estado, que había
dejado escrito su nombre en la llave que abría la puerta del almacén donde
ensayaban y, mientras decidían qué nombre elegir, alguno de los componentes de
la banda (es probable que su cantante solista, Doug Gray) se fijó y decidieron que sonaba bien, sin saber que
correspondía a una persona real y, entonces, todavía viva.
Una de las características más singulares es su inicio, con Jerry Eubanks a la flauta.
*****
¿No puedes
ver, Señor, lo que esta mujer me ha estado haciendo?
Se preparó un nuevo tráiler (¡HUYE mucho!) para el estreno de 2020 que, por razones que no acierto a
comprender, incluía una nueva canción, de una chica nacida Maggie Eckford, conocida
(tampoco demasiado, no te vayas a pensar) por su nombre artístico: Ruelle. La letra incluye claves sobre
el desarrollo de la trama; alguien la ha subtitulado lo que me ha ahorrado un
trabajo.
Pero la productora asegura que (salvo el tráiler; recuerda: NO LO VEAS) no hicieron ningún cambio
en la película, ni como resultado de las críticas de Trump, ni como influencia
de los tiroteos, ni para satisfacer el espíritu ocioso que anida en las calenturientas
mentes de los que discurren este tipo de filmes.
Nada.
Impóluto, que diría mi amigo.
Asumo que la confección de tráiler se incluya en un negociado diferente
al rodaje y edición de una película; hay quien asegura que son escuela para cineastas
neófitos; es la posible explicación de que se haya maquetado uno nuevo, que
requiere tomas, montajes, sonidos alternativos.
Siempre hay becarios más hambrientos que tú, por mucho apetito y ansia de
saciarte que seas capaz de mostrar a los que mandan.
Y así, hago uso de ella cuando una música reclama mi atención; lo
que suele suceder a menudo. En “La caza”
pasó en un par de ocasiones.
La primera fue después de que Crystal
(Betty Gilpin) afirmara que procedía de Mississippi. De allí también es Bobbie
Gentry, una cantante, ahora retirada, que puede afirmar sin atribularse que
ella, exactamente ella, fue la
primera mujer en componer y producir su propio material, rompiendo un techo de cristal que, hasta su
fulminante aparición, parecía sólidamente consolidado.
Pero en 1967, justo antes de afrontar el verano del amor, su única
motivación era escribir canciones que vender a otros artistas. Hizo llegar una demo a Capitol y los directivos vieron el potencial del material
entregado. Uno de los temas incluía jerga local, hablaba de comida del terruño
y situaba un emplazamiento que también enseñaba a pronunciar.
¿Quién dijo que la música no podía ser didáctica?
M, I, doble S, I, doble S, I, doble P, I
Justo en medio del cinturón de algodón
Cerca del Delta del Mississippi
El año pasado el cinturón de zarigüeya causaba sensación
El lote también incluía la canción que iría en la cara B del single, que sería preferida por los DJs
de radio, que daría título a su LP de debut, que alcanzaría el #1 en listas y que
convertiría a Gentry en mujer referencial. No sale en la peli, pero los que
seguís Común Sin Sentido sabéis que
adoramos los vericuetos y entraremos a echar un vistazo en esta espléndida historia,
llenos de confianza, sabedores de que nos complace indagar en las cosas que se
cuecen en los sitios y a las personas que conocemos.
Fue el tres de junio, otro somnoliento y polvoriento día en el
Delta. Yo estaba fuera cortando algodón y mi hermano empacaba heno. Paramos a
la hora de la cena y volvimos a casa para cenar. Mamá dio una voz por la puerta
trasera: “no os olvidéis de limpiaros los pies”. Y dijo también: “Tengo
noticias de Choctaw Ridge. Hoy, Billie Joe McAllister se tiró desde el puente
del Tallahatchie”.
Papá le dijo a Mamá, mientras se servía las judías: “Bien, Billie
Joe nunca tuvo un ápice de sentido común; pásame el pan, por favor”. “Hay cinco
acres de los cuarenta de abajo que tengo todavía que arar”. Mamá dijo que era
una vergüenza lo de Billie Joe, de todas formas. “Parece que nada bueno ocurre
nunca en Choctaw Ridge y ahora Billie Joe McAllister se tira desde el puente
del Tallahatchie”.
Mamá me dijo: “niña, ¿qué ha pasado hoy con tu apetito? He
cocinado toda la mañana y no has tocado el plato. ¡Ah!, por cierto, ese
agradable joven predicador, el hermano Taylor, se pasó hoy por aquí, dijo que
le agradaría venir a cenar el domingo. Dijo que vio a una chica muy parecida a
ti en Choctaw Ridge y ella y Billie Joe estaban tirando algo desde el puente
del Tallahatchie”.
Un año ha pasado desde la noticia sobre Billie Joe. Mi hermano se
casó con Becky Thompson y compraron una tienda en Tupelo. Había un virus
rondando y Papá lo cogió y se murió la pasada primavera. Ahora Mamá no parece
querer hacer nada. Y yo paso mucho tiempo cogiendo flores en Choctaw Ridge y
echándolas al agua fangosa desde el puente del Tallahatchie.
Hoy se nos hace imposible pensar que esta historia hubiera podido
ser cantada por alguien que no fuera Bobbie, pese a que ella afirmó que su
pretensión era componer y que tan sólo accedió a interpretarla cuando
comprendió que resultaba más barato que cantara ella, en lugar de contratar
cantantes adicionales.
Como sucede con las obras maestras su importancia puede
comprobarse atendiendo a su influencia. Tony
Joe White escuchó a Bobbie Gentry cantar su Oda y comprendió, al instante, que él también podía hablar de la
vida de su familia, de las cosas que contemplaba de continuo, una
historia que ya relaté antes.
La segunda de las canciones que suenan en “La caza” (te recuerdo que estás leyendo la reseña de una película,
por si lo habías olvidado) está interpretada por Mary Isobel Catherine
Bernadette O’Brien, un nombre demasiado largo para alguien que quiera dedicarse
al mundo del espectáculo (los costes de imprimir los carteles anunciadores se
dispararían), abreviado con acierto a Dusty
Springfield (de pequeña le gustaba jugar en la calle al fútbol, como si
fuera un muchacho más, y no le importaba estar sucia y sudada, llena de polvo.
Cuando formó un trío con su hermano Tom y un amigo lo llamaron The Springfields y los hermanos tomaron
ese apellido para siempre).
Estaba previsto que Dusty editara un tercer disco con Atlantic (tras los éxitos de Dusty
in Memphis, 1969 y A Brand New Me, 1970), pero el proyecto se fue
aplazando hasta su cancelación. Ficha por Philips
y edita un único disco, en el que se mezclan canciones que había ido grabando
para su LP fallido, algunas publicadas como singles
y otras grabadas en Londres, como es la que nos ocupa, que además produjo ella
misma. El carácter poliédrico de la obra (participaron hasta siete productores
diferentes más) condujo a un sonido menos compacto que el aclamado in
Memphis, pero repetir un disco así es difícil y, para quienes primamos las
canciones por encima de los LPs, el resultado era un aliciente por su variedad.
Todo quedó enfatizado por el título, uno de los temas de la cara B. Sólo se
editó en el Reino Unido; lo que dota de un aire de misterio a este singular
trabajo.
La canción, deliciosa, es un ejemplo precoz (y muy ingenuo) de
sororidad.
Sí. No es fácil
Chicas, no es fácil
Mantener satisfecho al hombre que amas
El trabajo de una mujer nunca se termina
Nunca se detiene y sigue y sigue
A veces las cosas se ponen difíciles
Y parece que tu esfuerzo no es suficiente
Tienes que perder el sueño
Siete días a la semana
No es fácil retener a tu lado a quien amas
Para que esté feliz debes estar preparada
Dispuesta a pasar noches solitarias
Tienes que concederle tus favores con comprensión
Cuando comprensión es lo que él necesita
Nos esforzamos en darles respeto
Y todo lo que obtenemos es su arrepentimiento
Pero cuando tienen problemas
Necesitan nuestro amor y cuidado
No importa cuándo tenemos que estar ahí
Tendré que seguir intentándolo entre llantos
Pero el mensaje es completamente inapropiado, al menos para una
película que se resume en un enfrentamiento, a muerte, entre dos mujeres: Betty Gilpin y Hilary Swank.