Jarvis Cocker, Nick Banks, Candida Doyle Steve Mackey,
Mark Webber
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La canción se incluyó en la banda sonora de la película “Great Expectations”, dirigida por Alfonso Cuarón, protagonizada
por Ethan Hawke y Gwyneth Paltrow, en una versión
actualizada de la novela “Grandes
esperanzas” de Charles Dickens,
lo que explica la mezcla de imágenes de la película y de la banda en el
videoclip adjunto.
“No te molestes en decir ‘lo siento’. ¿Por qué no entras? Fúmate
todos mis cigarrillos, de nuevo. Nunca llego más lejos. ¿Cuánto tiempo lleva
siendo así? Vamos, entra ahora. Límpiate los pies en mis sueños.
Me quitas mi tiempo, como una revista barata, cuando podría estar
aprendiendo algo. Oh, bueno, ya sabes lo que quiero decir. He hecho esto antes,
y lo volveré a hacer. Vamos nena, mátame mientras sonríes como una amiga, y yo
vendré corriendo. Sólo para volverlo a hacer.
Eres el último trago que nunca debí haber bebido, eres el cuerpo
escondido en el maletero, eres el vicio que parece que no puedo dejar, eres mis
secretos en primera plana cada semana, eres el coche que nunca debería haber
comprado, eres el tren que nunca debería haber tomado, eres la herida que me hace
esconder la cara, eres la fiesta que me hace sentir mi edad, eres como un accidente
de coche que puedo ver, pero simplemente no puedo evitar, como un avión en el que
me han dicho que nunca debería subirme, como una película tan mala que me hace quedarme
hasta el final.
Déjame decirte ahora que es una suerte para ti que seamos amigos”.
Un
whisky puede ser de Escocia (y también de Malta).
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Gordie McLeod (Billy
Connolly) está a punto de cumplir 75 años.
Vive
en Escocia con su hijo mayor, Gavin (Ben Miller), casado con Margaret (Amelia Bullmore), padres de Kenneth
(Lewis Davie).
Su
primogénito decide organizar una fiesta para celebrar el acontecimiento, lo que
obliga al hermano menor, Doug (David Tennant), a llegar a un apaño con
su esposa, Abi (Rosamund Pike), para interrumpir su separación y viajar junto a sus
tres hijos —Lottie (Emilia Jones), Mickey (Bobby Smalldridge)
y Jess (Harriet Turnbull)— simulando que todo continúa en su matrimonio y
en su vida como siempre. Un sinsentido.
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El
planteamiento describe la trama de “Nuestro
último verano en Escocia” (“What we did
on our holiday”).
Una
reflexión sobre lo complicado de las relaciones familiares.
Un
recuerdo acerca de la importancia del amor y la comprensión.
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El
protagonismo recae en el paisaje escocés, apuntalado por la banda más
consistente que haya salido de allí: The
Waterboys.
Dos
canciones tienen presencia; una de manera efímera, con el apunte de las épicas
notas de “Fisherman’s blues”
(que daba título a su disco de 1988) y otra, como cierre, sobre los títulos de
crédito: “You in the sky”
(incluida en “Book of lightning”, de
2007).
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Las
notas musicales me recordaron a JJJ,
mi amigo más acuático, con el que pasé un día inolvidable, recién llegado de
Malta.
La
Envolvente campaña de Lotería va desplegando sus argumentos.
Lo
hace de forma sibilina, percutiendo directamente sobre nuestras emociones.
En
anteriores episodios se incidió en otras. Hoy toca mirar atrás.
La
Navidad se acerca; es un momento en el que nos volvemos especialmente sensibles
y recordamos con añoranza a los que ya no están. Las personas a las que
quisimos. Aquellos que nos permitieron conocer sus anhelos, sus sueños, sus
esperanzas.
A
los que consideramos nuestra familia.
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Hoy
me costará más utilizar la ironía.
Por
mis propios recuerdos.
Pero,
muy especialmente, porque no me gustaría herir sensibilidades.
Todos
tenemos una memoria llena de buenos y malos momentos.
Darían
para llenar un montón de carpetas, si dedicáramos tiempo a anotarlos.
Un
autobús recorre la ciudad, devolviendo a los viajeros agotados a sus casas. Ha
sido un largo domingo.
Una
mujer viaja, con la mirada perdida. Es Toñi. Aprieta una carpeta azul contra su
pecho, como había hecho cuando era joven y estudiaba en el Instituto.
Se
acuerda de todo. Y de todos. Le cuesta contener las lágrimas.
Su
amiga quiere hacerle hablar. Conoce la primera regla de las relaciones de
amistad: escuchar. Y tira de Toñi, que se cierra e impide actuar el mecanismo
liberador de la catarsis. “Pero, a ver, ¿no me vas a contar esos ojos a qué se refieren?”. “Alergia”.
La
reacción de su amiga está llena del mismo escepticismo incrédulo que el de
cualquiera que haya visto al pequeño Nicolás en acción.
Si
Toñi era hasta ahora una fortaleza, la insistencia machacona de su amiga hace
que decida claudicar. Sus ojos, anegados en lágrimas, han hecho que se le corra
el rimmel, argumento definitivo para el
zorro del Desierto de la amistad
femenina. Su carpeta, que le amparaba y protegía su intimidad, se abate como
un puente levadizo. Deja salir sus emociones contenidas, en una catarata
liberadora.
“Esta mañana he ido a
recoger al despacho de mi padre”.
“He encontrado esta
carpeta. Siempre la llevaba”.
Además de las dos amigas, el autobús transporta a otros cinco viajeros: tres
varones y dos mujeres (éstas se afanan en conectarse vía móvil). Ninguno
aprovecha el trayecto para leer. Los cinco aparentan ese aire mecánico, zombie, que a veces se encuentra en los medios
de transporte colectivo (imprescindible en los secundarios de un spot).
“Mis padres habían
escrito, juntos, todo lo que iban a hacer el día que les tocara la Lotería”.
“¡Qué guay! ¿Y qué ponía?”.
“No lo sé. No la he
abierto”.
“O_O”.
“Pone: ‘NO ABRIR (Hasta que nos toque la Lotería)’”.
“¡Qué romántico!”.
Los
sueños de los pobres viajan en bus.
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¡Qué
emotivo!, ¿verdad?
Y
completamente lleno de trampas.
La
más importante de todas consiste en evocar la vida de tus padres y dejarla
reducida a una lista de cosas que no pudieron hacer por falta de dinero. No por
falta de tiempo, o de oportunidades, o de decisión. No. Todo lo que les
faltaba era dinero. Así, un golpe de la fortuna, les permitiría ser capaces de
disfrutar plenamente de la vida, porque no hay sueños que se puedan cumplir si
falta el dinero.
La
historia es falsa como una moneda de 5 €. Toñi, extraordinaria en su papel,
dice que su padre llevaba siempre con él la famosa carpeta. Pero ha ido a
recoger su despacho (se sobreentiende que su padre ha fallecido) y ha
encontrado allí la carpeta. ¿Cómo podía estar allí, si su padre la llevaba
siempre consigo? Si la encuentra y en ella era donde sus padres escribían
juntos lo que harían si les tocaba la Lotería, y Toñi no se la lleva a su
madre, quiere decir que su madre tampoco está. Porque, en caso contrario, sería
una indiscreción que hablara de ello con su amiga.
Resulta
sencillo comprender los sentimientos que evoca una carpeta abierta, donde se
han guardado recuerdos, recortes de periódico, fotografías, escritos o material
del tipo que sea que nos vincula con alguien que ya no está.
Esas
carpetas de cartón azul con gomas en las esquinas son bombas emocionales. Nada
en la tecnología de pantallas, teléfonos o tablets podrá igualar su potencia.
Quizá
sea una sabia decisión mantenerla cerrada y permanecer a salvo de su efecto
devastador.
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La
buena noticia es que al día siguiente, Toñi comprueba que tiene un décimo
agraciado y baja al bar de Antonio a celebrarlo, no sin antes enfundarse en su
atuendo de cazadora (y sombrero tirolés).
Tendrá
la oportunidad de cumplir algunos sueños pendientes.
Un
premio que llega del modo más inesperado, por el recorrido más apetecible.
Porque
es un amigo quien me lo concede: Bernardo
de Andrés, incombustible hombre versátil que se encuentra detrás de Mi tocadiscos dual.
El
premio consiste en una nominación para “The
versatile blogger award”, una
etiqueta que ya puedo colgarme y que me obliga a cumplir una serie de
formalidades:
1 — Mostrar el premio en el blog.
2 — Anunciar el premio con una entrada y dar las gracias a quien
te lo ha entregado.
3 — Nominar quince blogs.
4 — Poner un enlace con los nominados y un comentario sobre los
motivos de la elección.
5 — Comentar siete cosas sobre uno mismo.
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Estos
son los quince amigos a los que quiero dar la chapa.
1 — Mal día para dejar de
fumar. Tabaquismo. Adicciones. Sexo. Una forma de intuir qué hubiera podido
pasar.
2 — La Medicina de Tongoy. Dosificando el humor para inmunizar,
de forma amena, al personal.
3 — Espacio WoodyJaggeriano. Talento
compilatorio musical y, en contadas ocasiones, cinematográfico. Un maestro.
5 — 625 ranas. Llevar casi treinta años
viendo la TV y tratar de explicarla usando conceptos extraídos de la filosofía
o la psicología, sin quedar tarado, es una labor titánica que sólo se puede realizar
elevando la bipolaridad a un nivel trino. Un artículo diario es un listón que sólo
un batracio inmune al agua caliente sería capaz de mantener.
6 — La sombrerería. El mundo de los
sombreros. Comercio tradicional adaptado a las nuevas tecnologías. Un gusto
exquisito.
7 — Luis
Velasco.
Construyendo el más completo archivo audiovisual de hockey sobre patines que se
pueda imaginar. Futuro “premio a la continua
labor en la promoción del deporte”.
9 — Reflexiones de Repronto. Un
descubrimiento reciente. Desentrañando las claves del lenguaje audiovisual.
10 — Lo deploro.
Cuando se acepta que “un tanque es la
mejor solución”, deplo anda cerca. Ocupadísimo en Ucrania, supongo.
11 — …entre la 42 y la Quinta. Su
Majestad bajó al bloguerío para amenizar con interesantes historias de cultura,
arquitectura y el desarrollo de las civilizaciones. En espera de que se anime a
inaugurar la sección musical.
Sé
que se trata de una cadena, coincidente, de forma oportuna, con los premios de
La Blogoteca. Al contrario de las que resultan tan exasperantes, por prometer
dicha eterna (por hacer algo) o infinitos infortunios (por no hacerlo), ésta
tiene un noble propósito, facilitar la vinculación entre los que nos ocupamos
de sostener proyectos en la red; esa tarea tan compleja y solitaria.
El
valor no está en el distintivo, sino en el reconocimiento de quien te lo
otorga.
Todo
empezó con Trijntje Oosterhuis, una
cantante holandesa, de la que, por azar, me descubrí mientras la escuchaba.
Dentro de 2 días (el 5 de febrero) va a cumplir 40 años y hay una canción que,
seguro, sus amigos le van a cantar.
Cerraba
su disco de 2006, “The look of love. Burt Bacharach songbook”, que la
artista planteó como homenaje a uno de los compositores más grandes de la
música popular. 14 temas. Cada uno de ellos, contiene una historia completa (en
su mensaje y en las versiones que se le dedicaron).
1 – “Do you know the way to San Jose”
2 – “The look of love”
3 – “A house is not a home”
4 – “I say a little prayer”
5 – “Waiting for Charlie (To come home)”
6 – “I’ll never fall in love again”
7 – “Falling out of love”
8 – “Walk on by”
9 – “Alfie”
10 – “Anyone who had a heart”
11 – “This house is empty now”
12 – “(They long to be) Close to you”
13 – “The windows of the world”
14 – “That’s what friends are for”
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La
canción era conocida por la versión que Dionne
Warwick (la prima de Whitney Houston)
había grabado en 1985, en una colaboración altruista para la American Foundation for AIDS Research (donde se donarían los
beneficios), con algunos amigos que participaron en la grabación del tema.
Para
las nuevas generaciones quizás sea necesario precisar quién es quién (en el
vídeo). El disco se acreditó, genéricamente, a Dionne & friends (aunque su identidad nunca fue un secreto; una
cosa es participar desinteresadamente y, otra muy distinta, hacerlo sin buscar
el reconocimiento). Pero el paso de los años puede haber difuminado su
recuerdo.
Gladys Knight, todo sonrisas, es la chica —bajita— con aire de no
haber roto un plato. La típica vecinita del quinto, siempre dispuesta a dejarte
un poco de azúcar.
Stevie Wonder lleva el pelo recogido en trencitas —del estilo de
las popularizadas por Bo Derek en “10”, la película de 1979 dirigida por Blake Edwards, en la que compartía
estrellato con Dudley Moore y Julie Andrews y ayudó a generalizar el
gusto por acompasar fumar
y escuchar el “Bolero” de Ravel; lo cierto es que, tras cinco
años, nadie se había atrevido a avisarle de que las trenzas se habían dejado de
llevar hace tiempo— y, pluriempleado, toca la armónica.
Elton John muestra también la influencia de Bo Derek (aunque
más reciente), vistiendo como un rejoneador, con corbata de cordón y sombrero
cordobés, como en “Bolero” que, en
1984, además de miel y
erotismo, contaba con la aparición de una americanizada Ana Obregón.
Y
Dionne es la primera en cantar y, como rasgo distintivo, debéis fijaros en sus
gafas, que lleva a modo de diadema.
Ella
había sido la tercera pata de un equipo ganador. Grababa para el sello Scepter y fue la voz que eligieron Burt
Bacharach (música) y Hal David (letras)
para cantar sus composiciones, lo que le supuso un montón de éxitos. De hecho,
es la tercera mujer (ex aequo con Madonna) que más canciones ha
conseguido que entraran en el Top 100 de Billboard
(con 56 temas), tras Aretha Franklin
y Taylor Swift.
En
1973 Bacharach y David recibieron el encargo de realizar la banda sonora para
el remake de la película “Lost horizon”, de Frank Capra, lo que resultó en un enorme fracaso comercial y en la
ruptura de la sociedad que habían formado. Bacharach se divorció poco después
de Angie Dickinson, y descubrió que
podía sustituir a ambos con una sola persona, iniciando una fructífera relación
artística con Carole Bayer Sager y
más tarde personal (se casarían). Entre sus trabajos conjuntos está “That’s what friends are for”.
Sé
que mis amigos me van a perdonar estas cosas. La amistad consiste en recuerdos
compartidos. A cada uno de mis amigos soy capaz de llegar tirando de un hilo en
el que se encuentren los buenos y los malos momentos, aquellos que hemos
compartido y que constituyen nuestra historia común.
Los
que hacen que, mirando atrás, recordamos cómo eran (y cómo éramos). El tiempo,
que pasa y deja poso; que nos hace cambiar, aunque permanezcamos siendo los
mismos.
Gracias
a todos por haber estado (cuando fuera, donde fuera) y ayudarme a tener
recuerdos.